Somos poetas. Todos y cada uno de nosotros somos poetas sin saberlo. Decimos de alguien que es un sol, que es un pedazo de pan, un regalo del cielo, que no haría daño a una mosca y que nos lo comeríamos a besos. De otro, que es un asno, un borrico, que tiene la cabeza hueca, que no tiene muchas luces y que le falta un hervor. De una cosa que nos pasa decimos que nos dejó de piedra, que nos quitó el hipo, que nos puso los pelos como escarpias, que estuvimos contra la espada y la pared, que fuimos contra viento y marea, que nos dejamos la piel y que así conseguimos sacarnos las castañas del fuego. De nuestras relaciones decimos que son cercanas, estrechas, tormentosas, tórridas, tensas, peliagudas, llenas de baches, abiertas... El amor es dulce, las noticias son amargas, las negociaciones duras, los recibimientos cálidos. Los carteles dicen, los textos hablan, el triunfo da sed. Actuar rápido es hacerlo a la velocidad del rayo, en un abrir y cerrar de ojos; y hacerlo con pasión es dejánd...
