Hay cosas de la vida que nos preocupan, que nos agobian, nos frustran, nos duelen, nos desaniman, nos desolan. Todo eso se va acumulando, va pesando cada vez más y, si lo dejamos estar, el mogollón acaba haciéndonos enfermar... Pero hablarlo ayuda mucho. Para empezar, contar las penas es liberador: al hacerlo te quitas un buen peso de encima. Aparte, ponerlas en palabras nos da cierta perspectiva, lo que a su vez puede brindarnos claves para enfocarlas mejor. De hecho, la psicoterapia consiste básicamente en eso: nada más y nada menos que en hablar las penas. La cuestión que abordamos hoy es si de verdad hablar ayuda a curar la pena, si hablar sirve en efecto para sanar. Y lo haremos atendiendo a la ciencia más reciente, como es ya la marca de la casa. ;) Aprendimos en otro artículo que el lenguaje tiene un origen social: el lenguaje nace realmente para que podamos hacer cosas juntos. El caso es que, de rebote, el lenguaje podría habernos concedido otras aplicaciones adicionales. Hab...
