Algunos más, otros menos; pero todos hacemos gestos con las manos. Lo hacemos mientras hablamos y, atención, también mientras pensamos, algo en lo que quizá no habíais reparado. Los gestos incluyen unos pocos de tipo convencional, como el de "hola" (agitar la mano hacia los lados, mostrando la palma), el de "okay" (cerrar la mano y extender el pulgar) o el de "stop" (palma al frente, mano quieta), pero muchos más que no tienen ni forma ni significado convencionales. Sean de un tipo o de otro, hoy nos preguntamos para qué sirven. ¿Por qué gesticulamos con las manos? ¿Son para el beneficio de quien los ve, que así entiende mejor lo que decimos, o, una opción intrigante, son para el beneficio de quien los hace, que así es capaz de pensar mejor? Como de costumbre, ocurre que gesticular es una conducta de lo más natural y, sin embargo, tal vez no seamos conscientes de su verdadera función. Hoy abordamos esta fascinante cuestión. Y lo hacemos siguiendo este es...
Cotillear, rumorear, chismorrear, hablar a las espaldas. Lo consideramos un mal hábito, un comportamiento indeseable, algo que debemos evitar a toda costa. Sin embargo, es parte de nosotros, lo queramos o no. Puedes hacer la prueba: mete la oreja en cualquier conversación con que te encuentres; verás que el contenido es el mismo la mayoría de las veces: "Fulano y Mengana se casan", "Fulano y Mengana se divorcian", "Fulano me cae bien", "Fulano me cae mal", "el otro día estuve con Fulano", "a ver si quedo con Mengana que hace tiempo que no la veo"... O piensa qué tienen en común los reality-shows, los talent-shows, los programas del corazón, los youtubers y los instagrammers que tanto triunfan: son historias de personas. Eso es lo que nos atrae, lo que nos intriga, lo que nos fascina. La pregunta entonces es ¿para qué sirve gastar horas hablando del vecino? En el artículo de hoy examinaremos esta cuestión para descubrir que e...
