¡Mujeres y niños primero!
Hemos oído esta expresión muchas veces. Aparece en situaciones de emergencia, donde hay vidas en juego, sólo cabe salvar algunas y hay que decidir cuáles son prioritarias. Una situación de ésas fue cuando el Titanic se hundía y no había suficientes botes salvavidas. Entonces el capitán pronunció por vez primera la frase en cuestión. Así salvó al 70% de las mujeres (y sólo al 20% de los hombres). E hizo lo más inteligente. Lo explico.
Cada vez que un hombre “descarga” libera millones de espermatozoides. Sin embargo, la mujer necesita 28 días para producir un solo óvulo. Y como sabemos, los bienes que escasean son más preciados. Imaginemos que se produce una catástrofe que arrasa con buena parte de una población. Si quedan muchos hombres y una sola mujer para regenerar la población, uno de esos hombres puede fecundar a la mujer; nueve meses después nacerá un niño que será el primer repoblador del grupo. Poco después ese mismo hombre podría fecundar de nuevo a la mujer y así sucesivamente. En este caso, el resto de los hombres no servirían para nada! Imaginemos ahora que tras la catástrofe quedan muchas mujeres y un solo hombre. Ese solo hombre podría fecundar a todas las mujeres, que podrían tener varios niños en paralelo. Meses después cabría repetir la jugada. Por tanto, aquí todas las mujeres serían útiles! Salvar a mujeres es lo más inteligente: son garantía de futuro.
Haz el amor y no la guerra
Hemos visto que los espermatozoides abundan y por tanto tienen poco valor. ¿Cómo darles valor añadido? Pues hay distintas estrategias en el mundo animal, aunque no todas igual de buenas.
Los bonobos (un tipo de chimpancés pequeños y más oscuros) copulan unos con otros constantemente. Es su manera de dirimir conflictos y fomentar la cohesión grupal. Dado que hay mucha promiscuidad, puede ocurrir que una hembra en sus días fértiles copule con varios machos. Cualquiera de esos machos podría fecundarla. ¿Quién? Aquel que tenga los espermatozoides más rápidos. Por eso los bonobos machos tienen unos testículos enormes en proporción a su tamaño corporal!
Los gorilas tienen otra manera de dar valor añadido a sus espermatozoides: la exclusividad. Los gorilas macho pelean por un harén de hembras. El más grande y fuerte vencerá y se convertirá en espalda plateada, es decir, el líder del grupo con acceso exclusivo a todas las hembras. Necesita fuerza pero no espermatozoides rápidos, lo que explica que los gorilas tengan unos testículos enanos en relación con su tamaño corporal.
Por su parte, la vida del macho perdedor es desdichada: es expulsado del grupo y queda condenado a vagar solo por la selva sin la protección del grupo y sin comerse un rosco. Y la vida de las hembras tampoco es de color de rosa: están condenadas a mantener relaciones con un único macho que además es el mismo para todas. Nada que ver con el rollo comuna hippie de los bonobos…
Más vale rábano en mano que cien bisontes trotando
Cuando pensamos en la prehistoria, en el paleolítico, acude a nuestra mente la típica imagen de unos hombres recios, valientes y aguerridos clavando puntas a un mamut para darle caza y obtener alimento para todo el grupo. No obstante, a través del estudio de las pocas tribus ancestrales que aún quedan en puntos de África, el Amazonas o las islas del Pacífico, sabemos que ese estereotipo es equivocado. Lo cierto es que el grueso de la ingesta calórica de estos grupos procede de las raíces (como el rábano), tubérculos, hojas, frutas, semillas que las mujeres recolectan de la vegetación en torno al poblado. Sólo una pequeña parte de la alimentación (muy nutritiva, eso sí) se basa en la caza, que además suele ser de animales pequeños como ratones y raras veces de animales grandes como cebras. Así, la recolección que hacen las mujeres constituye la base de la alimentación mientras que la caza de los hombres, que creíamos central para la supervivencia, en verdad es una suerte de piscolabis gourmet ocasional.
Por otro lado, las mujeres combinan su tarea de recolección con el cuidado de los niños, los ancianos y las cabañas.
En fin, para ser justos, la estampa que mejor representa a los grupos cazadores-recolectores no es la de unos barbudos armados con lanzas luchando contra un animal de dos toneladas sino un conjunto de mujeres acopiando vegetales y cuidando del poblado.
Moraleja
Mujeres y hombres tenemos diferencias, sí. Pero esas diferencias NO justifican que ninguno sea más ni menos que el otro. Somos complementarios y nos necesitamos mutuamente.
Ah, y no olvides compartir si te ha gustado. ;)
Hemos oído esta expresión muchas veces. Aparece en situaciones de emergencia, donde hay vidas en juego, sólo cabe salvar algunas y hay que decidir cuáles son prioritarias. Una situación de ésas fue cuando el Titanic se hundía y no había suficientes botes salvavidas. Entonces el capitán pronunció por vez primera la frase en cuestión. Así salvó al 70% de las mujeres (y sólo al 20% de los hombres). E hizo lo más inteligente. Lo explico.
Cada vez que un hombre “descarga” libera millones de espermatozoides. Sin embargo, la mujer necesita 28 días para producir un solo óvulo. Y como sabemos, los bienes que escasean son más preciados. Imaginemos que se produce una catástrofe que arrasa con buena parte de una población. Si quedan muchos hombres y una sola mujer para regenerar la población, uno de esos hombres puede fecundar a la mujer; nueve meses después nacerá un niño que será el primer repoblador del grupo. Poco después ese mismo hombre podría fecundar de nuevo a la mujer y así sucesivamente. En este caso, el resto de los hombres no servirían para nada! Imaginemos ahora que tras la catástrofe quedan muchas mujeres y un solo hombre. Ese solo hombre podría fecundar a todas las mujeres, que podrían tener varios niños en paralelo. Meses después cabría repetir la jugada. Por tanto, aquí todas las mujeres serían útiles! Salvar a mujeres es lo más inteligente: son garantía de futuro.
Haz el amor y no la guerra
Hemos visto que los espermatozoides abundan y por tanto tienen poco valor. ¿Cómo darles valor añadido? Pues hay distintas estrategias en el mundo animal, aunque no todas igual de buenas.
Los bonobos (un tipo de chimpancés pequeños y más oscuros) copulan unos con otros constantemente. Es su manera de dirimir conflictos y fomentar la cohesión grupal. Dado que hay mucha promiscuidad, puede ocurrir que una hembra en sus días fértiles copule con varios machos. Cualquiera de esos machos podría fecundarla. ¿Quién? Aquel que tenga los espermatozoides más rápidos. Por eso los bonobos machos tienen unos testículos enormes en proporción a su tamaño corporal!
Los gorilas tienen otra manera de dar valor añadido a sus espermatozoides: la exclusividad. Los gorilas macho pelean por un harén de hembras. El más grande y fuerte vencerá y se convertirá en espalda plateada, es decir, el líder del grupo con acceso exclusivo a todas las hembras. Necesita fuerza pero no espermatozoides rápidos, lo que explica que los gorilas tengan unos testículos enanos en relación con su tamaño corporal.
Por su parte, la vida del macho perdedor es desdichada: es expulsado del grupo y queda condenado a vagar solo por la selva sin la protección del grupo y sin comerse un rosco. Y la vida de las hembras tampoco es de color de rosa: están condenadas a mantener relaciones con un único macho que además es el mismo para todas. Nada que ver con el rollo comuna hippie de los bonobos…
Más vale rábano en mano que cien bisontes trotando
Cuando pensamos en la prehistoria, en el paleolítico, acude a nuestra mente la típica imagen de unos hombres recios, valientes y aguerridos clavando puntas a un mamut para darle caza y obtener alimento para todo el grupo. No obstante, a través del estudio de las pocas tribus ancestrales que aún quedan en puntos de África, el Amazonas o las islas del Pacífico, sabemos que ese estereotipo es equivocado. Lo cierto es que el grueso de la ingesta calórica de estos grupos procede de las raíces (como el rábano), tubérculos, hojas, frutas, semillas que las mujeres recolectan de la vegetación en torno al poblado. Sólo una pequeña parte de la alimentación (muy nutritiva, eso sí) se basa en la caza, que además suele ser de animales pequeños como ratones y raras veces de animales grandes como cebras. Así, la recolección que hacen las mujeres constituye la base de la alimentación mientras que la caza de los hombres, que creíamos central para la supervivencia, en verdad es una suerte de piscolabis gourmet ocasional.
Por otro lado, las mujeres combinan su tarea de recolección con el cuidado de los niños, los ancianos y las cabañas.
En fin, para ser justos, la estampa que mejor representa a los grupos cazadores-recolectores no es la de unos barbudos armados con lanzas luchando contra un animal de dos toneladas sino un conjunto de mujeres acopiando vegetales y cuidando del poblado.
Moraleja
Mujeres y hombres tenemos diferencias, sí. Pero esas diferencias NO justifican que ninguno sea más ni menos que el otro. Somos complementarios y nos necesitamos mutuamente.
Ah, y no olvides compartir si te ha gustado. ;)

Comentarios
Publicar un comentario