Somos poetas. Todos y cada uno de nosotros somos poetas sin saberlo. Decimos de alguien que es un sol, que es un pedazo de pan, un regalo del cielo, que no haría daño a una mosca y que nos lo comeríamos a besos. De otro, que es un asno, un borrico, que tiene la cabeza hueca, que no tiene muchas luces y que le falta un hervor. De una cosa que nos pasa decimos que nos dejó de piedra, que nos quitó el hipo, que nos puso los pelos como escarpias, que estuvimos contra la espada y la pared, que fuimos contra viento y marea, que nos dejamos la piel y que así conseguimos sacarnos las castañas del fuego. De nuestras relaciones decimos que son cercanas, estrechas, tormentosas, tórridas, tensas, peliagudas, llenas de baches, abiertas... El amor es dulce, las noticias son amargas, las negociaciones duras, los recibimientos cálidos. Los carteles dicen, los textos hablan, el triunfo da sed. Actuar rápido es hacerlo a la velocidad del rayo, en un abrir y cerrar de ojos; y hacerlo con pasión es dejándote la piel, poniendo toda la carne en el asador, como si te fuera la vida en ello. Las ideas las pillamos al vuelo o se nos escapan; o las tenemos nada más cogidas con pinzas.
Por supuesto, las personas no son astros ni animales ni se pueden comer, las relaciones no tienen cualidades físicas como tensión o anchura, los carteles y los textos no hablan, las ideas no se mueven ni vuelan y, por mucho tiempo y esfuerzo que emplees en algo, no implica morir en el intento! Todos son ejemplos de lenguaje figurado, una forma de lenguaje opuesta a la literal y que utilizamos constantemente; tanto, que os va a sorprender el alcance que tiene. De hecho, hay cosas que seguramente no sabríamos expresar (ni entender!) si no es a través de este tipo de lenguaje. Hoy, todo sobre el lenguaje figurado, la poesía de andar por casa.
Más en concreto, hoy daremos respuesta a estas cuestiones. Primero, ¿qué es el lenguaje figurado? Aquí aprenderemos que esta forma de lenguaje sirve para representarnos conceptos abstractos, como el amor, la ira, la belleza o el esfuerzo, que sin metáforas, símiles o hipérboles serían difíciles de concebir. Segundo, ¿qué conceptos representamos con lenguaje figurado? En este punto recopilaremos una parte del sinfín de expresiones de lenguaje figurado que utilizamos para hablar (y pensar) sobre personas, emociones, acciones, relaciones y objetos. Tercero, ¿cuál es el origen de las frases hechas más populares? Los dichos son también expresiones figurativas. El acervo del castellano incluye cientos de dichos que usamos diariamente y cuyo origen muy seguramente desconocemos. En este punto descubrimos de dónde vienen. Cuarto, ¿es realmente universal el lenguaje figurado? Recogemos expresiones y dichos del inglés muy similares a otros del castellano para demostrar que el lenguaje figurado no es un fenómeno cultural sino algo intrínseco al ser humano: una verdadera forma de pensar sobre las cosas abstractas.
1, ¿QUÉ ES EL LENGUAJE FIGURADO?
Como vimos en otro artículo, comprender el lenguaje consiste en ir rescatando recuerdos de la memoria para reconstruir mentalmente la situación que nos han descrito. Ahora esto suena extraño pero enseguida lo vamos a entender. Pongamos que alguien nos cuenta que...
"un niño monta en bicicleta en el parque".
Entonces recuperamos lo que sabemos sobre los niños, las bicicletas y los parques. Un niño es una persona de baja estatura, piel lisa y ojos grandes. Una bicicleta es un trasto de metal, con dos ruedas, dos pedales y un manillar. Un parque es un espacio amplio, con zonas verdes y paseos. Recuperamos todos esos recuerdos y además los combinamos según nos indica el enunciado: esa persona de baja estatura, piel lisa y ojos grandes irá montada sobre ese trasto de metal con ruedas, pedales y manillar, y el conjunto se irá desplazando a lo largo de ese espacio amplio con zonas verdes y paseos.
Como se ve, comprender es invocar recuerdos para construir una "película" o simulación mental de la historia que nos han contado. Y sabemos todas esas cosas sobre niños, bicicletas y parques porque los hemos tratado, manejado y visitado, respectivamente; porque tenemos experiencias con esos objetos. Pero ¿y si no tuviéramos experiencia con las cosas de las que nos hablan? ¿Qué recuerdos podríamos invocar entonces para comprender lo que nos están contando? Y que conste que esta circunstancia no es en absoluto infrecuente: se da siempre ante conceptos abstractos, como amor, esfuerzo, libertad, justicia, templanza o tolerancia, de los que hablamos continuamente. Y son abstractos porque ninguno de ellos se puede ver, tocar, oler, saborear, retorcer o manipular (como sí podrías hacer con una bicicleta o una flor que encuentras en el parque). Sin embargo, tenemos una idea de lo que son y hablamos de ellos felizmente. Si comprender es recordar experiencias, ¿cómo podemos hablar de cosas que no experimentamos directamente?
1.1. Figuras
Aquí es donde entra el lenguaje figurado. Con el lenguaje figurado hablamos de cosas abstractas como si fueran cosas concretas; cosas éstas, que sí se pueden ver, tocar, oler, saborear o manipular y con las que sí hemos tenido experiencias. El lenguaje figurado consiste, pues, en "concretizar" conceptos abstractos. Y para concretizar los conceptos abstractos recurrimos a cinco figuras.
Una es la metáfora, tratar a una cosa (abstracta) como si fuera otra (concreta). Por ejemplo, según sus cualidades, una persona puede ser un zorro, un dinosaurio, un tordo, un roble, un armario, una tumba o un disco rayado.
Otra figura es el símil, es decir, atribuir a una cosa abstracta una propiedad de una cosa concreta. Así, por ejemplo, una habitación puede estar caliente como un horno, limpia como los chorros del oro o desaliñada como una leonera; o ser grande como un palacio, diminuta como un zulo u oscura como una cueva.
Otra figura es la hipérbole, por la cual exageramos una característica de una cosa abstracta para hacerla más gráfica, más perceptible, y por tanto más comprensible. Necesitaré ayuda para parar un tren, hemos preparado comida como para un regimiento, si no te das prisa nos van a dar las uvas, tendrás que esperar a que las ranas críen pelo, es más viejo que Matusalén, es más malo que pegarle a un padre, ocurrió en un abrir y cerrar de ojos...
Otra figura más es la personificación, mediante la cual atribuimos capacidades humanas a los objetos. Así, decimos que un texto "habla" sobre un tema, que el sol "no quiere salir", que el zapato "no quiere entrar" o que la luz "se ha ido".
Por último, está la sinécdoque. Esta figura consiste en referirse a una cosa más o menos abstracta con el nombre de una de sus partes, una que sea bien prominente. Así, decimos que "Sánchez ha aprobado una nueva ley" pero no ha sido Sánchez sino el conjunto del gobierno con el apoyo del congreso; decimos "estar sin un céntimo" pero lo que te falta es dinero, sea en monedas de euro o en billetes de 100; o decimos que "a Fulanito le gusta darle a la botella" pero lo que hace es abusar del alcohol, venga en vaso, en botella o del cañero directamente.
1.2. El origen del lenguaje figurado
Un punto importante: en realidad, el lenguaje figurado no es un mero ejercicio de estilo, no es una cuestión lingüística sin más, es una forma de pensar. Quiero decir que no es que expresemos ciertas cosas a través de la metáfora, el símil o la hipérbole por capricho, es que nos las representamos así. Concebimos las cosas abstractas de un modo concreto porque si no, carecerían de significado, serían categorías vacías, que no evocarían nada en nuestra mente. En una palabra: pensamos de forma figurada, reducimos las cosas abstractas a concretas.
Cuatro argumentos lo avalan. En primer lugar, las expresiones figurativas son omnipresentes. Las repasaremos en el siguiente apartado y comprobaremos que son millones, que las usamos constantemente y que en muchos casos no sabríamos decir lo mismo de forma literal.
En segundo lugar, aparecen en todos los idiomas. En un apartado posterior repasaremos algunos ejemplos del inglés, por ser un idioma que manejo, pero podríamos hacerlo con cualquiera: todas las lenguas usan lenguaje figurado. Que el lenguaje figurado sea un fenómeno universal hace pensar que nace de la manera particular de pensar, de concebir el mundo, del homo sapiens. Si aparece en todos los grupos humanos ha de ser por narices una cuestión estructural, no cultural.
Por otro lado, las figuras no son arbitrarias, mantienen una relación de analogía con nuestra experiencia real en el mundo. Me explico. Cuando alguien dice que "se tuvo que contener para no estallar de ira" usa esas palabras de forma no arbitraria. Todos tenemos la experiencia de estar en un espacio reducido, como una cabina de teléfono o una mampara de ducha. Ese espacio actúa como un "contenedor" y estar dentro de uno implica que no puedes moverte con libertad. Por otro lado, un contenedor puede rellenarse de líquido y si te pasas, se desbordará. Y si sometemos el contenedor con líquido a una fuente de calor, el líquido hierve y sale a borbotones. Todas esas características remiten a la experiencia corporal de ira, pues al estar airados sentimos que la sangre (un líquido) se calienta y que entonces quiere salir del cuerpo (un contenedor), provocando que actuemos (nos movamos) en algún sentido, que puede ser gritar, golpear la mesa, abandonar el lugar a prisa y dando un portazo... Efectivamente, tenemos la experiencia de ser un contenedor cargado de líquido que hierve y explota y que ya no podemos mantener encerrado. No es casual, por tanto, que empleemos esas palabras ("contenerse", "estallar", "hervir la sangre", "subirse por las paredes") para referirnos a ello. Esto explica también por qué además de aparecer en todos los idiomas, las expresiones de idiomas distintos se parecen mucho entre sí (como también comprobaremos en un momento). Por ejemplo, en inglés también se dice "explotar" de ira, "calentarse" o que la "sangre te hierve".
Por último, los estudios con fMRI (recordad: imagen del cerebro por resonancia magnética) muestran que nuestro cerebro está más activo cuando escucha lenguaje figurado que cuando escucha un mensaje equivalente expresado de forma literal. Por ejemplo, "tiene una sonrisa muy dulce" activa los centros emocionales del cerebro además de las áreas del lenguaje (el lóbulo temporal izquierdo), que es lo único que se activa ante "tiene una sonrisa muy amable". De algún modo, el lenguaje figurado tiene "más significado" para nosotros, mientras que el literal es un tanto "hueco". El figurado nos conecta con nuestra experiencia en el mundo real (porque enciende las regiones cerebrales del movimiento, de la emoción, etc.).
En resumen, el origen del lenguaje figurado es el pensamiento figurado. Concebimos cosas abstractas como cosas concretas. Así es como cobran significado en nuestra mente. Y lo cobran porque invocan experiencias reales en el mundo.
1.3. El origen del pensamiento
Hemos dicho que el lenguaje figurado nace del pensamiento figurado, que no es sólo que hablemos de cosas abstractas como si fueran concretas, es que además las pensamos así. Y ahora alguien podría preguntarse de dónde viene el pensamiento, por qué pensamos. Aviso de que en este punto me voy a poner muy filosófico; puedes saltar al siguiente si no estás listo para un pasaje denso donde los haya. ;)
Por otro artículo sabemos que el homo sapiens es la única especie que ha logrado colonizar todos los territorios del planeta, desde el polo norte a la Patagonia, pasando por estepas, bosques, montañas, desiertos y selvas tropicales. Y lo ha logrado sin poseer la velocidad del guepardo, la fuerza del oso, el olfato del elefante, la vista del halcón o la resistencia al frío de la foca. Logramos tamaña "plasticidad ecológica" por nuestra inteligencia superior, que nos permite construir herramientas y desarrollar métodos para así "imitar" las cualidades animales. Alcanzamos la velocidad del guepardo a través de vehículos a motor, la fuerza del oso a través de armas, el olfato del elefante a través de escáneres, la vista del halcón a través de telescopios y la resistencia al frío de la foca a través de prendas. Pues vale, desarrollar esas herramientas y métodos requiere observación, análisis, planificación y razonamiento; requiere hacer "experimentos mentales". O sea, no sólo manipulamos los objetos físicamente, lo hacemos también mentalmente. Tenemos que imaginar cosas que no existen para crear esas herramientas y métodos, porque a la postre éstos salen de la nada, de una página en blanco. Y hacer esos experimentos mentales, mediante los cuales manipulamos objetos en nuestra cabeza, exige en primer lugar representarse esos objetos en la cabeza. El pensamiento, entonces, es un sistema de representación de objetos para poder manipularlos mentalmente y así desarrollar herramientas y métodos, que son vitales para la supervivencia.
Y, por fin, para poder representarnos los objetos, antes hemos tenido que interactuar con ellos, antes hemos tenido que acumular experiencias con ellos. Por consiguiente, el origen último del pensamiento es la percepción y la acción, la experiencia. Y si, como hemos asumido, el lenguaje nace del pensamiento, el lenguaje también proviene de la percepción y la acción en último término. Nuestro pensamiento y nuestro lenguaje se resumen en "qué puedo hacer con el mundo".
Hay varias pruebas contundentes que respaldan esta tesis. Una es que existe una correlación entre la motricidad fina (armar un puzle, hacer malabares, tocar el piano o bailar) y el nivel intelectual (rendimiento en matemáticas, por ejemplo). O sea, cuanto más manipulamos cosas, más y mejor pensamos. Otra es que existe una correlación entre el desarrollo motor (la edad en que ya te puedes mantener sentado o comienzas a caminar) y el desarrollo del lenguaje (el número de palabras que dices y la complejidad sintáctica a determinada edad). O sea, cuanto más manipulamos cosas, más y mejor hablamos. Y hay que decir que ambos fenómenos los corroboran decenas de estudios.
Además, tenemos evidencias de que cuerpo y mente son uno. En un experimento se entrega un lápiz a los participantes. Se les pide que lo sujeten con la boca. A unos se les dice que logren que el lapicero apunte hacia adelante; al resto, que apunte hacia abajo. Para lograrlo, los primeros tendrán que sujetar el lápiz con los dientes y, por tanto, sonreír. Los otros tendrán que doblar los labios hacia abajo, como cuando mostramos disgusto o enfado. Ahora se les pide a los participantes valorar cómo se sienten en una escala. Los primeros dicen estar más alegres que los segundos! Y lo mismo ocurre en otro experimento en que te pegan dos palillos en las cejas y te piden que los juntes (para lo que tendrás que fruncir el ceño, como cuando te enfadas) o los separes (para lo que tendrás que arquear las cejas, como cuando estás alegre). También aquí reportas mejor estado de ánimo cuando tu gesto es de alegría. Así pues, no canto porque estoy feliz; estoy feliz porque canto! Lo que viene al caso es que los sentimientos (que son la manera como percibimos las emociones, son pensamientos) se basan en posiciones y estados del cuerpo: el pensamiento, por tanto, se basa en la experiencia. Descartes, filósofo al que "debemos" la absurda idea de que tenemos un cuerpo por un lado y un alma por otro, se equivocaba de pleno...
La relación cuerpo-mente ocurre también en el otro sentido. Cada vez más estudios demuestran los beneficios de la técnica de visualización para el deporte. Imagina un esprinter, un halterófilo o un saltador de altura. Justo antes de la prueba visualizan toda la ejecución en su mente. Deben visualizar cada movimiento con detalle. Así, hacen una especie de "ensayo imaginario". Inmediatamente después, realizan la prueba. Pues bien, consiguen mejores marcas tras aplicar la técnica que cuando se lanzan a la pista sin más. Por lo tanto, hacer simulaciones mentales de un movimiento sirve para realizar el movimiento de forma más óptima, lo que de nuevo sugiere que el pensamiento consiste en recrear experiencias manipulativas.
1.4. Pensamiento y lenguaje
Y en cuanto a la relación entre pensamiento y lenguaje, el lenguaje aporta dos ventajas respecto a un pensamiento a secas. Una es que nos da más control sobre nuestros pensamientos, al permitir representar las cosas en la mente con gran detalle. El lenguaje verbal puede ser muy explícito, logrando así capturar la complejidad de las cosas. Otra ventaja del lenguaje es que permite compartir pensamientos con los otros, lo que a su vez posibilita coordinar la acción conjunta, sin la cual no podríamos afrontar con éxito las tareas vitales. El pensamiento permite crear mundos en tu imaginación; el lenguaje permite compartirlos.
2, ¿QUÉ CONCEPTOS REPRESENTAMOS CON LENGUAJE FIGURADO?
Ahora viene lo divertido. Vamos a hacer un recorrido por la cantidad de cosas que designamos y describimos a través del lenguaje figurado, ya sea por medio de metáforas, símiles, personificación o cualquier otra figura. He tenido que dejar muchos ejemplos fuera porque, de otro modo, el artículo podría haber alcanzado las mil páginas... Veamos a la metáfora, la hipérbole y demás figuras en acción. ¿Cómo es esa poesía cotidiana?
2.1. Características de las personas
Una persona inteligente es un lumbreras, un tipo brillante, un diamante en bruto, una mina de oro. Es un zorro, un águila, más listo que el hambre, tiene olfato para los negocios y ni un pelo de tonto. Un tonto es un burro, un borrico, un tordo. Un melón. Tiene la cabeza llena de serrín, tiene cabeza de chorlito, tiene la cabeza hueca, le patinan las neuronas, se le ha secado el cerebro. Le falta un verano y un hervor.
La persona afable es dulce, es un pedazo de pan, no haría daño a una mosca. Te lo comerías a besos, es un ser entrañable. Es un sol, un santo, un regalo del cielo. Vale su peso en oro. Habría que ponerle un monumento. El que es huraño es áspero, borde, rancio. Es un Judas. Tiene mal pronto, mala leche. Es para darle de comer aparte. Es más malo que pegarle a un padre. No quieres verlo ni en pintura. Lo mandarías a paseo. Es el aguafiestas, más raro que un perro verde.
La persona audaz es un echado para adelante. Tiene narices, tiene huevos, nervios de acero. Es el gallo del corral. Lleva la cabeza bien alta. Se apunta a un bombardeo. No hay quién le pare los pies. Tiene mucho estómago, mucho cuajo. El cobarde es flojo, poca cosa, una mosquita muerta. Es un perro faldero. Se asusta hasta de su sombra. Es un cagao, un rajao. A la menor, se lo hace encima y llama a su mamá. Parece no tener sangre en las venas.
La persona fuerte es un toro, un armario 2 x 2, está cuadrado, es robusto como un roble. Un titán. Una bestia parda. El débil es un mierdecilla, un cuerpo escombro. Está esquelético. No aguanta ni media hostia. Le soplas y se cae.
El guapo es un queso, está más bueno que el pan, de toma pan y moja. Está como un tren, está cañón. Es un adonis, una diosa, una escultura griega. No puedes dejar de mirarlo. El feo es difícil de mirar. Es un orco, un engendro, un monstruo. Está contrahecho. Es un Freddy Krueger.
El joven está como una rosa, tan fresco como una lechuga. Es un yogurín. Ha hecho un pacto con el diablo para estar tan estupendo. Tiene la cara como el culito de un bebé. Al lado de su hijo, parecen hermanos. El viejo está como una pasa, para el arrastre, para el desguace. Es un dinosaurio. Al lado de su hijo, parece su abuelo.
Y, por fin, el tipo de persona que me gusta más... el loco! El loco vive en las nubes, está en la luna. Es, pues, un lunático, un marciano. Un colgado, un grillado, un fumado. Se le ha ido la pinza, se le ha ido la olla. Está mal de la chaveta. Se le han fundido los plomos, se le ha secado el cerebro. Le falta un cable, le falta un tornillo. Está como una cabra, como un cencerro, como una regadera. Como unas maracas. Le falta riego, le fallan los circuitos. Ha visto a la virgen. Está flipado, dopado, pasado de vueltas. Ha perdido el norte, el juicio, la cordura. Está de atar. Es un Don Quijote, un Hamlet, un freak. Está soñando despierto. Desvaría. Olvidó tomar su medicación. Debería hacérselo mirar...
2.2. Sentimientos y procesos mentales
Cuando estamos contentos damos botes, damos brincos, damos saltos de alegría. Nos brillan los ojos. Disfrutamos como enanos. No cabemos en nosotros de gozo. Estamos más felices que unas pascuas, como unas castañuelas. Todo va sobre ruedas, a pedir de boca. Creemos estar soñando. Nos sentimos como un niño con zapatos nuevos. Vemos las estrellas, vamos en una nube. Estamos que lo petamos.
Cuando estamos tristes llevamos la cabeza gacha. Estamos abatidos, alicaídos, hundidos. Apagados. En un pozo del que no podemos salir. Estamos sin ganas de nada. Hemos recibido un golpe duro, un jarro de agua fría. Nos han pisoteado.
Si algo nos sorprende ponemos los ojos como platos. Nos da vueltas la cabeza. Creemos que nos morimos. El corazón nos va a mil, parece que se nos sale del pecho. Nos quedamos todo locos. Nos mondamos y nos partimos. Nos quedamos de piedra, petrificados, a cuadros, sin habla. Por poco, no nos caemos de culo o nos da un síncope.
Si algo te da asco no lo puedes ni mirar. Se te revuelven las tripas. Te da náuseas, dentera. Debes tener estómago para soportar la situación, para mantenerte entero. Debes apretar los dientes. Ponerte una coraza.
Si estás airado te subes por las paredes, te hierve la sangre, te pones de los nervios, te pones a cien. No lo aguantas. Eres una olla a presión. Estallas, explotas. Clamas al cielo. Te cagas en todo. Te acuerdas de la madre del otro y de sus antepasados. Te cagas en la mar salada. Te acuerdas de los genitales masculinos y femeninos. Te acuerdas del cuerpo de cristo y de su padre. Estás que echas humo, que muerdes. Estás de no.
Si tienes miedo estás cagado, estás que te meas del susto. Con el rabo entre las piernas. Quieres salir pitando del sitio. Se te hace un nudo en el estómago. Rezas todo lo que sabes. Quieres que te trague la tierra. Te cagas por las bragas. Llevas los huevos de corbata. Parece que has visto un fantasma.
Cuando haces esfuerzos por conseguir un objetivo persigues una meta, recorres un camino largo, lleno de baches. Pones toda la carne en el asador. Realizas una carrera de fondo, haces un esprint final. Das el do de pecho. Llegas a la cumbre, sacas tus castañas del fuego. Has tenido que luchar contra corriente, contra viento y marea. Has pasado una tortura, un calvario. Has cruzado un pantano, un berenjenal. Sudaste la gota gorda. Estuviste contra la espada y la pared, con el agua al cuello. Soportaste una gran carga. Y todo por tu sed de triunfo, tu hambre de gol.
Aprender es ver las cosas, verlas claras, cogerlas al vuelo, meterlas en la cabeza, dejar que te entren en la mollera, en la sesera. Te las grabas a fuego. Y cuando no logras aprender, las cosas se te escapan, no las pillas, no lo ves. Lo tienes en la punta de la lengua pero no consigues recordarlo. Quien no quiere aprender no se mueve del sitio, es duro de mollera, es como hablarle a una pared. Y sigue sosteniendo las mismas ideas, no hay quien se las saque de la cabeza, quien le haga cambiar de posición.
2.3. Acciones y el modo como las hacemos
Comenzar algo es arrancar, romper el hielo, coger el toro por los cuernos, estar a la altura de las circunstancias. Tienes que levantarte antes que el gallo, esbozar un plan y hacer de tripas corazón. Y tomar cartas en el asunto.
Luego tendrás que saber jugar tus cartas. Quizá guardes un as bajo la manga. La cosa es no tirar piedras en tu propio tejado, no perder fuelle, no ir de culo. Y dar un último empujón.
Entonces consigues rematar la faena, dar la campanada. La guinda del pastel. Habrás rizado el rizo, dado una vuelta más de tuerca. Habrás mirado a la muerte de frente. Has recogido lo cosechado.
O quizá sales escaldado, sales mal parado, vuelves con las manos vacías. Con una mano delante y otra detrás. Estás pelado, seco. Tu esfuerzo cayó en saco roto. Y eso que sudaste como un pollo.
Al menos lo intentaste, te tiraste a la piscina, abandonaste el nido, la zona de confort, fuiste a pecho descubierto. Diste un cambio de rumbo, un giro de 180 grados. Recorriste ese camino, exploraste territorios. Y no saliste con los pies por delante, que habría sido mucho peor. Lo comido por lo servido.
Y ya puedes terminar, cortar por lo sano, romper. Pasar página. Hacer borrón y cuenta nueva. Eres un hombre nuevo. Tu vida empieza hoy. Se abre una nueva etapa. Es un nuevo amanecer.
2.4. Relaciones interpersonales
Algunos tienen buena relación y, por tanto, se llevan muy bien, se quieren con locura, están hechos el uno para el otro. Encuentran la horma de su zapato. Se juntan el hambre con las ganas de comer. Tienes al otro comiendo de tu mano. Es una relación cálida, estrecha, dulce, una aventura. Estás en una montaña rusa. Te ha tocado la flecha del amor. Estás enfermo, loco de amor.
Otros tienen mala relación y, por tanto, se llevan a matar, están como el perro y el gato, son como el día y la noche. No se pueden ni ver. Estáis de uñas.
Toda relación exige negociación. Habrá que ir de frente, poner las cartas sobre la mesa, tener las manos limpias, la conciencia tranquila. Jugar tus bazas. Tocará navegar por aguas revueltas, habrá tensión en el ambiente. Resucitarán fantasmas del pasado. Quizá haya que taparse los ojos ante ciertas cosas, agarrarse a un clavo ardiendo, tragarse el orgullo. Quizá estés atado de pies y manos. Pondrán palos en tus ruedas. Pero no puede ser que seas la marioneta de nadie, que te cuelen un gol por la escuadra, que te la metan doblada, que llegues a un callejón sin salida o que pierdas el duelo. Aunque tampoco puedes morder la mano que te da de comer ni seguramente consigas que el otro coma de tu mano. Quizá sólo se estaba tirando un farol. A veces es mejor no abrir ese melón y mucho menos, la caja de los truenos.
2.5. Propiedades de los objetos
Por las mañanas el sol sale y nos calienta. Si calienta mucho es que pega el sol. A veces, muy caprichoso, el sol se va. La lluvia nos respeta de cuando en cuando. Nos da tregua. Otras veces se muestra pertinaz: llueve con ganas.
Los ríos nacen y mueren. Bajan por todo el valle. Rodeados por montañas que se levantan hasta los dos mil o tres mil metros. Y que dibujan formas y paisajes bellos. Todos juntos forman un marco incomparable.
Tu coche, a veces, no quiere arrancar. Y es que hay que cuidarlo bien, que mimarlo. Si no, puede acabar gripado. Y es una pena porque es un coche que corre mucho y se comporta muy bien.
Hay un cartel que dice que gires a la derecha. La radio suena. El estudio muestra. El texto cuenta. El informe descubre. Las cuestiones se delimitan, se abordan y se zanjan. El mercurio sube. La calle está atestada. Las cuentas son transparentes. El edificio rebosa historia. Corrieron ríos de tinta. Sus paredes hablan. La luz se va si hay apagón. El agua lo cortan cuando hay sequía. Las ventanas dejan entrar la luz natural. El ascensor te sube hasta el quinto; hay que tomar la escalinata que serpentea si quieres llegar al ático.
El tiempo vuela. La vida pasa. Los años pesan. Los problemas se enquistan. La cabeza te juega malas pasadas. Las penas se llevan en el corazón. Los buenos momentos, grabados en la retina.
3, ¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LAS FRASES HECHAS MÁS FRECUENTES?
El acervo del castellano es riquísimo en materia de dichos. Los hay referidos a personas, a sentimientos, a acciones, a relaciones y a objetos. Seguro que usáis muchos de ellos. Pero, ¿sabéis de dónde vienen?
3.1. Frases hechas sobre cualidades humanas
Ser más majo que las pesetas. Este dicho no requiere mucha explicación, pues entiendo que vosotros, mis lectores, sois todos de las generaciones de los '70 y '80 ('90 si acaso) y por tanto conocisteis la peseta. La peseta fue la moneda en España desde finales del siglo XIX y durante todo el XX. El dinero no da la felicidad pero ayuda. Así pues, unas pesetas siempre son bien recibidas. De ahí que ser majo como ellas signifique ser una persona muy amistosa.
Ser más viejo que Matusalén. Matusalén es un personaje del antiguo testamento. Según el texto, vivió más de 900 años, lo que no está nada mal. Por eso hoy usamos la frase para referirnos a alguien (o algo) muy viejo.
Partir la pana. La pana es un tejido muy resistente. Si quieres romperlo, debes aplicar mucha fuerza. Así pues, quien va partiendo la pana demuestra fuerza, coraje, determinación.
Ser más tonto que Abundio. Parece ser que Abundio fue un cura andaluz. Los musulmanes le ofrecieron hasta en once ocasiones renegar de su fe y su ministerio religioso, que resultaba ofensivo hacia Mahoma. Rehusó hacerlo y fue ejecutado. Otra hipótesis es que Abundio era un nombre común entre la gente de pueblo. Abundio era, pues, un nombre propio de labradores y gente rústica. De ahí podría venir el refrán "más tonto que Abundio que cuando fue a vendimiar se llevó uvas de postre". En todo caso, hoy seguimos usando la frase para referirnos a una persona especialmente torpe, un berzotas.
Ser más feo que Picio. Parece ser que Picio fue un condenado a muerte que, estando ya en la capilla para ser ejecutado, recibió el indulto. Supuestamente, la honda impresión de la noticia le hizo perder el pelo y le causó graves malformaciones, lo que resultó en un rostro difícil de mirar. De ahí que hoy usemos el dicho para referirnos a alguien muy pero que muy feo.
Fulano y Mengano. Ésta es muy curiosa. En árabe /fulán/ quiere decir "persona cualquiera" y /man kán/, "quien sea". Ambos vocablos degeneraron en el Fulano y Mengano actuales, que usamos para referirnos a una persona indeterminada.
3.2. Frases hechas sobre sentimientos
Mirando a las musarañas. Las musarañas son animales diminutos, que se esconden en agujeros que escarban en la tierra. Cuanto toca trabajar el campo (arar, sembrar, consechar... ) las musarañas son lo menos relevante. Así, andar pensando en ellas es distraerse de lo fundamental.
Ponerse las botas. Antiguamente, sólo las personas de clase alta podían comprarse unas botas y tener así los pies resguardados del frío y la suciedad, a diferencia del pueblo llano que usaba sandalias. Los nobles no sólo podían comprar botas, también manjares y productos exóticos. Por eso ponerse las botas es pegarse un festín o, en general, enriquecerse con algo de manera abundante.
Soltarse la melena. Antiguamente, las mujeres llevaban el pelo recogido y sólo lo soltaban en la intimidad de sus hogares. Por eso hoy soltarse la melena es hablar u obrar sin miramiento.
Esto es Jauja. En tiempos de la colonización de América se pretendía persuadir a los hombres para una segunda expedición. Jauja, que es un lugar del altiplano de Perú, se presentaba como un paraíso de tierras verdes y fértiles y aire limpio. Por eso hoy a una cosa próspera y abundante le decimos Jauja.
Entrar como Pedro por su casa. En una batalla muy antigua, un rey llamado Pedro entró en cierta ciudad con sus tropas sin obtener resistencia. Por eso hoy decimos esta frase para referirnos a alguien que en poco tiempo se maneja bien en un lugar o una disciplina nueva.
Llorar como una Magdalena. María Magdalena es un personaje bíblico. Fue una mujer pecadora y siempre se la representa llorando arrepentida. La frase hoy significa llorar desconsoladamente.
Quedarse a dos velas. Antiguamente, en las partidas de cartas el banquero se colocaba siempre entre dos velas. Si lograbas desplumarlo, lo dejabas nada más con dos velas. De ahí que estar a dos velas sea estar arruinado.
Meterse en camisa de once varas. Antiguamente, cuando se adoptaba a un niño se celebraba un ritual. En él, el padre adoptante debía meter al niño por la manga de una camisa y sacarlo por el cuello, momento en que le estampaba un beso, sellando la nueva relación paternofilial. Por supuesto, para poder realizar la operación, la camisa era muy grande, de once varas (que era la unidad de medida de entonces). Era una operación un tanto complicada, de modo que hoy usamos la frase para referirnos a meterse en asuntos que ni nos van ni nos vienen, a complicarnos la vida innecesariamente.
Te da el baile de San Vito. Hubo un religioso en la edad media que sufrió movimientos involuntarios tras haber sido torturado, seguramente por el daño cerebral provocado. Hoy usamos la frase para referirnos a alguien que se mueve compulsivamente.
Pasarlas canutas. Antiguamente, al terminar el servicio militar, el soldado licenciado recibía un diploma enrollado al que llamaban canuta. Era habitual que los jóvenes tuvieran dificultades para encontrar trabajo tras el servicio. De ahí viene el significado actual: atravesar una situación adversa.
Dormirse en los laureles. En ciertos juegos olímpicos muy antiguos los vencedores recibían una corona de laurel. Las competiciones tenían lugar cada cuatro años, de modo que los laureados debían entrenar duro durante ese tiempo para lograr revalidar su título en los juegos siguientes. De otro modo se dormirían en los laureles. Hoy la frase significa lo mismo: relajarse demasiado tras haber logrado un triunfo.
Pagar el pato. Antiguamente, los cristianos tenían la mala costumbre de culpar a los judíos de cualquier mal. Los judíos, para sobrellevarlo, se jactaban de tener una fe inquebrantable por haber hecho un pacto con dios. Los cristianos se mofaban y les amenazaban con que "pagarían el pacto". La expresión se debió de contraer, resultando en su forma actual. Por eso pagar el pato es asumir la culpa de algo que no has hecho.
Ser el chivo expiatorio. También relacionada con el pueblo judío. El día de la expiación los judíos elegían un macho cabrío (o chivo) al azar para sacrificarlo en nombre de dios y así redimir sus pecados. Hoy el chivo expiatorio es también quien paga por los pecados de otros.
Saber de pe a pa. Parece ser que su origen es una cuestión fonológica. Si a una "p" le añades una "a" te sale /pa/. Y esto lo sabe cualquier niño con un solo año de escolarización. Vaya, que es una obviedad. Por eso hoy usamos el dicho para referirnos a algo que te sabes muy bien.
Estar en Babia. Babia es una región (preciosa) en la frontera entre León y Asturias. Hubo unos reyes que pasaban sus vacaciones allí y tenían la costumbre de ir de cacería por el lugar, dada la abundancia de presas. Cuando los cortesanos los buscaban para consultarles un asunto importante, les decían que sus majestades están en Babia. Por eso hoy la frase significa estar distraído o ausente.
Vivir una odisea. En una obra de la literatura griega, La odisea, el protagonista (Ulises) enfrenta dificultades enormes para regresar a su país natal. Por eso hoy vivir una odisea es afrontar múltiples problemas para llegar a un objetivo.
Tener mucho cuento. Eludir la responsabilidad de una falta esgrimiendo excusas poco convincentes.
3.3. Frases hechas sobre acciones
Ir de tapas. Antiguamente, cuando pedías un vino en un mesón te servían una copa con tapa. La tapa podía ser una rodaja de chorizo, de lomo o algo por el estilo. Servía para que no entrasen moscas en el vaso. La gente comenzó a usar la frase para referirse a la actividad de acudir a un mesón, beber un vino y comer un pequeño piscolabis.
Tirar la casa por la ventana. Antiguamente, cuando te tocaba la lotería, había costumbre de lanzar los muebles por la ventana, pues con el dinero ganado podías comprar otros nuevos más bonitos. Tirar la casa por la ventana es hacer un gasto extraordinario.
Hacer encaje de bolillos. El encaje de bolillos es una técnica para tejer. Los hilos están enrollados en unas bobinas (los bolillos) y debes ir cruzándolas siguiendo patrones muy complicados para ir entretejiendo el diseño. Por eso hacer encaje de bolillos es buscar la manera de resolver un problema complejo.
Lanzar un órdago. Esto viene del mus, que es un juego vasco. En el mus, el órdago es la jugada que resuelve toda la partida. Entonces se dice "hor dago" ("ahí está"). Usamos la frase para referirnos a apostar todo lo que tienes.
No dar palo al agua. Antiguamente los barcos funcionaban con velas o remos. Cuando tocaba remar siempre había algún remero escaqueado, que sólo metía la puntita del remo en el agua, simulando remar pero aplicando cero esfuerzo en realidad. Ello implicaba que los demás tenían que invertir mayor esfuerzo para mover la barca. Por eso hoy quien no da palo al agua (quien no sumerge el remo de verdad y aplica fuerza para remar) es un vago.
Irse por los cerros de Úbeda. Hubo una batalla muy cruenta en Úbeda (Jaén) entre cristianos y árabes. Un capitán estuvo desaparecido durante el combate. Apareció cuando la ciudad ya había sido tomada. Le preguntaron por su paradero y respondió que se había perdido por los cerros de Úbeda. Hoy decimos la frase para referirnos a alguien que se desvía de la cuestión que se está tratando.
Montar un poyo. En el siglo XIX se hizo muy popular que sujetos espontáneos se pusieran a dar discursos políticos en plena calle. Les bastaba un pequeño podio (o poyo) donde apoyarse, para hacerse ver, y alzar la voz, para hacerse oír. Los discursos se caracterizaban por criticar fuertemente al partido rival. De ahí que hoy utilicemos la expresión para decir que se ha montado un follón.
Cortar el bacalao. En tiempos del imperio español, se usaba bacalao en salazón para alimentar a los trabajadores de las colonias. A la hora de comer, se colocaban en fila, esperando que el capataz cortase un trozo para darles. Que el trozo fuese más grande o más pequeño, así, dependía del capataz. Por eso cortar el bacalao es mandar, tomar las decisiones.
Ser pillado en fuera de juego. Ésta viene del fútbol. El fuera de juego (u offside) ocurre cuando un jugador delantero está demasiado adelantado, lo que sería una clara ventaja para marcar gol. Cuando es detectado en esa posición, se anula la jugada. Por eso estar en fuera de juego es estar distraído y, por tanto, incapaz de responder o intervenir en una situación.
Tumbarse a la bartola. Hay dos explicaciones. Una dice que había un personaje de cuento llamado Bartolo que tenía una barriga enorme, de manera que se empezó a decir bartola para referirse a una buena panza cervecera. Otra explicación es que la fiesta de San Bartolomé coincide con el final de la cosecha, momento en que uno podía echarse a descansar hasta el inicio de la vendimia. Sea como sea, echarse a la bartola es no hacer nada, holgazanear.
Dormir la mona. Antiguamente, la mona era una borrachera. Aparte, si al beber te daba por ponerte melancólico, tenías mona triste; si te daba por bailar, mona alegre. Dormir tras una borrachera (una mona) es dormir la borrachera (la mona).
Arrojar la toalla. Ésta viene del boxeo. El entrenador del púgil se coloca en la esquina del ring. Al finalizar cada round, el boxeador se dirige a la esquina para recibir consejos del entrenador y que éste aproveche para secarle el sudor con una toalla y le cure las heridas más urgentes. Si en algún momento el boxeador está rendido y no puede más, el entrenador debe indicar el fin del combate tirando la toalla sobre el ring. Tirar la toalla es, pues, abandonar una tarea.
Salir por la puerta grande. Ésta viene del mundo del toreo. Dependiendo de lo bien que el torero hace su faena, el público puede solicitar que se le entreguen las orejas del toro, las orejas y el rabo o que lo suban a hombros y lo saquen por la puerta principal de la plaza, lo que representa el máximo reconocimiento a la faena. Salir por la puerta grande es, pues, hacer una ejecución magnífica en algo.
Morder el polvo. En la edad media, el caballero herido de muerte masticaba un puñado de arena, honrando así a la tierra que lo acogió. Morder el polvo es, por tanto, perder en un juego o pelea o enfrentamiento de cualquier tipo.
Estar más seco que la mojama. La mojama es una especie de cecina que se hace a partir del atún, que tiene que ser antes salado y secado durante cierto tiempo. Estar seco es no tener mucho dinero; si lo estás más que la mojama, que ha sido desecada a más no poder, es que has alcanzado la pobreza más absoluta.
Ir pisando huevos. Ésta es una expresión figurativa de manual. Imagina un camino cubierto por huevos y tú intentando cruzarlo. Sería una operación muy accidentada, penosa, que impediría alcanzar grandes velocidades. Ir pisando huevos, así, es hacer algo muy lentamente.
Salvar los muebles. Otra metáfora de manual. Sufrir una catástrofe en casa, como un incendio o una inundación, implica perder todas tus pertenencias. Si al menos puedes salvar los muebles, la pérdida será menor, lógicamente. Hoy lo aplicamos a todos los casos de fracaso en que al menos alcanzas alguno de tus objetivos.
3.4. Frases hechas sobre relaciones
Echar un polvo. Antiguamente era común consumir tabaco en polvo. Había que esnifarlo y era frecuente que provocase estornudos. Los estornudos resultaban molestos para quienes no consumían. La solución era abandonar la sala si había gente esnifando. Los que se quedaban aprovechaban esos momentos para intimar. Quedó asociado echar un polvo (esnifar tabaco) con mantener relaciones.
Poner los cuernos. Tiene que ver con el derecho de pernada. Los jefes vikingos tenían derecho a mantener relaciones con cualquiera de las mujeres del poblado. Cuando quería intimar con una, colocaba un casco con cuernos en la puerta de la casa, para no ser molestado. Así nace la asociación entre los cuernos y la infidelidad.
Subirse a hombros de gigantes. Otra con clara base metafórica. Se refiere a lograr un descubrimiento o un desarrollo en un área, apoyándote en el trabajo previo de otros. Alcanzar ese nuevo nivel es sólo posible si partes de una posición privilegiada: la que te otorga estar subido a los hombros de un gigante.
Dar gato por liebre. No hace mucho, en tiempos de escasez, no era infrecuente que en los mesones hicieran pasar carne de gato por liebre. Se podía disimular con el adobo suficiente. Hoy nos dan gato por liebre si nos venden cualquier cosa como algo que no es.
Que te den morcillas. Antiguamente, se les daban morcillas envenenadas a los perros que habían contraído la rabia (una enfermedad muy contagiosa) para matarlos. Es, pues, una manera muy dura de rechazar a una persona.
Que no te la den con queso. Los bodegueros reciben compradores en sus bodegas con intención de comprar al por mayor. Lo normal es que el comprador haga catas para saber la calidad del vino que se dispone a adquirir. Es muy normal también que alguna de las añadas no salga tan buena. Los bodegueros antiguos servían la copa acompañada de una ración de queso para disimular el mal sabor del vino.
Enterarse de lo que vale un peine. En la edad media se practicaban múltiples formas de tortura. Una era emplear un instrumento con púas, llamado peine, para arrancar la piel del torturado. Enterarse de lo que vale un peine era pasar por dicho calvario. Hoy usamos la frase para advertir a otro de que puede llevarse un castigo importante si no abandona su comportamiento.
Y hay muchas más. Si os interesa podéis buscar su origen "googleando" un poco. Yo ya he tenido suficiente por hoy... ;).
Algunas sugerencias. Armarse la marimorena. Poner la mano en el fuego. Hacer la pelota. Mandar a freír espárragos. Creerse el ombligo del mundo. Tener monos en la cara. Vete a pintar monas. Arrimar el ascua a tu sardina. A buenas horas mangas verdes. Etc. Etc.
3.5. Frases hechas sobre las propiedades de los objetos
Lo mismo con éstas. Creo que la idea ha quedado clara ya. :)
Ser del año de la polka. Valer para un roto y un descosido. Tener bemoles la cosa. La ocasión la pintan calva. Ir como anillo al dedo. De pascuas a ramos. Ser un reino de Taifas. Ni qué niño muerto. Ni hablar del peluquín. No ha venido ni el tato. Etc. Etc.
4, ¿ES REALMENTE UNIVERSAL EL LENGUAJE FIGURADO?
Los ingleses también usan expresiones figurativas. Además, lo hacen en los mismos términos que nosotros. Y, aunque no cabe analizarlo aquí, ocurre igual con otros idiomas. Pongo algunos ejemplos del inglés.
En inglés una relación también es cercana o estrecha ("a close relationship"). El afecto es cálido ("a warm greeting"). Las cosas importantes son grandes ("a big day"). La cantidad se expresa en términos de altura ("prices are high"). La ayuda es apoyo, una cosa que usas para sostener algo ("support your local charities"). El tiempo es movimiento, vuela ("time flies"). Entender es ver ("I see what you mean"). Entender es coger ("I can't grasp math concepts"). Los estados de ánimo son lugares ("I am in a depression").
Y fijaos en algunos de sus refranes. "Cuando estés en Roma, haz como los romanos" que equivaldría a nuestro "allá donde fueres haz lo que vieres". "La suerte favorece a los audaces" que podría corresponder a "la inspiración siempre te pilla trabajando". "Más vale tarde que nunca" lo tienen tal cual. "Una imagen vale más que mil palabras" también lo dicen así. "El pájaro rápido coge el gusano" que es una especie de "a quien madruga dios le ayuda". "No puedes hacer una tortilla sin romper algunos huevos" queriendo decir que "la perfección no existe" o que "para recoger hay que sembrar". "Lo que fácil viene, fácil se va" que nosotros decimos también. Otro más, idéntico también: "no muerdas la mano que te da de comer". Y otro: "si no puedes vencerlos, únete a ellos". Y más: "la belleza está en los ojos del que mira". Me gusta éste: "no puedes juzgar un libro por su tapa"; que viene a ser nuestro "la belleza está en el interior". Y os pongo una retahíla de otros que hablan por sí solos: "no pongas todos tus huevos en una sola cesta", "dos cabezas piensan más que una", "el césped parece siempre más verde en el jardín del vecino", "una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil", "si quieres algo bien hecho hazlo tú mismo".
CONCLUSIÓN
Yo debo de estar un tanto grillado o colgado, pues ando siempre pensando en las musarañas, "distraído de lo fundamental". El caso es que encuentro cosas fascinantes en esos agujeritos que escarban las musarañas en la tierra. Una de ellas es la poesía de andar por casa, las expresiones figurativas. Como he explicado hoy, usar metáforas, símiles o personificación no es una cuestión de estilo, es la manera como concebimos las cosas abstractas. Y es que el pensamiento nace de la experiencia en el mundo, de ver, tocar y manipular. Puede que los agujeritos donde viven las musarañas sean diminutos pero son la entrada a una mina de oro, a un pozo sin fondo de sabiduría. Yo seguiré mirando a las musarañas. ;)
Camaradas, sin difusión no hay revolución. Comparte si te ha gustado. Recuerda que el saber es poder. Hagamos a más gente poderosa.
Por supuesto, las personas no son astros ni animales ni se pueden comer, las relaciones no tienen cualidades físicas como tensión o anchura, los carteles y los textos no hablan, las ideas no se mueven ni vuelan y, por mucho tiempo y esfuerzo que emplees en algo, no implica morir en el intento! Todos son ejemplos de lenguaje figurado, una forma de lenguaje opuesta a la literal y que utilizamos constantemente; tanto, que os va a sorprender el alcance que tiene. De hecho, hay cosas que seguramente no sabríamos expresar (ni entender!) si no es a través de este tipo de lenguaje. Hoy, todo sobre el lenguaje figurado, la poesía de andar por casa.
Más en concreto, hoy daremos respuesta a estas cuestiones. Primero, ¿qué es el lenguaje figurado? Aquí aprenderemos que esta forma de lenguaje sirve para representarnos conceptos abstractos, como el amor, la ira, la belleza o el esfuerzo, que sin metáforas, símiles o hipérboles serían difíciles de concebir. Segundo, ¿qué conceptos representamos con lenguaje figurado? En este punto recopilaremos una parte del sinfín de expresiones de lenguaje figurado que utilizamos para hablar (y pensar) sobre personas, emociones, acciones, relaciones y objetos. Tercero, ¿cuál es el origen de las frases hechas más populares? Los dichos son también expresiones figurativas. El acervo del castellano incluye cientos de dichos que usamos diariamente y cuyo origen muy seguramente desconocemos. En este punto descubrimos de dónde vienen. Cuarto, ¿es realmente universal el lenguaje figurado? Recogemos expresiones y dichos del inglés muy similares a otros del castellano para demostrar que el lenguaje figurado no es un fenómeno cultural sino algo intrínseco al ser humano: una verdadera forma de pensar sobre las cosas abstractas.
1, ¿QUÉ ES EL LENGUAJE FIGURADO?
Como vimos en otro artículo, comprender el lenguaje consiste en ir rescatando recuerdos de la memoria para reconstruir mentalmente la situación que nos han descrito. Ahora esto suena extraño pero enseguida lo vamos a entender. Pongamos que alguien nos cuenta que...
"un niño monta en bicicleta en el parque".
Entonces recuperamos lo que sabemos sobre los niños, las bicicletas y los parques. Un niño es una persona de baja estatura, piel lisa y ojos grandes. Una bicicleta es un trasto de metal, con dos ruedas, dos pedales y un manillar. Un parque es un espacio amplio, con zonas verdes y paseos. Recuperamos todos esos recuerdos y además los combinamos según nos indica el enunciado: esa persona de baja estatura, piel lisa y ojos grandes irá montada sobre ese trasto de metal con ruedas, pedales y manillar, y el conjunto se irá desplazando a lo largo de ese espacio amplio con zonas verdes y paseos.
Como se ve, comprender es invocar recuerdos para construir una "película" o simulación mental de la historia que nos han contado. Y sabemos todas esas cosas sobre niños, bicicletas y parques porque los hemos tratado, manejado y visitado, respectivamente; porque tenemos experiencias con esos objetos. Pero ¿y si no tuviéramos experiencia con las cosas de las que nos hablan? ¿Qué recuerdos podríamos invocar entonces para comprender lo que nos están contando? Y que conste que esta circunstancia no es en absoluto infrecuente: se da siempre ante conceptos abstractos, como amor, esfuerzo, libertad, justicia, templanza o tolerancia, de los que hablamos continuamente. Y son abstractos porque ninguno de ellos se puede ver, tocar, oler, saborear, retorcer o manipular (como sí podrías hacer con una bicicleta o una flor que encuentras en el parque). Sin embargo, tenemos una idea de lo que son y hablamos de ellos felizmente. Si comprender es recordar experiencias, ¿cómo podemos hablar de cosas que no experimentamos directamente?
1.1. Figuras
Aquí es donde entra el lenguaje figurado. Con el lenguaje figurado hablamos de cosas abstractas como si fueran cosas concretas; cosas éstas, que sí se pueden ver, tocar, oler, saborear o manipular y con las que sí hemos tenido experiencias. El lenguaje figurado consiste, pues, en "concretizar" conceptos abstractos. Y para concretizar los conceptos abstractos recurrimos a cinco figuras.
Una es la metáfora, tratar a una cosa (abstracta) como si fuera otra (concreta). Por ejemplo, según sus cualidades, una persona puede ser un zorro, un dinosaurio, un tordo, un roble, un armario, una tumba o un disco rayado.
Otra figura es el símil, es decir, atribuir a una cosa abstracta una propiedad de una cosa concreta. Así, por ejemplo, una habitación puede estar caliente como un horno, limpia como los chorros del oro o desaliñada como una leonera; o ser grande como un palacio, diminuta como un zulo u oscura como una cueva.
Otra figura es la hipérbole, por la cual exageramos una característica de una cosa abstracta para hacerla más gráfica, más perceptible, y por tanto más comprensible. Necesitaré ayuda para parar un tren, hemos preparado comida como para un regimiento, si no te das prisa nos van a dar las uvas, tendrás que esperar a que las ranas críen pelo, es más viejo que Matusalén, es más malo que pegarle a un padre, ocurrió en un abrir y cerrar de ojos...
Otra figura más es la personificación, mediante la cual atribuimos capacidades humanas a los objetos. Así, decimos que un texto "habla" sobre un tema, que el sol "no quiere salir", que el zapato "no quiere entrar" o que la luz "se ha ido".
Por último, está la sinécdoque. Esta figura consiste en referirse a una cosa más o menos abstracta con el nombre de una de sus partes, una que sea bien prominente. Así, decimos que "Sánchez ha aprobado una nueva ley" pero no ha sido Sánchez sino el conjunto del gobierno con el apoyo del congreso; decimos "estar sin un céntimo" pero lo que te falta es dinero, sea en monedas de euro o en billetes de 100; o decimos que "a Fulanito le gusta darle a la botella" pero lo que hace es abusar del alcohol, venga en vaso, en botella o del cañero directamente.
1.2. El origen del lenguaje figurado
Un punto importante: en realidad, el lenguaje figurado no es un mero ejercicio de estilo, no es una cuestión lingüística sin más, es una forma de pensar. Quiero decir que no es que expresemos ciertas cosas a través de la metáfora, el símil o la hipérbole por capricho, es que nos las representamos así. Concebimos las cosas abstractas de un modo concreto porque si no, carecerían de significado, serían categorías vacías, que no evocarían nada en nuestra mente. En una palabra: pensamos de forma figurada, reducimos las cosas abstractas a concretas.
Cuatro argumentos lo avalan. En primer lugar, las expresiones figurativas son omnipresentes. Las repasaremos en el siguiente apartado y comprobaremos que son millones, que las usamos constantemente y que en muchos casos no sabríamos decir lo mismo de forma literal.
En segundo lugar, aparecen en todos los idiomas. En un apartado posterior repasaremos algunos ejemplos del inglés, por ser un idioma que manejo, pero podríamos hacerlo con cualquiera: todas las lenguas usan lenguaje figurado. Que el lenguaje figurado sea un fenómeno universal hace pensar que nace de la manera particular de pensar, de concebir el mundo, del homo sapiens. Si aparece en todos los grupos humanos ha de ser por narices una cuestión estructural, no cultural.
Por otro lado, las figuras no son arbitrarias, mantienen una relación de analogía con nuestra experiencia real en el mundo. Me explico. Cuando alguien dice que "se tuvo que contener para no estallar de ira" usa esas palabras de forma no arbitraria. Todos tenemos la experiencia de estar en un espacio reducido, como una cabina de teléfono o una mampara de ducha. Ese espacio actúa como un "contenedor" y estar dentro de uno implica que no puedes moverte con libertad. Por otro lado, un contenedor puede rellenarse de líquido y si te pasas, se desbordará. Y si sometemos el contenedor con líquido a una fuente de calor, el líquido hierve y sale a borbotones. Todas esas características remiten a la experiencia corporal de ira, pues al estar airados sentimos que la sangre (un líquido) se calienta y que entonces quiere salir del cuerpo (un contenedor), provocando que actuemos (nos movamos) en algún sentido, que puede ser gritar, golpear la mesa, abandonar el lugar a prisa y dando un portazo... Efectivamente, tenemos la experiencia de ser un contenedor cargado de líquido que hierve y explota y que ya no podemos mantener encerrado. No es casual, por tanto, que empleemos esas palabras ("contenerse", "estallar", "hervir la sangre", "subirse por las paredes") para referirnos a ello. Esto explica también por qué además de aparecer en todos los idiomas, las expresiones de idiomas distintos se parecen mucho entre sí (como también comprobaremos en un momento). Por ejemplo, en inglés también se dice "explotar" de ira, "calentarse" o que la "sangre te hierve".
Por último, los estudios con fMRI (recordad: imagen del cerebro por resonancia magnética) muestran que nuestro cerebro está más activo cuando escucha lenguaje figurado que cuando escucha un mensaje equivalente expresado de forma literal. Por ejemplo, "tiene una sonrisa muy dulce" activa los centros emocionales del cerebro además de las áreas del lenguaje (el lóbulo temporal izquierdo), que es lo único que se activa ante "tiene una sonrisa muy amable". De algún modo, el lenguaje figurado tiene "más significado" para nosotros, mientras que el literal es un tanto "hueco". El figurado nos conecta con nuestra experiencia en el mundo real (porque enciende las regiones cerebrales del movimiento, de la emoción, etc.).
En resumen, el origen del lenguaje figurado es el pensamiento figurado. Concebimos cosas abstractas como cosas concretas. Así es como cobran significado en nuestra mente. Y lo cobran porque invocan experiencias reales en el mundo.
1.3. El origen del pensamiento
Hemos dicho que el lenguaje figurado nace del pensamiento figurado, que no es sólo que hablemos de cosas abstractas como si fueran concretas, es que además las pensamos así. Y ahora alguien podría preguntarse de dónde viene el pensamiento, por qué pensamos. Aviso de que en este punto me voy a poner muy filosófico; puedes saltar al siguiente si no estás listo para un pasaje denso donde los haya. ;)
Por otro artículo sabemos que el homo sapiens es la única especie que ha logrado colonizar todos los territorios del planeta, desde el polo norte a la Patagonia, pasando por estepas, bosques, montañas, desiertos y selvas tropicales. Y lo ha logrado sin poseer la velocidad del guepardo, la fuerza del oso, el olfato del elefante, la vista del halcón o la resistencia al frío de la foca. Logramos tamaña "plasticidad ecológica" por nuestra inteligencia superior, que nos permite construir herramientas y desarrollar métodos para así "imitar" las cualidades animales. Alcanzamos la velocidad del guepardo a través de vehículos a motor, la fuerza del oso a través de armas, el olfato del elefante a través de escáneres, la vista del halcón a través de telescopios y la resistencia al frío de la foca a través de prendas. Pues vale, desarrollar esas herramientas y métodos requiere observación, análisis, planificación y razonamiento; requiere hacer "experimentos mentales". O sea, no sólo manipulamos los objetos físicamente, lo hacemos también mentalmente. Tenemos que imaginar cosas que no existen para crear esas herramientas y métodos, porque a la postre éstos salen de la nada, de una página en blanco. Y hacer esos experimentos mentales, mediante los cuales manipulamos objetos en nuestra cabeza, exige en primer lugar representarse esos objetos en la cabeza. El pensamiento, entonces, es un sistema de representación de objetos para poder manipularlos mentalmente y así desarrollar herramientas y métodos, que son vitales para la supervivencia.
Y, por fin, para poder representarnos los objetos, antes hemos tenido que interactuar con ellos, antes hemos tenido que acumular experiencias con ellos. Por consiguiente, el origen último del pensamiento es la percepción y la acción, la experiencia. Y si, como hemos asumido, el lenguaje nace del pensamiento, el lenguaje también proviene de la percepción y la acción en último término. Nuestro pensamiento y nuestro lenguaje se resumen en "qué puedo hacer con el mundo".
Hay varias pruebas contundentes que respaldan esta tesis. Una es que existe una correlación entre la motricidad fina (armar un puzle, hacer malabares, tocar el piano o bailar) y el nivel intelectual (rendimiento en matemáticas, por ejemplo). O sea, cuanto más manipulamos cosas, más y mejor pensamos. Otra es que existe una correlación entre el desarrollo motor (la edad en que ya te puedes mantener sentado o comienzas a caminar) y el desarrollo del lenguaje (el número de palabras que dices y la complejidad sintáctica a determinada edad). O sea, cuanto más manipulamos cosas, más y mejor hablamos. Y hay que decir que ambos fenómenos los corroboran decenas de estudios.
Además, tenemos evidencias de que cuerpo y mente son uno. En un experimento se entrega un lápiz a los participantes. Se les pide que lo sujeten con la boca. A unos se les dice que logren que el lapicero apunte hacia adelante; al resto, que apunte hacia abajo. Para lograrlo, los primeros tendrán que sujetar el lápiz con los dientes y, por tanto, sonreír. Los otros tendrán que doblar los labios hacia abajo, como cuando mostramos disgusto o enfado. Ahora se les pide a los participantes valorar cómo se sienten en una escala. Los primeros dicen estar más alegres que los segundos! Y lo mismo ocurre en otro experimento en que te pegan dos palillos en las cejas y te piden que los juntes (para lo que tendrás que fruncir el ceño, como cuando te enfadas) o los separes (para lo que tendrás que arquear las cejas, como cuando estás alegre). También aquí reportas mejor estado de ánimo cuando tu gesto es de alegría. Así pues, no canto porque estoy feliz; estoy feliz porque canto! Lo que viene al caso es que los sentimientos (que son la manera como percibimos las emociones, son pensamientos) se basan en posiciones y estados del cuerpo: el pensamiento, por tanto, se basa en la experiencia. Descartes, filósofo al que "debemos" la absurda idea de que tenemos un cuerpo por un lado y un alma por otro, se equivocaba de pleno...
La relación cuerpo-mente ocurre también en el otro sentido. Cada vez más estudios demuestran los beneficios de la técnica de visualización para el deporte. Imagina un esprinter, un halterófilo o un saltador de altura. Justo antes de la prueba visualizan toda la ejecución en su mente. Deben visualizar cada movimiento con detalle. Así, hacen una especie de "ensayo imaginario". Inmediatamente después, realizan la prueba. Pues bien, consiguen mejores marcas tras aplicar la técnica que cuando se lanzan a la pista sin más. Por lo tanto, hacer simulaciones mentales de un movimiento sirve para realizar el movimiento de forma más óptima, lo que de nuevo sugiere que el pensamiento consiste en recrear experiencias manipulativas.
1.4. Pensamiento y lenguaje
Y en cuanto a la relación entre pensamiento y lenguaje, el lenguaje aporta dos ventajas respecto a un pensamiento a secas. Una es que nos da más control sobre nuestros pensamientos, al permitir representar las cosas en la mente con gran detalle. El lenguaje verbal puede ser muy explícito, logrando así capturar la complejidad de las cosas. Otra ventaja del lenguaje es que permite compartir pensamientos con los otros, lo que a su vez posibilita coordinar la acción conjunta, sin la cual no podríamos afrontar con éxito las tareas vitales. El pensamiento permite crear mundos en tu imaginación; el lenguaje permite compartirlos.
2, ¿QUÉ CONCEPTOS REPRESENTAMOS CON LENGUAJE FIGURADO?
Ahora viene lo divertido. Vamos a hacer un recorrido por la cantidad de cosas que designamos y describimos a través del lenguaje figurado, ya sea por medio de metáforas, símiles, personificación o cualquier otra figura. He tenido que dejar muchos ejemplos fuera porque, de otro modo, el artículo podría haber alcanzado las mil páginas... Veamos a la metáfora, la hipérbole y demás figuras en acción. ¿Cómo es esa poesía cotidiana?
2.1. Características de las personas
Una persona inteligente es un lumbreras, un tipo brillante, un diamante en bruto, una mina de oro. Es un zorro, un águila, más listo que el hambre, tiene olfato para los negocios y ni un pelo de tonto. Un tonto es un burro, un borrico, un tordo. Un melón. Tiene la cabeza llena de serrín, tiene cabeza de chorlito, tiene la cabeza hueca, le patinan las neuronas, se le ha secado el cerebro. Le falta un verano y un hervor.
La persona afable es dulce, es un pedazo de pan, no haría daño a una mosca. Te lo comerías a besos, es un ser entrañable. Es un sol, un santo, un regalo del cielo. Vale su peso en oro. Habría que ponerle un monumento. El que es huraño es áspero, borde, rancio. Es un Judas. Tiene mal pronto, mala leche. Es para darle de comer aparte. Es más malo que pegarle a un padre. No quieres verlo ni en pintura. Lo mandarías a paseo. Es el aguafiestas, más raro que un perro verde.
La persona audaz es un echado para adelante. Tiene narices, tiene huevos, nervios de acero. Es el gallo del corral. Lleva la cabeza bien alta. Se apunta a un bombardeo. No hay quién le pare los pies. Tiene mucho estómago, mucho cuajo. El cobarde es flojo, poca cosa, una mosquita muerta. Es un perro faldero. Se asusta hasta de su sombra. Es un cagao, un rajao. A la menor, se lo hace encima y llama a su mamá. Parece no tener sangre en las venas.
La persona fuerte es un toro, un armario 2 x 2, está cuadrado, es robusto como un roble. Un titán. Una bestia parda. El débil es un mierdecilla, un cuerpo escombro. Está esquelético. No aguanta ni media hostia. Le soplas y se cae.
El guapo es un queso, está más bueno que el pan, de toma pan y moja. Está como un tren, está cañón. Es un adonis, una diosa, una escultura griega. No puedes dejar de mirarlo. El feo es difícil de mirar. Es un orco, un engendro, un monstruo. Está contrahecho. Es un Freddy Krueger.
El joven está como una rosa, tan fresco como una lechuga. Es un yogurín. Ha hecho un pacto con el diablo para estar tan estupendo. Tiene la cara como el culito de un bebé. Al lado de su hijo, parecen hermanos. El viejo está como una pasa, para el arrastre, para el desguace. Es un dinosaurio. Al lado de su hijo, parece su abuelo.
Y, por fin, el tipo de persona que me gusta más... el loco! El loco vive en las nubes, está en la luna. Es, pues, un lunático, un marciano. Un colgado, un grillado, un fumado. Se le ha ido la pinza, se le ha ido la olla. Está mal de la chaveta. Se le han fundido los plomos, se le ha secado el cerebro. Le falta un cable, le falta un tornillo. Está como una cabra, como un cencerro, como una regadera. Como unas maracas. Le falta riego, le fallan los circuitos. Ha visto a la virgen. Está flipado, dopado, pasado de vueltas. Ha perdido el norte, el juicio, la cordura. Está de atar. Es un Don Quijote, un Hamlet, un freak. Está soñando despierto. Desvaría. Olvidó tomar su medicación. Debería hacérselo mirar...
2.2. Sentimientos y procesos mentales
Cuando estamos contentos damos botes, damos brincos, damos saltos de alegría. Nos brillan los ojos. Disfrutamos como enanos. No cabemos en nosotros de gozo. Estamos más felices que unas pascuas, como unas castañuelas. Todo va sobre ruedas, a pedir de boca. Creemos estar soñando. Nos sentimos como un niño con zapatos nuevos. Vemos las estrellas, vamos en una nube. Estamos que lo petamos.
Cuando estamos tristes llevamos la cabeza gacha. Estamos abatidos, alicaídos, hundidos. Apagados. En un pozo del que no podemos salir. Estamos sin ganas de nada. Hemos recibido un golpe duro, un jarro de agua fría. Nos han pisoteado.
Si algo nos sorprende ponemos los ojos como platos. Nos da vueltas la cabeza. Creemos que nos morimos. El corazón nos va a mil, parece que se nos sale del pecho. Nos quedamos todo locos. Nos mondamos y nos partimos. Nos quedamos de piedra, petrificados, a cuadros, sin habla. Por poco, no nos caemos de culo o nos da un síncope.
Si algo te da asco no lo puedes ni mirar. Se te revuelven las tripas. Te da náuseas, dentera. Debes tener estómago para soportar la situación, para mantenerte entero. Debes apretar los dientes. Ponerte una coraza.
Si estás airado te subes por las paredes, te hierve la sangre, te pones de los nervios, te pones a cien. No lo aguantas. Eres una olla a presión. Estallas, explotas. Clamas al cielo. Te cagas en todo. Te acuerdas de la madre del otro y de sus antepasados. Te cagas en la mar salada. Te acuerdas de los genitales masculinos y femeninos. Te acuerdas del cuerpo de cristo y de su padre. Estás que echas humo, que muerdes. Estás de no.
Si tienes miedo estás cagado, estás que te meas del susto. Con el rabo entre las piernas. Quieres salir pitando del sitio. Se te hace un nudo en el estómago. Rezas todo lo que sabes. Quieres que te trague la tierra. Te cagas por las bragas. Llevas los huevos de corbata. Parece que has visto un fantasma.
Cuando haces esfuerzos por conseguir un objetivo persigues una meta, recorres un camino largo, lleno de baches. Pones toda la carne en el asador. Realizas una carrera de fondo, haces un esprint final. Das el do de pecho. Llegas a la cumbre, sacas tus castañas del fuego. Has tenido que luchar contra corriente, contra viento y marea. Has pasado una tortura, un calvario. Has cruzado un pantano, un berenjenal. Sudaste la gota gorda. Estuviste contra la espada y la pared, con el agua al cuello. Soportaste una gran carga. Y todo por tu sed de triunfo, tu hambre de gol.
Aprender es ver las cosas, verlas claras, cogerlas al vuelo, meterlas en la cabeza, dejar que te entren en la mollera, en la sesera. Te las grabas a fuego. Y cuando no logras aprender, las cosas se te escapan, no las pillas, no lo ves. Lo tienes en la punta de la lengua pero no consigues recordarlo. Quien no quiere aprender no se mueve del sitio, es duro de mollera, es como hablarle a una pared. Y sigue sosteniendo las mismas ideas, no hay quien se las saque de la cabeza, quien le haga cambiar de posición.
2.3. Acciones y el modo como las hacemos
Comenzar algo es arrancar, romper el hielo, coger el toro por los cuernos, estar a la altura de las circunstancias. Tienes que levantarte antes que el gallo, esbozar un plan y hacer de tripas corazón. Y tomar cartas en el asunto.
Luego tendrás que saber jugar tus cartas. Quizá guardes un as bajo la manga. La cosa es no tirar piedras en tu propio tejado, no perder fuelle, no ir de culo. Y dar un último empujón.
Entonces consigues rematar la faena, dar la campanada. La guinda del pastel. Habrás rizado el rizo, dado una vuelta más de tuerca. Habrás mirado a la muerte de frente. Has recogido lo cosechado.
O quizá sales escaldado, sales mal parado, vuelves con las manos vacías. Con una mano delante y otra detrás. Estás pelado, seco. Tu esfuerzo cayó en saco roto. Y eso que sudaste como un pollo.
Al menos lo intentaste, te tiraste a la piscina, abandonaste el nido, la zona de confort, fuiste a pecho descubierto. Diste un cambio de rumbo, un giro de 180 grados. Recorriste ese camino, exploraste territorios. Y no saliste con los pies por delante, que habría sido mucho peor. Lo comido por lo servido.
Y ya puedes terminar, cortar por lo sano, romper. Pasar página. Hacer borrón y cuenta nueva. Eres un hombre nuevo. Tu vida empieza hoy. Se abre una nueva etapa. Es un nuevo amanecer.
2.4. Relaciones interpersonales
Algunos tienen buena relación y, por tanto, se llevan muy bien, se quieren con locura, están hechos el uno para el otro. Encuentran la horma de su zapato. Se juntan el hambre con las ganas de comer. Tienes al otro comiendo de tu mano. Es una relación cálida, estrecha, dulce, una aventura. Estás en una montaña rusa. Te ha tocado la flecha del amor. Estás enfermo, loco de amor.
Otros tienen mala relación y, por tanto, se llevan a matar, están como el perro y el gato, son como el día y la noche. No se pueden ni ver. Estáis de uñas.
Toda relación exige negociación. Habrá que ir de frente, poner las cartas sobre la mesa, tener las manos limpias, la conciencia tranquila. Jugar tus bazas. Tocará navegar por aguas revueltas, habrá tensión en el ambiente. Resucitarán fantasmas del pasado. Quizá haya que taparse los ojos ante ciertas cosas, agarrarse a un clavo ardiendo, tragarse el orgullo. Quizá estés atado de pies y manos. Pondrán palos en tus ruedas. Pero no puede ser que seas la marioneta de nadie, que te cuelen un gol por la escuadra, que te la metan doblada, que llegues a un callejón sin salida o que pierdas el duelo. Aunque tampoco puedes morder la mano que te da de comer ni seguramente consigas que el otro coma de tu mano. Quizá sólo se estaba tirando un farol. A veces es mejor no abrir ese melón y mucho menos, la caja de los truenos.
2.5. Propiedades de los objetos
Por las mañanas el sol sale y nos calienta. Si calienta mucho es que pega el sol. A veces, muy caprichoso, el sol se va. La lluvia nos respeta de cuando en cuando. Nos da tregua. Otras veces se muestra pertinaz: llueve con ganas.
Los ríos nacen y mueren. Bajan por todo el valle. Rodeados por montañas que se levantan hasta los dos mil o tres mil metros. Y que dibujan formas y paisajes bellos. Todos juntos forman un marco incomparable.
Tu coche, a veces, no quiere arrancar. Y es que hay que cuidarlo bien, que mimarlo. Si no, puede acabar gripado. Y es una pena porque es un coche que corre mucho y se comporta muy bien.
Hay un cartel que dice que gires a la derecha. La radio suena. El estudio muestra. El texto cuenta. El informe descubre. Las cuestiones se delimitan, se abordan y se zanjan. El mercurio sube. La calle está atestada. Las cuentas son transparentes. El edificio rebosa historia. Corrieron ríos de tinta. Sus paredes hablan. La luz se va si hay apagón. El agua lo cortan cuando hay sequía. Las ventanas dejan entrar la luz natural. El ascensor te sube hasta el quinto; hay que tomar la escalinata que serpentea si quieres llegar al ático.
El tiempo vuela. La vida pasa. Los años pesan. Los problemas se enquistan. La cabeza te juega malas pasadas. Las penas se llevan en el corazón. Los buenos momentos, grabados en la retina.
3, ¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LAS FRASES HECHAS MÁS FRECUENTES?
El acervo del castellano es riquísimo en materia de dichos. Los hay referidos a personas, a sentimientos, a acciones, a relaciones y a objetos. Seguro que usáis muchos de ellos. Pero, ¿sabéis de dónde vienen?
3.1. Frases hechas sobre cualidades humanas
Ser más majo que las pesetas. Este dicho no requiere mucha explicación, pues entiendo que vosotros, mis lectores, sois todos de las generaciones de los '70 y '80 ('90 si acaso) y por tanto conocisteis la peseta. La peseta fue la moneda en España desde finales del siglo XIX y durante todo el XX. El dinero no da la felicidad pero ayuda. Así pues, unas pesetas siempre son bien recibidas. De ahí que ser majo como ellas signifique ser una persona muy amistosa.
Ser más viejo que Matusalén. Matusalén es un personaje del antiguo testamento. Según el texto, vivió más de 900 años, lo que no está nada mal. Por eso hoy usamos la frase para referirnos a alguien (o algo) muy viejo.
Partir la pana. La pana es un tejido muy resistente. Si quieres romperlo, debes aplicar mucha fuerza. Así pues, quien va partiendo la pana demuestra fuerza, coraje, determinación.
Ser más tonto que Abundio. Parece ser que Abundio fue un cura andaluz. Los musulmanes le ofrecieron hasta en once ocasiones renegar de su fe y su ministerio religioso, que resultaba ofensivo hacia Mahoma. Rehusó hacerlo y fue ejecutado. Otra hipótesis es que Abundio era un nombre común entre la gente de pueblo. Abundio era, pues, un nombre propio de labradores y gente rústica. De ahí podría venir el refrán "más tonto que Abundio que cuando fue a vendimiar se llevó uvas de postre". En todo caso, hoy seguimos usando la frase para referirnos a una persona especialmente torpe, un berzotas.
Ser más feo que Picio. Parece ser que Picio fue un condenado a muerte que, estando ya en la capilla para ser ejecutado, recibió el indulto. Supuestamente, la honda impresión de la noticia le hizo perder el pelo y le causó graves malformaciones, lo que resultó en un rostro difícil de mirar. De ahí que hoy usemos el dicho para referirnos a alguien muy pero que muy feo.
Fulano y Mengano. Ésta es muy curiosa. En árabe /fulán/ quiere decir "persona cualquiera" y /man kán/, "quien sea". Ambos vocablos degeneraron en el Fulano y Mengano actuales, que usamos para referirnos a una persona indeterminada.
3.2. Frases hechas sobre sentimientos
Mirando a las musarañas. Las musarañas son animales diminutos, que se esconden en agujeros que escarban en la tierra. Cuanto toca trabajar el campo (arar, sembrar, consechar... ) las musarañas son lo menos relevante. Así, andar pensando en ellas es distraerse de lo fundamental.
Ponerse las botas. Antiguamente, sólo las personas de clase alta podían comprarse unas botas y tener así los pies resguardados del frío y la suciedad, a diferencia del pueblo llano que usaba sandalias. Los nobles no sólo podían comprar botas, también manjares y productos exóticos. Por eso ponerse las botas es pegarse un festín o, en general, enriquecerse con algo de manera abundante.
Soltarse la melena. Antiguamente, las mujeres llevaban el pelo recogido y sólo lo soltaban en la intimidad de sus hogares. Por eso hoy soltarse la melena es hablar u obrar sin miramiento.
Esto es Jauja. En tiempos de la colonización de América se pretendía persuadir a los hombres para una segunda expedición. Jauja, que es un lugar del altiplano de Perú, se presentaba como un paraíso de tierras verdes y fértiles y aire limpio. Por eso hoy a una cosa próspera y abundante le decimos Jauja.
Entrar como Pedro por su casa. En una batalla muy antigua, un rey llamado Pedro entró en cierta ciudad con sus tropas sin obtener resistencia. Por eso hoy decimos esta frase para referirnos a alguien que en poco tiempo se maneja bien en un lugar o una disciplina nueva.
Llorar como una Magdalena. María Magdalena es un personaje bíblico. Fue una mujer pecadora y siempre se la representa llorando arrepentida. La frase hoy significa llorar desconsoladamente.
Quedarse a dos velas. Antiguamente, en las partidas de cartas el banquero se colocaba siempre entre dos velas. Si lograbas desplumarlo, lo dejabas nada más con dos velas. De ahí que estar a dos velas sea estar arruinado.
Meterse en camisa de once varas. Antiguamente, cuando se adoptaba a un niño se celebraba un ritual. En él, el padre adoptante debía meter al niño por la manga de una camisa y sacarlo por el cuello, momento en que le estampaba un beso, sellando la nueva relación paternofilial. Por supuesto, para poder realizar la operación, la camisa era muy grande, de once varas (que era la unidad de medida de entonces). Era una operación un tanto complicada, de modo que hoy usamos la frase para referirnos a meterse en asuntos que ni nos van ni nos vienen, a complicarnos la vida innecesariamente.
Te da el baile de San Vito. Hubo un religioso en la edad media que sufrió movimientos involuntarios tras haber sido torturado, seguramente por el daño cerebral provocado. Hoy usamos la frase para referirnos a alguien que se mueve compulsivamente.
Pasarlas canutas. Antiguamente, al terminar el servicio militar, el soldado licenciado recibía un diploma enrollado al que llamaban canuta. Era habitual que los jóvenes tuvieran dificultades para encontrar trabajo tras el servicio. De ahí viene el significado actual: atravesar una situación adversa.
Dormirse en los laureles. En ciertos juegos olímpicos muy antiguos los vencedores recibían una corona de laurel. Las competiciones tenían lugar cada cuatro años, de modo que los laureados debían entrenar duro durante ese tiempo para lograr revalidar su título en los juegos siguientes. De otro modo se dormirían en los laureles. Hoy la frase significa lo mismo: relajarse demasiado tras haber logrado un triunfo.
Pagar el pato. Antiguamente, los cristianos tenían la mala costumbre de culpar a los judíos de cualquier mal. Los judíos, para sobrellevarlo, se jactaban de tener una fe inquebrantable por haber hecho un pacto con dios. Los cristianos se mofaban y les amenazaban con que "pagarían el pacto". La expresión se debió de contraer, resultando en su forma actual. Por eso pagar el pato es asumir la culpa de algo que no has hecho.
Ser el chivo expiatorio. También relacionada con el pueblo judío. El día de la expiación los judíos elegían un macho cabrío (o chivo) al azar para sacrificarlo en nombre de dios y así redimir sus pecados. Hoy el chivo expiatorio es también quien paga por los pecados de otros.
Saber de pe a pa. Parece ser que su origen es una cuestión fonológica. Si a una "p" le añades una "a" te sale /pa/. Y esto lo sabe cualquier niño con un solo año de escolarización. Vaya, que es una obviedad. Por eso hoy usamos el dicho para referirnos a algo que te sabes muy bien.
Estar en Babia. Babia es una región (preciosa) en la frontera entre León y Asturias. Hubo unos reyes que pasaban sus vacaciones allí y tenían la costumbre de ir de cacería por el lugar, dada la abundancia de presas. Cuando los cortesanos los buscaban para consultarles un asunto importante, les decían que sus majestades están en Babia. Por eso hoy la frase significa estar distraído o ausente.
Vivir una odisea. En una obra de la literatura griega, La odisea, el protagonista (Ulises) enfrenta dificultades enormes para regresar a su país natal. Por eso hoy vivir una odisea es afrontar múltiples problemas para llegar a un objetivo.
Tener mucho cuento. Eludir la responsabilidad de una falta esgrimiendo excusas poco convincentes.
3.3. Frases hechas sobre acciones
Ir de tapas. Antiguamente, cuando pedías un vino en un mesón te servían una copa con tapa. La tapa podía ser una rodaja de chorizo, de lomo o algo por el estilo. Servía para que no entrasen moscas en el vaso. La gente comenzó a usar la frase para referirse a la actividad de acudir a un mesón, beber un vino y comer un pequeño piscolabis.
Tirar la casa por la ventana. Antiguamente, cuando te tocaba la lotería, había costumbre de lanzar los muebles por la ventana, pues con el dinero ganado podías comprar otros nuevos más bonitos. Tirar la casa por la ventana es hacer un gasto extraordinario.
Hacer encaje de bolillos. El encaje de bolillos es una técnica para tejer. Los hilos están enrollados en unas bobinas (los bolillos) y debes ir cruzándolas siguiendo patrones muy complicados para ir entretejiendo el diseño. Por eso hacer encaje de bolillos es buscar la manera de resolver un problema complejo.
Lanzar un órdago. Esto viene del mus, que es un juego vasco. En el mus, el órdago es la jugada que resuelve toda la partida. Entonces se dice "hor dago" ("ahí está"). Usamos la frase para referirnos a apostar todo lo que tienes.
No dar palo al agua. Antiguamente los barcos funcionaban con velas o remos. Cuando tocaba remar siempre había algún remero escaqueado, que sólo metía la puntita del remo en el agua, simulando remar pero aplicando cero esfuerzo en realidad. Ello implicaba que los demás tenían que invertir mayor esfuerzo para mover la barca. Por eso hoy quien no da palo al agua (quien no sumerge el remo de verdad y aplica fuerza para remar) es un vago.
Irse por los cerros de Úbeda. Hubo una batalla muy cruenta en Úbeda (Jaén) entre cristianos y árabes. Un capitán estuvo desaparecido durante el combate. Apareció cuando la ciudad ya había sido tomada. Le preguntaron por su paradero y respondió que se había perdido por los cerros de Úbeda. Hoy decimos la frase para referirnos a alguien que se desvía de la cuestión que se está tratando.
Montar un poyo. En el siglo XIX se hizo muy popular que sujetos espontáneos se pusieran a dar discursos políticos en plena calle. Les bastaba un pequeño podio (o poyo) donde apoyarse, para hacerse ver, y alzar la voz, para hacerse oír. Los discursos se caracterizaban por criticar fuertemente al partido rival. De ahí que hoy utilicemos la expresión para decir que se ha montado un follón.
Cortar el bacalao. En tiempos del imperio español, se usaba bacalao en salazón para alimentar a los trabajadores de las colonias. A la hora de comer, se colocaban en fila, esperando que el capataz cortase un trozo para darles. Que el trozo fuese más grande o más pequeño, así, dependía del capataz. Por eso cortar el bacalao es mandar, tomar las decisiones.
Ser pillado en fuera de juego. Ésta viene del fútbol. El fuera de juego (u offside) ocurre cuando un jugador delantero está demasiado adelantado, lo que sería una clara ventaja para marcar gol. Cuando es detectado en esa posición, se anula la jugada. Por eso estar en fuera de juego es estar distraído y, por tanto, incapaz de responder o intervenir en una situación.
Tumbarse a la bartola. Hay dos explicaciones. Una dice que había un personaje de cuento llamado Bartolo que tenía una barriga enorme, de manera que se empezó a decir bartola para referirse a una buena panza cervecera. Otra explicación es que la fiesta de San Bartolomé coincide con el final de la cosecha, momento en que uno podía echarse a descansar hasta el inicio de la vendimia. Sea como sea, echarse a la bartola es no hacer nada, holgazanear.
Dormir la mona. Antiguamente, la mona era una borrachera. Aparte, si al beber te daba por ponerte melancólico, tenías mona triste; si te daba por bailar, mona alegre. Dormir tras una borrachera (una mona) es dormir la borrachera (la mona).
Arrojar la toalla. Ésta viene del boxeo. El entrenador del púgil se coloca en la esquina del ring. Al finalizar cada round, el boxeador se dirige a la esquina para recibir consejos del entrenador y que éste aproveche para secarle el sudor con una toalla y le cure las heridas más urgentes. Si en algún momento el boxeador está rendido y no puede más, el entrenador debe indicar el fin del combate tirando la toalla sobre el ring. Tirar la toalla es, pues, abandonar una tarea.
Salir por la puerta grande. Ésta viene del mundo del toreo. Dependiendo de lo bien que el torero hace su faena, el público puede solicitar que se le entreguen las orejas del toro, las orejas y el rabo o que lo suban a hombros y lo saquen por la puerta principal de la plaza, lo que representa el máximo reconocimiento a la faena. Salir por la puerta grande es, pues, hacer una ejecución magnífica en algo.
Morder el polvo. En la edad media, el caballero herido de muerte masticaba un puñado de arena, honrando así a la tierra que lo acogió. Morder el polvo es, por tanto, perder en un juego o pelea o enfrentamiento de cualquier tipo.
Estar más seco que la mojama. La mojama es una especie de cecina que se hace a partir del atún, que tiene que ser antes salado y secado durante cierto tiempo. Estar seco es no tener mucho dinero; si lo estás más que la mojama, que ha sido desecada a más no poder, es que has alcanzado la pobreza más absoluta.
Ir pisando huevos. Ésta es una expresión figurativa de manual. Imagina un camino cubierto por huevos y tú intentando cruzarlo. Sería una operación muy accidentada, penosa, que impediría alcanzar grandes velocidades. Ir pisando huevos, así, es hacer algo muy lentamente.
Salvar los muebles. Otra metáfora de manual. Sufrir una catástrofe en casa, como un incendio o una inundación, implica perder todas tus pertenencias. Si al menos puedes salvar los muebles, la pérdida será menor, lógicamente. Hoy lo aplicamos a todos los casos de fracaso en que al menos alcanzas alguno de tus objetivos.
3.4. Frases hechas sobre relaciones
Echar un polvo. Antiguamente era común consumir tabaco en polvo. Había que esnifarlo y era frecuente que provocase estornudos. Los estornudos resultaban molestos para quienes no consumían. La solución era abandonar la sala si había gente esnifando. Los que se quedaban aprovechaban esos momentos para intimar. Quedó asociado echar un polvo (esnifar tabaco) con mantener relaciones.
Poner los cuernos. Tiene que ver con el derecho de pernada. Los jefes vikingos tenían derecho a mantener relaciones con cualquiera de las mujeres del poblado. Cuando quería intimar con una, colocaba un casco con cuernos en la puerta de la casa, para no ser molestado. Así nace la asociación entre los cuernos y la infidelidad.
Subirse a hombros de gigantes. Otra con clara base metafórica. Se refiere a lograr un descubrimiento o un desarrollo en un área, apoyándote en el trabajo previo de otros. Alcanzar ese nuevo nivel es sólo posible si partes de una posición privilegiada: la que te otorga estar subido a los hombros de un gigante.
Dar gato por liebre. No hace mucho, en tiempos de escasez, no era infrecuente que en los mesones hicieran pasar carne de gato por liebre. Se podía disimular con el adobo suficiente. Hoy nos dan gato por liebre si nos venden cualquier cosa como algo que no es.
Que te den morcillas. Antiguamente, se les daban morcillas envenenadas a los perros que habían contraído la rabia (una enfermedad muy contagiosa) para matarlos. Es, pues, una manera muy dura de rechazar a una persona.
Que no te la den con queso. Los bodegueros reciben compradores en sus bodegas con intención de comprar al por mayor. Lo normal es que el comprador haga catas para saber la calidad del vino que se dispone a adquirir. Es muy normal también que alguna de las añadas no salga tan buena. Los bodegueros antiguos servían la copa acompañada de una ración de queso para disimular el mal sabor del vino.
Enterarse de lo que vale un peine. En la edad media se practicaban múltiples formas de tortura. Una era emplear un instrumento con púas, llamado peine, para arrancar la piel del torturado. Enterarse de lo que vale un peine era pasar por dicho calvario. Hoy usamos la frase para advertir a otro de que puede llevarse un castigo importante si no abandona su comportamiento.
Y hay muchas más. Si os interesa podéis buscar su origen "googleando" un poco. Yo ya he tenido suficiente por hoy... ;).
Algunas sugerencias. Armarse la marimorena. Poner la mano en el fuego. Hacer la pelota. Mandar a freír espárragos. Creerse el ombligo del mundo. Tener monos en la cara. Vete a pintar monas. Arrimar el ascua a tu sardina. A buenas horas mangas verdes. Etc. Etc.
3.5. Frases hechas sobre las propiedades de los objetos
Lo mismo con éstas. Creo que la idea ha quedado clara ya. :)
Ser del año de la polka. Valer para un roto y un descosido. Tener bemoles la cosa. La ocasión la pintan calva. Ir como anillo al dedo. De pascuas a ramos. Ser un reino de Taifas. Ni qué niño muerto. Ni hablar del peluquín. No ha venido ni el tato. Etc. Etc.
4, ¿ES REALMENTE UNIVERSAL EL LENGUAJE FIGURADO?
Los ingleses también usan expresiones figurativas. Además, lo hacen en los mismos términos que nosotros. Y, aunque no cabe analizarlo aquí, ocurre igual con otros idiomas. Pongo algunos ejemplos del inglés.
En inglés una relación también es cercana o estrecha ("a close relationship"). El afecto es cálido ("a warm greeting"). Las cosas importantes son grandes ("a big day"). La cantidad se expresa en términos de altura ("prices are high"). La ayuda es apoyo, una cosa que usas para sostener algo ("support your local charities"). El tiempo es movimiento, vuela ("time flies"). Entender es ver ("I see what you mean"). Entender es coger ("I can't grasp math concepts"). Los estados de ánimo son lugares ("I am in a depression").
Y fijaos en algunos de sus refranes. "Cuando estés en Roma, haz como los romanos" que equivaldría a nuestro "allá donde fueres haz lo que vieres". "La suerte favorece a los audaces" que podría corresponder a "la inspiración siempre te pilla trabajando". "Más vale tarde que nunca" lo tienen tal cual. "Una imagen vale más que mil palabras" también lo dicen así. "El pájaro rápido coge el gusano" que es una especie de "a quien madruga dios le ayuda". "No puedes hacer una tortilla sin romper algunos huevos" queriendo decir que "la perfección no existe" o que "para recoger hay que sembrar". "Lo que fácil viene, fácil se va" que nosotros decimos también. Otro más, idéntico también: "no muerdas la mano que te da de comer". Y otro: "si no puedes vencerlos, únete a ellos". Y más: "la belleza está en los ojos del que mira". Me gusta éste: "no puedes juzgar un libro por su tapa"; que viene a ser nuestro "la belleza está en el interior". Y os pongo una retahíla de otros que hablan por sí solos: "no pongas todos tus huevos en una sola cesta", "dos cabezas piensan más que una", "el césped parece siempre más verde en el jardín del vecino", "una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil", "si quieres algo bien hecho hazlo tú mismo".
CONCLUSIÓN
Yo debo de estar un tanto grillado o colgado, pues ando siempre pensando en las musarañas, "distraído de lo fundamental". El caso es que encuentro cosas fascinantes en esos agujeritos que escarban las musarañas en la tierra. Una de ellas es la poesía de andar por casa, las expresiones figurativas. Como he explicado hoy, usar metáforas, símiles o personificación no es una cuestión de estilo, es la manera como concebimos las cosas abstractas. Y es que el pensamiento nace de la experiencia en el mundo, de ver, tocar y manipular. Puede que los agujeritos donde viven las musarañas sean diminutos pero son la entrada a una mina de oro, a un pozo sin fondo de sabiduría. Yo seguiré mirando a las musarañas. ;)
Camaradas, sin difusión no hay revolución. Comparte si te ha gustado. Recuerda que el saber es poder. Hagamos a más gente poderosa.

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