Hay camareros, fisioterapeutas, magistrados, actrices, escritoras, militares, mozos de almacén, cajeras de supermercado, maestras, futbolistas, teleoperadores, ingenieros, psicólogas... Unos son asalariados, otros son autónomos; otros, grandes empresarios. Los hay que viven en un modesto piso de barrio obrero, otros se decantan por un ático en el centro; también hay quien elige el adosado en la urbanización de las afueras, con piscina y cancha de pádel comunitarias. Los hay hipotecados a 30 años, de alquiler, propietarios. Casados, solteros, con hijos, sin hijos, con perros, con gatos. Presentes en las redes, desconectados, con un Facebook raquítico. Votantes, militantes, objetores de conciencia. Etc. Etc.
Existen múltiples trayectorias vitales y en el artículo de hoy nos preguntamos de qué dependen nuestras opciones de vida. ¿Qué factores explican el estatus socioeconómico que alcanzamos y el modo de vida que adoptamos?
Uno de esos factores es el talento, del que ya hablamos en un artículo anterior: tenemos ciertas capacidades innatas para ciertas materias que pueden motivar que emprendamos carreras de ciencias o de letras, por ejemplo. Otro factor que también marca nuestra trayectoria y que también vimos en su momento es el esfuerzo: para la derecha política el trabajo individual, el sudor de tu frente, es el único determinante de tus logros; tienes lo que te has ganado.
Sin negar el papel de estos dos factores (que lo tienen), hoy analizamos un tercer factor cuya influencia, para mal o para bien, es mucho mayor que la de cualquier otro condicionante: hoy hablamos del enorme peso del entorno. Descubriremos que el entorno donde nos criamos determina en grandísima medida nuestro devenir vital y lo hace a través de tres mecanismos. Los repasamos enseguida.
Modelado
Uno elige una opción de vida, una carrera, de entre las varias que están en su entorno más inmediato (tu familia, tu barrio, tu región) o menos inmediato (lo que ves en los medios). Conoces esas posibilidades y puedes sopesarlas porque tienes "referentes" de cada una: personas de tu entorno que emprendieron ese camino antes que tú. Sin referentes, sin ejemplos disponibles de las distintas carreras vitales, te toca concebir esas trayectorias de la nada; debes soñar despierto, vaya. Por tanto, es muy difícil que sin los referentes oportunos llegues a imaginar y a desarrollar una carrera distinta de las que se dan en tu entorno. Consecuencia: es crucial tener referentes de toda clase, que exista la mayor variedad posible (es curioso, otra vez la diversidad resulta ser crítica... ;)).
Experimento del muñeco "bobo". A mediados del siglo pasado, debido al influjo de la teoría dominante en Psicología, se pensaba que sólo podíamos aprender al experimentar en primera persona las consecuencias de nuestras acciones. Meto los dedos en el enchufe y me llevo un calambre: bien, ya no volveré a hurgar ahí. Es cierto que aprender de la propia experiencia es un proceso básico de aprendizaje pero es que también podemos aprender de la experiencia de otros, de manera "vicaria": veo cómo metes los dedos en el enchufe y te llevas un calambre y, desde entonces, no se me ocurre hurgar ahí. Si lo miras bien, el aprendizaje vicario tiene todo el sentido: con él adquieres lecciones valiosas sin tener que arriesgar el pellejo! El aprendizaje vicario tiene una utilidad clara pero había que demostrar su existencia.
Para ello, a cierto psicólogo se le ocurrió hacer este sencillo experimento. Colocó un muñeco "bobo" en medio de una sala. Bobo es un muñeco hinchable, con una base redonda y pesada y con cara de payaso. Es alto como una persona. Y gracias al diseño de su base, puedes empujarlo que se balancea pero siempre queda en pie. Vale, pues el psicólogo hizo que varios niños y niñas interactuasen con bobo de distintas maneras. Unos debían darle puñetazos a bobo e insultarle mientras tanto. Otros debían ignorar a bobo y entretenerse con los otros juguetes que también había en la sala. Estas escenas se grababan en vídeos que luego se mostraban a otros niños y niños. ¿Resultado? La mayoría aplastante de los niños y niñas que vieron al modelo agresivo luego trataron a bobo con violencia, ya sea a través de puñetazos, patadas, insultos o incluso el empleo de armas (entre los juguetes de la sala había un set de bricolaje, que incluía un martillo, una sierra y más herramientas del estilo). Entre los niños y niñas que vieron al modelo pacífico hubo algunos que también maltrataron a bobo, pero fueron pocos y su agresividad fue siempre mucho menor, quedando en poco más que un empujón. Así pues, cuando has visto a otro maltratar a un tercero, es muy probable que cuando te encuentres con éste te comportes del mismo modo que aquél. Violencia veo, violencia ejerzo.
Ésa es la conclusión principal pero hay dos matices. En una fase posterior del estudio se mostró a los participantes las consecuencias que experimentaba el modelo por su comportamiento. Después de agredir a bobo el modelo podía recibir un premio (una chuche) o bien un castigo (una reprimenda por parte de un adulto). Tras ver estas escenas, el resultado fue que niños y niñas eran más proclives aún a imitar al modelo cuando éste había sido premiado por su conducta. O sea, si veo violencia, que además es tolerada por los demás, más fácil todavía que yo ejerza violencia. Otra cuestión fue que los niños y niñas tendían a imitar más al modelo que más se les parecía: los niños seguían más al modelo que también era niño; las niñas, al modelo niña. En resumen, hacemos lo que hemos visto hacer a otros, especialmente si vemos que a los otros les va bien así y si percibimos que esos otros son parecidos a nosotros.
La periferia de París. Quizá recordáis algo que ocurrió hace unos años en barrios de las afueras de París: hubo varias oleadas de violencia en 2005. En cada una de esas oleadas los barrios se convertían en auténticos campos de batalla durante varios días ininterrumpidamente. Había coches incendiados, papeleras incendiadas, papeleras usadas como barricadas, cócteles molotov y piedras contra la policía, escaparates rotos... Estos barrios de la periferia parisina (o "banlieues") alojan a familias de origen magrebí. Marruecos y Argelia fueron colonias francesas. Hace décadas, muchos marroquís y argelinos vieron en la metrópoli una oportunidad de escapar de su miseria. Se fueron a Francia y se establecieron allí. Tuvieron una vida dura pero lograron prosperar y tener hijos. Los protagonistas de los disturbios en cuestión son ya la tercera generación, los nietos de aquellos inmigrantes. Hablan francés como lengua materna y han asimilado la cultura europea a la perfección. También han estudiado en los colegios, institutos e universidades como cualquier otro ciudadano francés. En fin, son franceses a todos los efectos. O casi... Resulta que, de hecho, no tienen las mismas oportunidades. A un sociólogo se le ocurrió hacer un experimento. Elaboró varios currículum vitae y de cada uno generó dos versiones idénticas salvo por un detalle: unas llevaban un nombre claramente francés y otras llevaban un nombre musulmán. Luego envío los CVs a un montón de convocatorias de empleo. El resultado fue que con el mismo CV que los "blancos", los musulmanes no conseguían trabajo.
Y debido a esa discriminación, lo que entonces ven estos jóvenes a su alrededor es que ninguno de sus vecinos llega muy lejos, que la mayoría no puede aspirar más que a quedarse en el mismo barrio y haciendo los mismos trabajos precarios (cocinero en un kebab, mozo de almacén en el Carrefour... ). Y por eso salieron a la calle: por simple desesperanza. Lo que necesitaban eran otros referentes, tener un ejemplo tangible de que criarse en el barrio no es impedimento para llegar a donde quieras llegar.
La solución al conflicto, como es lógico, no es aplicar la fuerza. La solución pasa por darles nuevos referentes, darles esperanza. La asociación Nuestra Ciudad tiene Talento recluta a profesionales de éxito criados en esos barrios y los hace regresar como educadores sociales. Por ejemplo, un diseñador gráfico, un periodista deportivo o el propietario de una cadena de talleres de mecánica rápida dedican unas horas por la tarde a pasear por sus antiguos barrios, a pararse a hablar con los jóvenes, a interesarse por sus inquietudes, a responder a sus preguntas, a hacer talleres. El programa está teniendo éxito: no ha habido revueltas como las de 2005. Y es que, como estamos comprobando, ver que alguien que se parece a ti, alguien que es como tú, que pasó por las mismas cosas que tú, acaba dedicándose a algo distinto del kebab o el Carrefour, que llega a donde se propuso, tiene un impacto enorme. En fin, ver que hay otra vida más allá del barrio resulta determinante. Por esta misma razón, que el alcalde de Londres sea musulmán estoy seguro de que es muy positivo para las aspiraciones de la comunidad pakistaní de Inglaterra.
La teoría de las ventanas rotas. Hay un efecto muy bien documentado y que los que se dedican al urbanismo conocen perfectamente: resulta que un barrio con pintadas, con cristales rotos, con basura por el suelo, con mala iluminación... provoca más delincuencia. Dicho en términos más concretos, una ventana rota hace más probable que aparezca una segunda ventana rota y así sucesivamente. Tan comprobado está el fenómeno que ha dado origen a la "teoría de las ventanas rotas" y a una nueva disciplina, la CPTED, que son las siglas en inglés de "diseño urbano para la prevención del crimen". Gracias a esta disciplina de estudio se han hecho grandes progresos en ciudades de California o Florida y otras partes del mundo, donde la delincuencia mostraba altos índices.
Una vez más, se trata del "allá donde fueres, haz lo que vieres". Si vives en una comunidad donde la gente maltrata a los mayores, descuida a los pequeños, bebe y fuma en las plazas, arroja la basura al suelo, aparca en doble fila, conduce a gran velocidad por zonas residenciales, trafica con droga, pone música a todo volumen sea día o noche... pues es harto probable que tú vas a hacer igual. Y parece que el diseño de los espacios, con más o menos jardines, iluminación, bancos, papeleras, sitios de recreo, puede propiciar esos comportamientos y provocar el círculo vicioso de la delincuencia.
Por supuesto, la dinámica contraria también es posible y es justo la que explota el CPTED a través de un diseño inteligente de los espacios. Si en tu barrio la gente respeta las señales de tráfico y el mobiliario urbano, si sale a jugar con los niños en lugar de tenerlos aburridos en el bar mientras ellos fuman y beben y juegan a las tragaperras, si recoge las cacas del perro y si no trata de adelantarse con trampas en la cola del supermercado, pues es muy probable que tú hagas igual y contribuyas a una comunidad mejor. Y resulta que poner más plazas, más zonas verdes, más columpios, más luces, robarle sitio al tráfico rodado, eliminar los callejones o lugares cerrados, borrar las pintadas, reparar los cristales rotos, dar nuevo uso a los edificios abandonados, etc. son medidas que estimulan comportamientos cívicos e inician el círculo virtuoso de una comunidad en paz y armonía.
El deporte como vía de escape. ¿Alguna vez os habéis fijado en la cantidad de futbolistas brasileños que hay? Y es que las cifras son apabullantes: una estadística del observatorio del fútbol del Centro Internacional de Estudios Deportivos demuestra que Brasil es con diferencia el mayor exportador de jugadores a las primeras ligas del mundo. En concreto, en mayo de 2017 tenían a más de 1200 futbolistas jugando fuera de Brasil en grandes ligas. Otros de los principales países exportadores son Serbia y España, y apenas tenían 400 jugadores jugadores expatriados en la misma fecha. Uno podría pensar, entonces, que los brasileños tienen algo especial, un talento que les permite jugar fútbol como los ángeles, que llevan ese "jogo bonito" en las venas. Pero de ser así, las comunidades africanas y afroamericanas deberían ser tan prolíficas como Brasil, pues todos ellos comparten genética. Conviene recordar que los esclavos de los siglos XIX y XX eran obtenidos en África y llevados muchos ellos a las colonias de América por la ruta Cabo Verde-Brasil. Vaya, que en términos de dotación natural, un negro de Brasil, uno del Congo y uno de Filadelfia no son muy diferentes. Y, sin embargo, Brasil está a años luz de cualquier otro país en términos de producción de futbolistas, tal como reflejan las estadísticas.
La respuesta, entonces, hay que buscarla en otro sitio. Nos la da un periodista de investigación que realizó un profundo reportaje al respecto. Brasil tiene una gran brecha social: los ricos son muy ricos (hay gente en Sao Paulo, por ejemplo, que se mueve por la ciudad en helicóptero para desplazarse diariamente a los centros de trabajo y de ocio) y los pobres son muy pobres. La educación pública es mala y además no alcanza niveles superiores (no hay universidad pública). La única salida que la gente de las favelas ve factible es convertirse en futbolista. Tienen decenas de referentes: Pelé, Ronaldo, Ronaldinho, Neymar... Eligen esta carrera, pues, porque "saben" que es posible. Porque lo han visto hacer por otros iguales que ellos, a quienes además les ha ido de maravilla (algunos, entre otras cosas, tienen también su helicóptero privado... ). Y no sólo hay múltiples ejemplos de éxito a través del fútbol; es que además no hay referentes de éxito por otras vías...
Algo idéntico ocurre con el fenómeno de los corredores de fondo kenianos. Hay un griego, catedrático en ciencias del deporte, al que se le ocurrió investigar esta cuestión. De joven iba para atleta olímpico pero una lesión truncó su carrera y entonces, ya que no podía dedicarse a practicarlo, decidió entregarse a estudiarlo. Lo que hizo fue viajar a Kenya equipado con una nevera y montón de jeringas y frascos herméticos. Recogió cientos de muestras de sangre con el material genético de kenianos, entre los que había varios récordman. El resultado del análisis reveló que no hay un gen o un conjunto de genes que distinga a los mejores del resto de la población. La hipótesis que aventura el propio investigador es que el factor decisivo es la mentalidad africana: ser corredor profesional, de nuevo, es una de las pocas vías de escape que tienen para salir de la miseria. Y han visto a muchos compatriotas triunfar, llegar muy alto partiendo de lo más bajo. Gebrselassie, quien ostentó el récord de maratón de 2007 hasta 2011, por ejemplo, tiene un hotel de lujo en Etiopía. Kipchogue, actual récordman de maratón, tiene una riqueza estimada de 10 millones de dólares y es también dueño de un club donde entrenan y residen corredores y que da trabajo a varios empleados y lleva prosperidad a la comarca. Son ejemplos de éxito a través del atletismo; ejemplos que se graban a fuego en las retinas de los niños y niñas que se crían en el cuerno de África. Lo hemos dicho varias veces ya: eliges un camino de entre los que observas en tu entorno; seguir un camino diferente exige recrearlo en tu imaginación, "sacarlo de la chistera", lo cual es muy difícil...
Biblioteca en el salón. Varios estudios recientes demuestran la importancia de que haya libros en tu casa. Y son estudios de calidad y de gran escala. El método consiste en determinar la cantidad de libros que hay en la casa para luego examinar cómo eso se relaciona con otros parámetros. El resultado principal es que cuantos más libros hay en la casa, mejores resultados obtienen los chavales en pruebas de habilidad como PISA (que evalúa lectura, matemáticas y ciencias) y mayor nivel educativo alcanzan (más años pasan formándose tras la educación obligatoria). Por otro lado, esto ocurre en todos los países y regiones, sean ricos o pobres. Si bien, la influencia de tener una pequeña biblioteca en casa es mayor en los países y regiones pobres. O sea, que ver que hay muchos libros en casa motiva a los chavales a estudiar más y a aprender mejor, y el impacto es más decisivo aún cuando su entorno es más desfavorecido.
Se puede interpretar que esos libros llevan un mensaje implícito: "en esta casa se lee", "en esta casa valoramos la cultura", "en esta familia sacrificamos lujos por adquirir libros". Y ya sabéis, allá donde fueres... Lo interesante es que aunque tus padres no tengan un alto estatus, si por lo menos ves que leen y valoran la cultura, tienes ejemplo suficientemente potente como para terminar adoptando esas actitudes. Moraleja para los papás y mamás: que vuestros hijos os vean leer (por ejemplo, mis artículos ;)).
Profecía autocumplida
Hemos quedado en que para elegir una trayectoria vital hace falta conocer distintas posibles trayectorias. Pues bien, no basta sólo conocer las opciones, para elegir una necesitas también cierta confianza en que dicha carrera es factible. En otras palabras, para elegir una carrera vital concreta hace falta (a) saber que esa carrera existe, tener referentes de esa carrera, y (b) creer que puedes realizarla, confiar en alguna medida en que lo vas a lograr. Esa confianza en el logro se llama "expectativa". Y lo interesante del asunto es que tus expectativas se configuran según la información que obtienes del entorno; vaya, que los juicios que haces sobre tu capacidad dependen en gran medida de los juicios que otros hacen sobre tu capacidad. Para rematar, si tienes poca confianza en tus posibilidades, entonces aplicas menos esfuerzo y perseverancia en las actividades que emprendes; y menos esfuerzo y perseverancia conducen al fracaso. Recapitulando: la gente cree que no puedes, tú te convences de que no puedes, entonces pones menos empeño en la tarea, esa falta de implicación en la tarea conduce al fracaso, lo que indica que no eres bueno en esa tarea y se confirma el juicio que la gente hizo sobre tus capacidades. Esta dinámica se conoce como profecía autocumplida.
Efecto Pigmalión. Hace unas décadas, dos psicólogos llevaron a cabo un experimento en una escuela de primaria en California que es hoy archiconocido. A comienzo de curso le entregaron a las maestras un informe sobre el nivel intelectual de cada alumno. Algunos eran calificados de brillantes, otros de torpes y al resto se les atribuían niveles medios. La cosa es que eran informes falsos, no correspondían con el nivel real de los alumnos. Así, un alumno mediocre podía ser presentado como excelente y viceversa. Pues bien, se registraron tanto la interacción maestra-alumnos que había en las clases como las notas finales que obtuvieron los alumnos. Los hallazgos son interesantísimos. Los alumnos presentados como inteligentes alcanzaron notas mucho mejores que el resto, con independencia del nivel real de inteligencia. Para explicarlo hay que examinar el tipo de interacciones que ocurrían en el aula. Sin ser conscientes de ello, las maestras tendían a preguntar más a los alumnos supuestamente inteligentes, a ser más benevolentes cuando daban respuestas insuficientes, a darles más ayudas para revisarlas, a evaluar sus trabajos con mejores ojos... Y con los tildados de torpes, pues lo contrario: menos oportunidades para participar, un criterio más exigente al evaluar sus respuestas y trabajos, etc. En resumen, los informes hacen creer a las maestras que ciertos alumnos son malos (generan expectativas bajas) y ciertos alumnos son buenos (expectativas altas); esas expectativas generan en las maestras comportamientos acordes; así, los tildados de buenos obtienen más oportunidades para aprender y mejorar; esas oportunidades acaban traduciéndose en buenas notas; se confirman los informes de comienzo de curso aunque fueran falsos. En pocas palabras: soy listo porque creyeron que lo era y me trataron como tal; soy tonto porque creyeron que lo era y me trataron como tal.
Los investigadores lo bautizaron efecto Pigmalión por una historia de la mitología griega. Pigmalión tenía tantas ganas de casarse que, en vista de que no encontraba mujer, se construyó una estatua. Una diosa se apiadó de él e hizo que la estatua cobrase vida. De esa forma, el deseo de Pigmalión se hizo realidad.
Etiquetas diagnósticas. Habida cuenta del efecto Pigmalión, cabe entender lo delicado que es poner un diagnóstico a un niño o un adolescente. Vamos a analizarlo detenidamente. El DSM-V es el manual que médicos, psicólogos, psiquiatras y orientadores usan para diagnosticar trastornos mentales. El DSM hace un listado de trastornos y proporciona los criterios que deben cumplirse para poder hacer el diagnóstico. Así, por ejemplo, el DSM incluye trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad, de personalidad o relacionados con el aprendizaje (como dislexia, trastorno por déficit de atención, trastorno fonológico o discapacidad intelectual). Y para poder recibir un diagnóstico la persona debe cumplir los requisitos que establece el manual. Por ejemplo, para que exista un trastorno por déficit de atención el niño debe, entre otras cosas, exhibir conductas de inatención (perder la cazadora, olvidar hacer los deberes, saltarse las normas de un juego... ) y de impulsividad (saltarse su turno en los juegos, levantarse de la silla en clase, contestar antes de conocer la pregunta... ), que sean excesivas (que las haga con más frecuencia e intensidad que sus compañeros, algo que se determina a través de entrevistas a padres y maestros, que califican los comportamientos de los niños siguiendo unas escalas), que sean consistentes (que se mantengan durante meses y que aparezcan en varios contextos, ya sea el colegio, el hogar, la casa de los abuelos, el parque o el centro comercial) y que supongan una interferencia en la vida del niño (que afecten a sus relaciones sociales, a su rendimiento académico, a su rendimiento en actividades extraescolares).
La cuestión es que una vez recibes el diagnóstico se te pone una etiqueta. Es decir, pasas a ser "Fulanito, que tiene trastorno por déficit de atención". Y eso genera una expectativa en la gente del entorno. Por ejemplo, si me han dicho que Fulanito tiene déficit de atención, pues asumo que se va a olvidar de hacer los deberes o los va a hacer mal, que va a hablar mucho en clase, que va a ser el origen de las peleas en el patio, que va a escaparse en las excursiones, que se le olvidan las cosas, que rompe las cosas, etc. Y esa expectativa, inconscientemente, va a condicionar la manera como me comporto con Fulanito. Por ejemplo, le voy a tener siempre súper vigilado, le voy a estar advirtiendo y corrigiendo constantemente, voy a ser más duro con él... Y esos comportamientos que yo le dirijo, irónicamente, pueden instigar los comportamientos de Fulanito que queremos corregir... Por ejemplo, como a Fulanito siempre le dicen que sus deberes están mal, puede ir perdiendo interés en tratar de hacerlos bien, hasta el punto de olvidarse de si hoy tiene o no deberes para hacer; luego llega a clase sin los deberes y el maestro dice "Fulanito, otra vez sin deberes, ya me lo olía yo; es que vamos hacia atrás, como los cangrejos... ".
No estoy diciendo que el trastorno por déficit de atención (o la dislexia o la discapacidad intelectual) no exista y sea fruto del trato (o maltrato) que recibes del entorno. Creo que los trastornos existen. Pero no se puede negar que las expectativas y el trato del entorno pueden actuar como amplificador del problema.
De hecho, decenas de estudios muestran que los alumnos diagnosticados de algún trastorno de aprendizaje tienen una autoestima menor y subestiman sus capacidades. Por ejemplo, una encuesta puede pedirle al alumno que estime su capacidad para realizar cierta tarea (leer en voz alta un listado de palabras raras, resolver unos problemas de aritmética) en una escala del 0 al 10. Después el alumno realiza la tarea y se le puntúa del 0 al 10. Lo que sale es que, aunque el rendimiento del alumno en la tarea pueda ser efectivamente menor que el de la mayoría de sus compañeros, se pone a sí mismo una nota más baja de la que saca de verdad. Esto refleja que ha asumido la etiqueta, dando lugar a una actitud autolimitante: no lo intento o no pongo todo mi empeño porque no creo que vaya a poder, por tanto, fracaso y confirmo que mi creencia de que no puedo.
Jersey azul, vestido rosa. Estamos hablando de que la gente de nuestro entorno tiene ciertas creencias sobre nosotros, según las cuales se comporta de un modo u otro con nosotros, lo que a su vez provoca conductas en nosotros que acaban por confirmar las creencias. Este mismo efecto de profecía autocumplida se observa muy claramente en la cuestión del género.
Antes incluso de nacer, cuando la ginecóloga realiza la ecografía en la semana 20 de embarazo y determina el sexo, el entorno comienza ya a moldear nuestra identidad y nuestro rol de género. Ya sabéis a qué me refiero: papá y mamá pintan la habitación de azul, la decoran con pósters de superhéroes y compran también un balón cuando esperan un niño; pintan de rosa, compran todos los accesorios de Hello Kitty y llenan la cuna de peluches cuando esperan una niña. No sólo eso. Si un niño se muestra afeminado, obtendrá rechazo y el entorno tratará de redirigirlo hacia comportamientos más masculinos. Por ejemplo, si le gusta peinar Barbies, enseguida habrá comentarios e intentos de reprimir esa conducta y sustituirla por otra más "apropiada": "anda, vente a jugar al fútbol con papá y déjate de marico****s... ". Y ya no te digo si lo que le gusta es pintarse los labios y ponerse los zapatos de tacón de mamá y cantar coplas. Lo mismo pasa si a la niña le gusta más el balón, el monopatín, los viajes espaciales o ver deportes por televisión que los ositos de peluche, los vestidos de princesa y el maquillaje.
Como es de esperar ante este panorama, esos niños y niñas, a la tierna de edad de tres años, tendrán ya un vasto conocimiento de los roles de género. Así, cuando se les pregunta por qué quieres ser de mayor, niños y niñas optan sistemáticamente por ciertas profesiones. Las niñas serán maestras, estilistas, actrices, veterinarias... Los niños querrán ser futbolistas, policías, albañiles, bomberos... Hay muchos estudios al respecto. Lo mismo ocurre si les mostramos la imagen de un chico/chica y les pedimos que averigüen su profesión o que lo describan. Peor aún es lo que revela un estudio realizado en 15 países de todo el mundo: a la edad 10 años chicos y chicas han asumido que las chicas "son vulnerables y debemos protegerlas" y los chicos "son fuertes e independientes". Esto sienta las bases de cómo luego en la adolescencia serán sus relaciones de pareja. De hecho, el mismo estudio recoge, por ejemplo, que en todos los países encuestados una clara mayoría de chicos y chicas considera que es el hombre quien debe llevar la iniciativa en las relaciones.
Con estas premisas no es de extrañar que chicos y chicas terminen optando sistemáticamente por estudios "coherentes" con su género. De este modo, ellos apuestan por la tecnología y ellas por las humanidades. Y otra vez más, no es especulación, los números lo respaldan. En el curso 2018/2019 se matricularon en ingeniería informática en Cantabria 55 chicos y 8 chicas y en educación infantil 10 chicos y 125 chicas. Cristalino, ¿verdad?
Creer (a veces) es poder. Del mismo modo que creer que no puedes hacerlo acaba provocando que no puedas hacerlo, creer que puedes puede propiciar el éxito. Doy algunos ejemplos divertidos de esto. En un estudio con levantadores de pesas se trucó los discos para que indicasen cargas diferentes a las reales. Así, por ejemplo, si el disco pesa 26 kg, la etiqueta dice 25. Vale, supongamos ahora que un levantador es capaz de levantar 120 kg en peso muerto. Ése es su 1RM (el mayor peso con que puede hacer al menos una repetición del movimiento). Entonces le preparamos la barra (que pesa 20 kg) con sus dos discos de 25 kg a cada lado. Como los discos están trucados ahí no hay 120 kg sino 124 (cada disco de 25 es en realidad de 26). Lo que encontró el estudio es que en promedio los levantadores eran capaces de levantar 2 kg por encima de su 1RM cuando lo hacían engañados.
En una charla TED Toni Nadal explicaba algunas de sus claves de cuando entrenaba a Rafa Nadal. Una que empleaba a menudo era engañarle sobre el tiempo que duraría la sesión. Rafa preguntaba: "¿qué vamos a hacer ahora?"; y Toni contestaba: "vamos a hacer un peloteo suave de 45 minutos para aflojar los brazos". Pero luego resultaba ser un partido de máxima intensidad y que se prolongaba durante horas. Y esto después de haber hecho varias sesiones duras de entrenamiento previas en el mismo día. Claro, si Toni le dice que toca otra vez un calvario de dos horas, pues Rafa se niega en redondo. Pero de esta otra manera accede. Y la cosa es que termina soportando y superando la prueba! Otra prueba del poder de la sugestión...
Agencias de rating. Un último ejemplo de profecías autocumplidas. Hace unos años, cuando la crisis en España estaba en su apogeo, oímos hablar mucho de agencias de rating, de Standard & Poor's, de Moody's, de primas de riesgo, de calificaciones de deuda triple A, de bonos basura... Simplificando mucho, los países piden créditos para poder prestar los servicios que prestan y hacer las actividades que hacen. Luego toca devolver el crédito. Hasta que lo hagas tienes una deuda. Y según tu situación, tienes más capacidad o menos para devolver la deuda. Ésta es una de las cosas que evalúa y califica una agencia de rating como Standard & Poor's. Pues bien, la cuestión es que en el fondo no son meras evaluaciones, son sentencias! Lo explico. Una agencia estudia la situación de España y dice que tiene mucha deuda y que tiene muy poca capacidad para pagarla. Entonces le pone la calificación de basura. Ahora todo el mundo sabe que España tiene una mala situación económica y financiera. Eso provoca que sea menos atractiva para la inversión; entonces nadie invierte (no se amplían las empresas existentes o se instalan empresas nuevas). Con menos inversión la economía no puede crecer. También sucede que como hay sospechas de no recuperar el préstamo, nadie presta a España y se queda sin crédito. Pero necesita ese crédito para seguir haciendo sus actividades productivas, que es de donde saca para devolver unos y otros préstamos. No hay inversión ni crédito para hacer nada, la economía se paraliza y no hay dinero para pagar la deuda, que además va creciendo por los intereses... Resultado: mi economía es efectivamente basura porque dijiste que era basura! Pero si simplemente haces una calificación algo más optimista de mi economía, entonces las cosas serían radicalmente distintas. Al final, es todo una cuestión de confianza, de buena o mala fama; pero no de economía real.
Efecto Mateo
Hasta aquí sabemos que el camino de vida que tomamos depende de (a) si era un camino conocido, un camino que personas de mi entorno ya recorrieron, y de (b) si yo lo creía factible, si yo tenía confianza en que lo puedo lograr, lo que a su vez depende en buena parte de (c) si la gente que me rodea confía en que lo pueda lograr. En resumen, la trayectoria vital está marcada por lo que ves a tu alrededor, por lo que creen a tu alrededor, por lo que crees. Observación y expectativas. Todo está en la mente. De acuerdo, pero hay un tercer elemento del entorno que ejerce su influencia también: las posibilidades materiales, la existencia de circunstancias contantes y sonantes que pueden actuar como ayudas u obstáculos. Para que entendáis a qué me refiero pongo un ejemplo muy tonto: al margen de los referentes o las expectativas que pueda tener un niño que vive en Jamaica, es bastante difícil que pueda dedicarse a deportes de invierno porque ¡no tiene nieve ni hielo donde practicar! De la misma manera, los japoneses son líderes en escalada deportiva porque cuentan con miles y miles de rocódromos repartidos por todo el país. No hace falta que haya modelos ni que tengas una gran confianza en tus capacidades para la escalada; es sencillamente que hay un buen rocódromo en cada puñetero barrio y raro es que no lo visites al menos una vez para probar. Cuando tienes ventajas de partida como éstas es más fácil que progreses. El efecto Mateo se refiere a la dinámica por la cual quien más tiene de algo al comienzo, más fácil lo tiene para reunir más de ese algo. Veamos otros ejemplos para entenderlo mejor.
Parábola de los talentos. Antes de ver ejemplos de este fenómeno os voy a contar de dónde nace el concepto y por qué lleva ese nombre. En el nuevo testamento San Mateo cuenta una historia. Había un señor muy rico, un terrateniente. Poseía fincas con cultivos y ganado y un ejército de criados que las mantenían. En una ocasión tuvo que salir de viaje de negocios, que le tendría fuera durante meses. Dejó sus fincas a cargo de dos criados. A uno le entregó una moneda de oro. A otro le dio dos. El que recibió una moneda, decidió guardarla a buen recaudo, pues era una cosa muy valiosa que no podía perder. El que recibió dos monedas guardó una y usó la otra para comprar más semillas. Esas semillas extra le permitieron ampliar los cultivos. Y con lo que sacó vendiendo el cereal compró más ganado. Y con lo que sacó vendiendo leche pudo ampliar un poco más los cultivos y los rebaños. Eso produjo grandes beneficios. Al regresar, el señor hacendado llamó a sus criados a consultas. Al primero le preguntó: "¿qué has hecho en mi ausencia?"; y éste respondió: "me diste una moneda de oro y como es algo tan valioso la guardé para no perderla y aquí está". Al segundo le preguntó lo mismo y éste respondió: "me diste dos monedas, invertí una de ellas y ahora puedo entregarte las otras cinco que he ganado, señor". Por supuesto, el señor hacendado quedó muy satisfecho con el trabajo del segundo criado. Olvidé decir una cosa: las monedas de oro en tiempos del Imperio Romano se llamaban "talentos". La moraleja cristiana de la historia es que si tienes un talento, debes usarlo. Pero en el ámbito científico la lección que se saca es que quien más tiene de algo al comienzo, cuenta con ventajas para producir más de ese algo. Y se conoce como efecto Mateo por aparecer en el evangelio de Mateo.
El niño rico. Un ejemplo muy obvio del efecto Mateo y que, nuevamente, demuestra el poderoso influjo del entorno donde te crías es el caso del niño rico. Imagínalo un momento. Mi padre tiene una empresa de construcción. Primero empezó con edificios residenciales pero fue ampliando el negocio hasta abarcar toda clase de construcciones. Hace rascacielos de oficinas, estaciones de tren, hoteles, etc. No sólo eso. Como el volumen de obras es tan grande, al final ha acabado absorbiendo empresas dedicadas al cemento, a la madera, al transporte de materiales, etc. En fin, tiene una enorme fortuna y todo un entramado de empresas; y se codea con otros grandes empresarios y con políticos (que están interesados en sus empresas para llevar prosperidad a los sitios donde gobiernan). Pues vale, yo, hijo de este magnate, muy tonto o muy inútil tengo que ser para no tener éxito partiendo de estas circunstancias tan ventajosas. Lo esperable es que yo vaya a buenos colegios privados, a los que podré acceder sin problemas y donde me darán la mejor atención y las mejores notas (porque mi padre hace generosas donaciones periódicas). Luego iré a las universidades más elitistas, un máster en el extranjero y prácticas en las firmas internacionales más prestigiosas (porque mi padre tiene también contactos en todas ellas y dinero para pagar todas las matrículas). En esos centros conoceré a personas de mi nivel: empresarios, políticos, diplomáticos, juristas, celebrities... Seguramente surjan amistades, favores, colaboraciones, etc. entre nosotros, potenciando aún más mis posibilidades de crecimiento. Incluso las leyes estarán siempre de nuestro lado, pues mi padre financia las campañas electorales de los partidos que le favorecen. Sólo tengo que coger ese imperio y mantenerlo. Nada más. Y es un imperio de tales dimensiones que no podría tumbarlo ni empeñándome toda una vida. La tendencia natural es que yo herede este entramado de empresas, amistades, favores, poder y logre mantenerlo e incluso ampliarlo.
Trump es un caso de este tipo. Él presume de haber levantado su fortuna a partir de un "mísero" millón de dólares que le dio su padre al cumplir los 18. La realidad, según una investigación periodística, es que con la mayoría de edad su padre le dio 40 millones de dólares. Y, claro, con 40 millones pues tienes margen para ir montando un imperio, incluso aunque a veces hagas verdaderos fiascos.
Brecha digital. La "España vaciada", como ellos mismos se denominan, son ese (gran) conjunto de municipios y comarcas de España que han visto como se producía un éxodo rural masivo, dejando su población temblando y sin visos de solución. Uno de los problemas que enfrentan es la falta de infraestructura. Y aquí se da también un efecto Mateo. Si vives en un pueblo de Soria y quieres montar una pequeña empresa, digamos, de productos ecológicos, lo tienes crudo. Vas a necesitar ciertos suministros pero no hay buenas carreteras que te los hagan llegar. Y quieres vender cestas gourmet a domicilio anunciándote en la web pero no tienes buena conexión! El internet de banda ancha hoy día en España no llega ni a la mitad del territorio. Es carísimo llevar la fibra incluso a las afueras de una gran ciudad; ya no digamos a pueblos remotos de Soria. Pero hay alternativas: se puede usar una conexión wifi de gran potencia que da la misma velocidad que la fibra sin necesidad de instalar toda la parafernalia de cables. Pero la realidad ahora mismo es que en los pueblos no hay buena conexión a internet ni buenas carreteras. ¿Cómo voy a vender mis cestas gourmet? El que vive en una ciudad grande, que cuenta con las mejores comunicaciones y telecomunicaciones y todos los servicios, lo tiene más fácil para montar su empresa de productos ecológicos y triunfar. Es decir, el que más tiene al comienzo, más gana después. El pobre emprendedor del pueblo de Soria, que carece de las infraestructuras necesarias, tiene un tapón que le impide arrancar y salir a flote.
Resumen y moraleja
El talento es importante. El esfuerzo es importante. Pero el entorno pesa. Pesa porque haces lo que has visto que hace la gente de tu alrededor, porque no puedes hacer aquello que ni siquiera concibes porque jamás lo viste. Pesa porque haces aquello para lo que crees que estás capacitado pero la gente a tu alrededor influye directamente en tus creencias. Pesa porque en tu entorno puede haber facilidades o impedimentos reales, que allanan el camino al éxito o ponen piedras insalvables en tu camino.
Necesitamos modelos de toda clase: chicas futbolistas como las del Atlético de Madrid, halterófilas como Lydia Valentín, karatekas como Sandra Sánchez; científicas de renombre como Jane Goodall; adolescentes activistas como Greta Tunberg o Emma González; gitanos ocupando puestos de nivel; negros e hispanos en la presidencia de un país con predominio blanco; niños bailarines; toreros gays; ministros de justicia gays... Necesitamos tomar conciencia de nuestras creencias y revisarlas, no ser esclavos de ellas y permitir así que las capacidades reales se expresen. Necesitamos combatir la desigualdad social a través de una política de izquierdas, activar el ascensor social. Ah, y necesitamos leer mucho. Una buena manera de hacerlo: seguir este blog. ;)
Ah, y no olvides compartir si te ha gustado.
Existen múltiples trayectorias vitales y en el artículo de hoy nos preguntamos de qué dependen nuestras opciones de vida. ¿Qué factores explican el estatus socioeconómico que alcanzamos y el modo de vida que adoptamos?
Uno de esos factores es el talento, del que ya hablamos en un artículo anterior: tenemos ciertas capacidades innatas para ciertas materias que pueden motivar que emprendamos carreras de ciencias o de letras, por ejemplo. Otro factor que también marca nuestra trayectoria y que también vimos en su momento es el esfuerzo: para la derecha política el trabajo individual, el sudor de tu frente, es el único determinante de tus logros; tienes lo que te has ganado.
Sin negar el papel de estos dos factores (que lo tienen), hoy analizamos un tercer factor cuya influencia, para mal o para bien, es mucho mayor que la de cualquier otro condicionante: hoy hablamos del enorme peso del entorno. Descubriremos que el entorno donde nos criamos determina en grandísima medida nuestro devenir vital y lo hace a través de tres mecanismos. Los repasamos enseguida.
Modelado
Uno elige una opción de vida, una carrera, de entre las varias que están en su entorno más inmediato (tu familia, tu barrio, tu región) o menos inmediato (lo que ves en los medios). Conoces esas posibilidades y puedes sopesarlas porque tienes "referentes" de cada una: personas de tu entorno que emprendieron ese camino antes que tú. Sin referentes, sin ejemplos disponibles de las distintas carreras vitales, te toca concebir esas trayectorias de la nada; debes soñar despierto, vaya. Por tanto, es muy difícil que sin los referentes oportunos llegues a imaginar y a desarrollar una carrera distinta de las que se dan en tu entorno. Consecuencia: es crucial tener referentes de toda clase, que exista la mayor variedad posible (es curioso, otra vez la diversidad resulta ser crítica... ;)).
Experimento del muñeco "bobo". A mediados del siglo pasado, debido al influjo de la teoría dominante en Psicología, se pensaba que sólo podíamos aprender al experimentar en primera persona las consecuencias de nuestras acciones. Meto los dedos en el enchufe y me llevo un calambre: bien, ya no volveré a hurgar ahí. Es cierto que aprender de la propia experiencia es un proceso básico de aprendizaje pero es que también podemos aprender de la experiencia de otros, de manera "vicaria": veo cómo metes los dedos en el enchufe y te llevas un calambre y, desde entonces, no se me ocurre hurgar ahí. Si lo miras bien, el aprendizaje vicario tiene todo el sentido: con él adquieres lecciones valiosas sin tener que arriesgar el pellejo! El aprendizaje vicario tiene una utilidad clara pero había que demostrar su existencia.
Para ello, a cierto psicólogo se le ocurrió hacer este sencillo experimento. Colocó un muñeco "bobo" en medio de una sala. Bobo es un muñeco hinchable, con una base redonda y pesada y con cara de payaso. Es alto como una persona. Y gracias al diseño de su base, puedes empujarlo que se balancea pero siempre queda en pie. Vale, pues el psicólogo hizo que varios niños y niñas interactuasen con bobo de distintas maneras. Unos debían darle puñetazos a bobo e insultarle mientras tanto. Otros debían ignorar a bobo y entretenerse con los otros juguetes que también había en la sala. Estas escenas se grababan en vídeos que luego se mostraban a otros niños y niños. ¿Resultado? La mayoría aplastante de los niños y niñas que vieron al modelo agresivo luego trataron a bobo con violencia, ya sea a través de puñetazos, patadas, insultos o incluso el empleo de armas (entre los juguetes de la sala había un set de bricolaje, que incluía un martillo, una sierra y más herramientas del estilo). Entre los niños y niñas que vieron al modelo pacífico hubo algunos que también maltrataron a bobo, pero fueron pocos y su agresividad fue siempre mucho menor, quedando en poco más que un empujón. Así pues, cuando has visto a otro maltratar a un tercero, es muy probable que cuando te encuentres con éste te comportes del mismo modo que aquél. Violencia veo, violencia ejerzo.
Ésa es la conclusión principal pero hay dos matices. En una fase posterior del estudio se mostró a los participantes las consecuencias que experimentaba el modelo por su comportamiento. Después de agredir a bobo el modelo podía recibir un premio (una chuche) o bien un castigo (una reprimenda por parte de un adulto). Tras ver estas escenas, el resultado fue que niños y niñas eran más proclives aún a imitar al modelo cuando éste había sido premiado por su conducta. O sea, si veo violencia, que además es tolerada por los demás, más fácil todavía que yo ejerza violencia. Otra cuestión fue que los niños y niñas tendían a imitar más al modelo que más se les parecía: los niños seguían más al modelo que también era niño; las niñas, al modelo niña. En resumen, hacemos lo que hemos visto hacer a otros, especialmente si vemos que a los otros les va bien así y si percibimos que esos otros son parecidos a nosotros.
La periferia de París. Quizá recordáis algo que ocurrió hace unos años en barrios de las afueras de París: hubo varias oleadas de violencia en 2005. En cada una de esas oleadas los barrios se convertían en auténticos campos de batalla durante varios días ininterrumpidamente. Había coches incendiados, papeleras incendiadas, papeleras usadas como barricadas, cócteles molotov y piedras contra la policía, escaparates rotos... Estos barrios de la periferia parisina (o "banlieues") alojan a familias de origen magrebí. Marruecos y Argelia fueron colonias francesas. Hace décadas, muchos marroquís y argelinos vieron en la metrópoli una oportunidad de escapar de su miseria. Se fueron a Francia y se establecieron allí. Tuvieron una vida dura pero lograron prosperar y tener hijos. Los protagonistas de los disturbios en cuestión son ya la tercera generación, los nietos de aquellos inmigrantes. Hablan francés como lengua materna y han asimilado la cultura europea a la perfección. También han estudiado en los colegios, institutos e universidades como cualquier otro ciudadano francés. En fin, son franceses a todos los efectos. O casi... Resulta que, de hecho, no tienen las mismas oportunidades. A un sociólogo se le ocurrió hacer un experimento. Elaboró varios currículum vitae y de cada uno generó dos versiones idénticas salvo por un detalle: unas llevaban un nombre claramente francés y otras llevaban un nombre musulmán. Luego envío los CVs a un montón de convocatorias de empleo. El resultado fue que con el mismo CV que los "blancos", los musulmanes no conseguían trabajo.
Y debido a esa discriminación, lo que entonces ven estos jóvenes a su alrededor es que ninguno de sus vecinos llega muy lejos, que la mayoría no puede aspirar más que a quedarse en el mismo barrio y haciendo los mismos trabajos precarios (cocinero en un kebab, mozo de almacén en el Carrefour... ). Y por eso salieron a la calle: por simple desesperanza. Lo que necesitaban eran otros referentes, tener un ejemplo tangible de que criarse en el barrio no es impedimento para llegar a donde quieras llegar.
La solución al conflicto, como es lógico, no es aplicar la fuerza. La solución pasa por darles nuevos referentes, darles esperanza. La asociación Nuestra Ciudad tiene Talento recluta a profesionales de éxito criados en esos barrios y los hace regresar como educadores sociales. Por ejemplo, un diseñador gráfico, un periodista deportivo o el propietario de una cadena de talleres de mecánica rápida dedican unas horas por la tarde a pasear por sus antiguos barrios, a pararse a hablar con los jóvenes, a interesarse por sus inquietudes, a responder a sus preguntas, a hacer talleres. El programa está teniendo éxito: no ha habido revueltas como las de 2005. Y es que, como estamos comprobando, ver que alguien que se parece a ti, alguien que es como tú, que pasó por las mismas cosas que tú, acaba dedicándose a algo distinto del kebab o el Carrefour, que llega a donde se propuso, tiene un impacto enorme. En fin, ver que hay otra vida más allá del barrio resulta determinante. Por esta misma razón, que el alcalde de Londres sea musulmán estoy seguro de que es muy positivo para las aspiraciones de la comunidad pakistaní de Inglaterra.
La teoría de las ventanas rotas. Hay un efecto muy bien documentado y que los que se dedican al urbanismo conocen perfectamente: resulta que un barrio con pintadas, con cristales rotos, con basura por el suelo, con mala iluminación... provoca más delincuencia. Dicho en términos más concretos, una ventana rota hace más probable que aparezca una segunda ventana rota y así sucesivamente. Tan comprobado está el fenómeno que ha dado origen a la "teoría de las ventanas rotas" y a una nueva disciplina, la CPTED, que son las siglas en inglés de "diseño urbano para la prevención del crimen". Gracias a esta disciplina de estudio se han hecho grandes progresos en ciudades de California o Florida y otras partes del mundo, donde la delincuencia mostraba altos índices.
Una vez más, se trata del "allá donde fueres, haz lo que vieres". Si vives en una comunidad donde la gente maltrata a los mayores, descuida a los pequeños, bebe y fuma en las plazas, arroja la basura al suelo, aparca en doble fila, conduce a gran velocidad por zonas residenciales, trafica con droga, pone música a todo volumen sea día o noche... pues es harto probable que tú vas a hacer igual. Y parece que el diseño de los espacios, con más o menos jardines, iluminación, bancos, papeleras, sitios de recreo, puede propiciar esos comportamientos y provocar el círculo vicioso de la delincuencia.
Por supuesto, la dinámica contraria también es posible y es justo la que explota el CPTED a través de un diseño inteligente de los espacios. Si en tu barrio la gente respeta las señales de tráfico y el mobiliario urbano, si sale a jugar con los niños en lugar de tenerlos aburridos en el bar mientras ellos fuman y beben y juegan a las tragaperras, si recoge las cacas del perro y si no trata de adelantarse con trampas en la cola del supermercado, pues es muy probable que tú hagas igual y contribuyas a una comunidad mejor. Y resulta que poner más plazas, más zonas verdes, más columpios, más luces, robarle sitio al tráfico rodado, eliminar los callejones o lugares cerrados, borrar las pintadas, reparar los cristales rotos, dar nuevo uso a los edificios abandonados, etc. son medidas que estimulan comportamientos cívicos e inician el círculo virtuoso de una comunidad en paz y armonía.
El deporte como vía de escape. ¿Alguna vez os habéis fijado en la cantidad de futbolistas brasileños que hay? Y es que las cifras son apabullantes: una estadística del observatorio del fútbol del Centro Internacional de Estudios Deportivos demuestra que Brasil es con diferencia el mayor exportador de jugadores a las primeras ligas del mundo. En concreto, en mayo de 2017 tenían a más de 1200 futbolistas jugando fuera de Brasil en grandes ligas. Otros de los principales países exportadores son Serbia y España, y apenas tenían 400 jugadores jugadores expatriados en la misma fecha. Uno podría pensar, entonces, que los brasileños tienen algo especial, un talento que les permite jugar fútbol como los ángeles, que llevan ese "jogo bonito" en las venas. Pero de ser así, las comunidades africanas y afroamericanas deberían ser tan prolíficas como Brasil, pues todos ellos comparten genética. Conviene recordar que los esclavos de los siglos XIX y XX eran obtenidos en África y llevados muchos ellos a las colonias de América por la ruta Cabo Verde-Brasil. Vaya, que en términos de dotación natural, un negro de Brasil, uno del Congo y uno de Filadelfia no son muy diferentes. Y, sin embargo, Brasil está a años luz de cualquier otro país en términos de producción de futbolistas, tal como reflejan las estadísticas.
La respuesta, entonces, hay que buscarla en otro sitio. Nos la da un periodista de investigación que realizó un profundo reportaje al respecto. Brasil tiene una gran brecha social: los ricos son muy ricos (hay gente en Sao Paulo, por ejemplo, que se mueve por la ciudad en helicóptero para desplazarse diariamente a los centros de trabajo y de ocio) y los pobres son muy pobres. La educación pública es mala y además no alcanza niveles superiores (no hay universidad pública). La única salida que la gente de las favelas ve factible es convertirse en futbolista. Tienen decenas de referentes: Pelé, Ronaldo, Ronaldinho, Neymar... Eligen esta carrera, pues, porque "saben" que es posible. Porque lo han visto hacer por otros iguales que ellos, a quienes además les ha ido de maravilla (algunos, entre otras cosas, tienen también su helicóptero privado... ). Y no sólo hay múltiples ejemplos de éxito a través del fútbol; es que además no hay referentes de éxito por otras vías...
Algo idéntico ocurre con el fenómeno de los corredores de fondo kenianos. Hay un griego, catedrático en ciencias del deporte, al que se le ocurrió investigar esta cuestión. De joven iba para atleta olímpico pero una lesión truncó su carrera y entonces, ya que no podía dedicarse a practicarlo, decidió entregarse a estudiarlo. Lo que hizo fue viajar a Kenya equipado con una nevera y montón de jeringas y frascos herméticos. Recogió cientos de muestras de sangre con el material genético de kenianos, entre los que había varios récordman. El resultado del análisis reveló que no hay un gen o un conjunto de genes que distinga a los mejores del resto de la población. La hipótesis que aventura el propio investigador es que el factor decisivo es la mentalidad africana: ser corredor profesional, de nuevo, es una de las pocas vías de escape que tienen para salir de la miseria. Y han visto a muchos compatriotas triunfar, llegar muy alto partiendo de lo más bajo. Gebrselassie, quien ostentó el récord de maratón de 2007 hasta 2011, por ejemplo, tiene un hotel de lujo en Etiopía. Kipchogue, actual récordman de maratón, tiene una riqueza estimada de 10 millones de dólares y es también dueño de un club donde entrenan y residen corredores y que da trabajo a varios empleados y lleva prosperidad a la comarca. Son ejemplos de éxito a través del atletismo; ejemplos que se graban a fuego en las retinas de los niños y niñas que se crían en el cuerno de África. Lo hemos dicho varias veces ya: eliges un camino de entre los que observas en tu entorno; seguir un camino diferente exige recrearlo en tu imaginación, "sacarlo de la chistera", lo cual es muy difícil...
Biblioteca en el salón. Varios estudios recientes demuestran la importancia de que haya libros en tu casa. Y son estudios de calidad y de gran escala. El método consiste en determinar la cantidad de libros que hay en la casa para luego examinar cómo eso se relaciona con otros parámetros. El resultado principal es que cuantos más libros hay en la casa, mejores resultados obtienen los chavales en pruebas de habilidad como PISA (que evalúa lectura, matemáticas y ciencias) y mayor nivel educativo alcanzan (más años pasan formándose tras la educación obligatoria). Por otro lado, esto ocurre en todos los países y regiones, sean ricos o pobres. Si bien, la influencia de tener una pequeña biblioteca en casa es mayor en los países y regiones pobres. O sea, que ver que hay muchos libros en casa motiva a los chavales a estudiar más y a aprender mejor, y el impacto es más decisivo aún cuando su entorno es más desfavorecido.
Se puede interpretar que esos libros llevan un mensaje implícito: "en esta casa se lee", "en esta casa valoramos la cultura", "en esta familia sacrificamos lujos por adquirir libros". Y ya sabéis, allá donde fueres... Lo interesante es que aunque tus padres no tengan un alto estatus, si por lo menos ves que leen y valoran la cultura, tienes ejemplo suficientemente potente como para terminar adoptando esas actitudes. Moraleja para los papás y mamás: que vuestros hijos os vean leer (por ejemplo, mis artículos ;)).
Profecía autocumplida
Hemos quedado en que para elegir una trayectoria vital hace falta conocer distintas posibles trayectorias. Pues bien, no basta sólo conocer las opciones, para elegir una necesitas también cierta confianza en que dicha carrera es factible. En otras palabras, para elegir una carrera vital concreta hace falta (a) saber que esa carrera existe, tener referentes de esa carrera, y (b) creer que puedes realizarla, confiar en alguna medida en que lo vas a lograr. Esa confianza en el logro se llama "expectativa". Y lo interesante del asunto es que tus expectativas se configuran según la información que obtienes del entorno; vaya, que los juicios que haces sobre tu capacidad dependen en gran medida de los juicios que otros hacen sobre tu capacidad. Para rematar, si tienes poca confianza en tus posibilidades, entonces aplicas menos esfuerzo y perseverancia en las actividades que emprendes; y menos esfuerzo y perseverancia conducen al fracaso. Recapitulando: la gente cree que no puedes, tú te convences de que no puedes, entonces pones menos empeño en la tarea, esa falta de implicación en la tarea conduce al fracaso, lo que indica que no eres bueno en esa tarea y se confirma el juicio que la gente hizo sobre tus capacidades. Esta dinámica se conoce como profecía autocumplida.
Efecto Pigmalión. Hace unas décadas, dos psicólogos llevaron a cabo un experimento en una escuela de primaria en California que es hoy archiconocido. A comienzo de curso le entregaron a las maestras un informe sobre el nivel intelectual de cada alumno. Algunos eran calificados de brillantes, otros de torpes y al resto se les atribuían niveles medios. La cosa es que eran informes falsos, no correspondían con el nivel real de los alumnos. Así, un alumno mediocre podía ser presentado como excelente y viceversa. Pues bien, se registraron tanto la interacción maestra-alumnos que había en las clases como las notas finales que obtuvieron los alumnos. Los hallazgos son interesantísimos. Los alumnos presentados como inteligentes alcanzaron notas mucho mejores que el resto, con independencia del nivel real de inteligencia. Para explicarlo hay que examinar el tipo de interacciones que ocurrían en el aula. Sin ser conscientes de ello, las maestras tendían a preguntar más a los alumnos supuestamente inteligentes, a ser más benevolentes cuando daban respuestas insuficientes, a darles más ayudas para revisarlas, a evaluar sus trabajos con mejores ojos... Y con los tildados de torpes, pues lo contrario: menos oportunidades para participar, un criterio más exigente al evaluar sus respuestas y trabajos, etc. En resumen, los informes hacen creer a las maestras que ciertos alumnos son malos (generan expectativas bajas) y ciertos alumnos son buenos (expectativas altas); esas expectativas generan en las maestras comportamientos acordes; así, los tildados de buenos obtienen más oportunidades para aprender y mejorar; esas oportunidades acaban traduciéndose en buenas notas; se confirman los informes de comienzo de curso aunque fueran falsos. En pocas palabras: soy listo porque creyeron que lo era y me trataron como tal; soy tonto porque creyeron que lo era y me trataron como tal.
Los investigadores lo bautizaron efecto Pigmalión por una historia de la mitología griega. Pigmalión tenía tantas ganas de casarse que, en vista de que no encontraba mujer, se construyó una estatua. Una diosa se apiadó de él e hizo que la estatua cobrase vida. De esa forma, el deseo de Pigmalión se hizo realidad.
Etiquetas diagnósticas. Habida cuenta del efecto Pigmalión, cabe entender lo delicado que es poner un diagnóstico a un niño o un adolescente. Vamos a analizarlo detenidamente. El DSM-V es el manual que médicos, psicólogos, psiquiatras y orientadores usan para diagnosticar trastornos mentales. El DSM hace un listado de trastornos y proporciona los criterios que deben cumplirse para poder hacer el diagnóstico. Así, por ejemplo, el DSM incluye trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad, de personalidad o relacionados con el aprendizaje (como dislexia, trastorno por déficit de atención, trastorno fonológico o discapacidad intelectual). Y para poder recibir un diagnóstico la persona debe cumplir los requisitos que establece el manual. Por ejemplo, para que exista un trastorno por déficit de atención el niño debe, entre otras cosas, exhibir conductas de inatención (perder la cazadora, olvidar hacer los deberes, saltarse las normas de un juego... ) y de impulsividad (saltarse su turno en los juegos, levantarse de la silla en clase, contestar antes de conocer la pregunta... ), que sean excesivas (que las haga con más frecuencia e intensidad que sus compañeros, algo que se determina a través de entrevistas a padres y maestros, que califican los comportamientos de los niños siguiendo unas escalas), que sean consistentes (que se mantengan durante meses y que aparezcan en varios contextos, ya sea el colegio, el hogar, la casa de los abuelos, el parque o el centro comercial) y que supongan una interferencia en la vida del niño (que afecten a sus relaciones sociales, a su rendimiento académico, a su rendimiento en actividades extraescolares).
La cuestión es que una vez recibes el diagnóstico se te pone una etiqueta. Es decir, pasas a ser "Fulanito, que tiene trastorno por déficit de atención". Y eso genera una expectativa en la gente del entorno. Por ejemplo, si me han dicho que Fulanito tiene déficit de atención, pues asumo que se va a olvidar de hacer los deberes o los va a hacer mal, que va a hablar mucho en clase, que va a ser el origen de las peleas en el patio, que va a escaparse en las excursiones, que se le olvidan las cosas, que rompe las cosas, etc. Y esa expectativa, inconscientemente, va a condicionar la manera como me comporto con Fulanito. Por ejemplo, le voy a tener siempre súper vigilado, le voy a estar advirtiendo y corrigiendo constantemente, voy a ser más duro con él... Y esos comportamientos que yo le dirijo, irónicamente, pueden instigar los comportamientos de Fulanito que queremos corregir... Por ejemplo, como a Fulanito siempre le dicen que sus deberes están mal, puede ir perdiendo interés en tratar de hacerlos bien, hasta el punto de olvidarse de si hoy tiene o no deberes para hacer; luego llega a clase sin los deberes y el maestro dice "Fulanito, otra vez sin deberes, ya me lo olía yo; es que vamos hacia atrás, como los cangrejos... ".
No estoy diciendo que el trastorno por déficit de atención (o la dislexia o la discapacidad intelectual) no exista y sea fruto del trato (o maltrato) que recibes del entorno. Creo que los trastornos existen. Pero no se puede negar que las expectativas y el trato del entorno pueden actuar como amplificador del problema.
De hecho, decenas de estudios muestran que los alumnos diagnosticados de algún trastorno de aprendizaje tienen una autoestima menor y subestiman sus capacidades. Por ejemplo, una encuesta puede pedirle al alumno que estime su capacidad para realizar cierta tarea (leer en voz alta un listado de palabras raras, resolver unos problemas de aritmética) en una escala del 0 al 10. Después el alumno realiza la tarea y se le puntúa del 0 al 10. Lo que sale es que, aunque el rendimiento del alumno en la tarea pueda ser efectivamente menor que el de la mayoría de sus compañeros, se pone a sí mismo una nota más baja de la que saca de verdad. Esto refleja que ha asumido la etiqueta, dando lugar a una actitud autolimitante: no lo intento o no pongo todo mi empeño porque no creo que vaya a poder, por tanto, fracaso y confirmo que mi creencia de que no puedo.
Jersey azul, vestido rosa. Estamos hablando de que la gente de nuestro entorno tiene ciertas creencias sobre nosotros, según las cuales se comporta de un modo u otro con nosotros, lo que a su vez provoca conductas en nosotros que acaban por confirmar las creencias. Este mismo efecto de profecía autocumplida se observa muy claramente en la cuestión del género.
Antes incluso de nacer, cuando la ginecóloga realiza la ecografía en la semana 20 de embarazo y determina el sexo, el entorno comienza ya a moldear nuestra identidad y nuestro rol de género. Ya sabéis a qué me refiero: papá y mamá pintan la habitación de azul, la decoran con pósters de superhéroes y compran también un balón cuando esperan un niño; pintan de rosa, compran todos los accesorios de Hello Kitty y llenan la cuna de peluches cuando esperan una niña. No sólo eso. Si un niño se muestra afeminado, obtendrá rechazo y el entorno tratará de redirigirlo hacia comportamientos más masculinos. Por ejemplo, si le gusta peinar Barbies, enseguida habrá comentarios e intentos de reprimir esa conducta y sustituirla por otra más "apropiada": "anda, vente a jugar al fútbol con papá y déjate de marico****s... ". Y ya no te digo si lo que le gusta es pintarse los labios y ponerse los zapatos de tacón de mamá y cantar coplas. Lo mismo pasa si a la niña le gusta más el balón, el monopatín, los viajes espaciales o ver deportes por televisión que los ositos de peluche, los vestidos de princesa y el maquillaje.
Como es de esperar ante este panorama, esos niños y niñas, a la tierna de edad de tres años, tendrán ya un vasto conocimiento de los roles de género. Así, cuando se les pregunta por qué quieres ser de mayor, niños y niñas optan sistemáticamente por ciertas profesiones. Las niñas serán maestras, estilistas, actrices, veterinarias... Los niños querrán ser futbolistas, policías, albañiles, bomberos... Hay muchos estudios al respecto. Lo mismo ocurre si les mostramos la imagen de un chico/chica y les pedimos que averigüen su profesión o que lo describan. Peor aún es lo que revela un estudio realizado en 15 países de todo el mundo: a la edad 10 años chicos y chicas han asumido que las chicas "son vulnerables y debemos protegerlas" y los chicos "son fuertes e independientes". Esto sienta las bases de cómo luego en la adolescencia serán sus relaciones de pareja. De hecho, el mismo estudio recoge, por ejemplo, que en todos los países encuestados una clara mayoría de chicos y chicas considera que es el hombre quien debe llevar la iniciativa en las relaciones.
Con estas premisas no es de extrañar que chicos y chicas terminen optando sistemáticamente por estudios "coherentes" con su género. De este modo, ellos apuestan por la tecnología y ellas por las humanidades. Y otra vez más, no es especulación, los números lo respaldan. En el curso 2018/2019 se matricularon en ingeniería informática en Cantabria 55 chicos y 8 chicas y en educación infantil 10 chicos y 125 chicas. Cristalino, ¿verdad?
Creer (a veces) es poder. Del mismo modo que creer que no puedes hacerlo acaba provocando que no puedas hacerlo, creer que puedes puede propiciar el éxito. Doy algunos ejemplos divertidos de esto. En un estudio con levantadores de pesas se trucó los discos para que indicasen cargas diferentes a las reales. Así, por ejemplo, si el disco pesa 26 kg, la etiqueta dice 25. Vale, supongamos ahora que un levantador es capaz de levantar 120 kg en peso muerto. Ése es su 1RM (el mayor peso con que puede hacer al menos una repetición del movimiento). Entonces le preparamos la barra (que pesa 20 kg) con sus dos discos de 25 kg a cada lado. Como los discos están trucados ahí no hay 120 kg sino 124 (cada disco de 25 es en realidad de 26). Lo que encontró el estudio es que en promedio los levantadores eran capaces de levantar 2 kg por encima de su 1RM cuando lo hacían engañados.
En una charla TED Toni Nadal explicaba algunas de sus claves de cuando entrenaba a Rafa Nadal. Una que empleaba a menudo era engañarle sobre el tiempo que duraría la sesión. Rafa preguntaba: "¿qué vamos a hacer ahora?"; y Toni contestaba: "vamos a hacer un peloteo suave de 45 minutos para aflojar los brazos". Pero luego resultaba ser un partido de máxima intensidad y que se prolongaba durante horas. Y esto después de haber hecho varias sesiones duras de entrenamiento previas en el mismo día. Claro, si Toni le dice que toca otra vez un calvario de dos horas, pues Rafa se niega en redondo. Pero de esta otra manera accede. Y la cosa es que termina soportando y superando la prueba! Otra prueba del poder de la sugestión...
Agencias de rating. Un último ejemplo de profecías autocumplidas. Hace unos años, cuando la crisis en España estaba en su apogeo, oímos hablar mucho de agencias de rating, de Standard & Poor's, de Moody's, de primas de riesgo, de calificaciones de deuda triple A, de bonos basura... Simplificando mucho, los países piden créditos para poder prestar los servicios que prestan y hacer las actividades que hacen. Luego toca devolver el crédito. Hasta que lo hagas tienes una deuda. Y según tu situación, tienes más capacidad o menos para devolver la deuda. Ésta es una de las cosas que evalúa y califica una agencia de rating como Standard & Poor's. Pues bien, la cuestión es que en el fondo no son meras evaluaciones, son sentencias! Lo explico. Una agencia estudia la situación de España y dice que tiene mucha deuda y que tiene muy poca capacidad para pagarla. Entonces le pone la calificación de basura. Ahora todo el mundo sabe que España tiene una mala situación económica y financiera. Eso provoca que sea menos atractiva para la inversión; entonces nadie invierte (no se amplían las empresas existentes o se instalan empresas nuevas). Con menos inversión la economía no puede crecer. También sucede que como hay sospechas de no recuperar el préstamo, nadie presta a España y se queda sin crédito. Pero necesita ese crédito para seguir haciendo sus actividades productivas, que es de donde saca para devolver unos y otros préstamos. No hay inversión ni crédito para hacer nada, la economía se paraliza y no hay dinero para pagar la deuda, que además va creciendo por los intereses... Resultado: mi economía es efectivamente basura porque dijiste que era basura! Pero si simplemente haces una calificación algo más optimista de mi economía, entonces las cosas serían radicalmente distintas. Al final, es todo una cuestión de confianza, de buena o mala fama; pero no de economía real.
Efecto Mateo
Hasta aquí sabemos que el camino de vida que tomamos depende de (a) si era un camino conocido, un camino que personas de mi entorno ya recorrieron, y de (b) si yo lo creía factible, si yo tenía confianza en que lo puedo lograr, lo que a su vez depende en buena parte de (c) si la gente que me rodea confía en que lo pueda lograr. En resumen, la trayectoria vital está marcada por lo que ves a tu alrededor, por lo que creen a tu alrededor, por lo que crees. Observación y expectativas. Todo está en la mente. De acuerdo, pero hay un tercer elemento del entorno que ejerce su influencia también: las posibilidades materiales, la existencia de circunstancias contantes y sonantes que pueden actuar como ayudas u obstáculos. Para que entendáis a qué me refiero pongo un ejemplo muy tonto: al margen de los referentes o las expectativas que pueda tener un niño que vive en Jamaica, es bastante difícil que pueda dedicarse a deportes de invierno porque ¡no tiene nieve ni hielo donde practicar! De la misma manera, los japoneses son líderes en escalada deportiva porque cuentan con miles y miles de rocódromos repartidos por todo el país. No hace falta que haya modelos ni que tengas una gran confianza en tus capacidades para la escalada; es sencillamente que hay un buen rocódromo en cada puñetero barrio y raro es que no lo visites al menos una vez para probar. Cuando tienes ventajas de partida como éstas es más fácil que progreses. El efecto Mateo se refiere a la dinámica por la cual quien más tiene de algo al comienzo, más fácil lo tiene para reunir más de ese algo. Veamos otros ejemplos para entenderlo mejor.
Parábola de los talentos. Antes de ver ejemplos de este fenómeno os voy a contar de dónde nace el concepto y por qué lleva ese nombre. En el nuevo testamento San Mateo cuenta una historia. Había un señor muy rico, un terrateniente. Poseía fincas con cultivos y ganado y un ejército de criados que las mantenían. En una ocasión tuvo que salir de viaje de negocios, que le tendría fuera durante meses. Dejó sus fincas a cargo de dos criados. A uno le entregó una moneda de oro. A otro le dio dos. El que recibió una moneda, decidió guardarla a buen recaudo, pues era una cosa muy valiosa que no podía perder. El que recibió dos monedas guardó una y usó la otra para comprar más semillas. Esas semillas extra le permitieron ampliar los cultivos. Y con lo que sacó vendiendo el cereal compró más ganado. Y con lo que sacó vendiendo leche pudo ampliar un poco más los cultivos y los rebaños. Eso produjo grandes beneficios. Al regresar, el señor hacendado llamó a sus criados a consultas. Al primero le preguntó: "¿qué has hecho en mi ausencia?"; y éste respondió: "me diste una moneda de oro y como es algo tan valioso la guardé para no perderla y aquí está". Al segundo le preguntó lo mismo y éste respondió: "me diste dos monedas, invertí una de ellas y ahora puedo entregarte las otras cinco que he ganado, señor". Por supuesto, el señor hacendado quedó muy satisfecho con el trabajo del segundo criado. Olvidé decir una cosa: las monedas de oro en tiempos del Imperio Romano se llamaban "talentos". La moraleja cristiana de la historia es que si tienes un talento, debes usarlo. Pero en el ámbito científico la lección que se saca es que quien más tiene de algo al comienzo, cuenta con ventajas para producir más de ese algo. Y se conoce como efecto Mateo por aparecer en el evangelio de Mateo.
El niño rico. Un ejemplo muy obvio del efecto Mateo y que, nuevamente, demuestra el poderoso influjo del entorno donde te crías es el caso del niño rico. Imagínalo un momento. Mi padre tiene una empresa de construcción. Primero empezó con edificios residenciales pero fue ampliando el negocio hasta abarcar toda clase de construcciones. Hace rascacielos de oficinas, estaciones de tren, hoteles, etc. No sólo eso. Como el volumen de obras es tan grande, al final ha acabado absorbiendo empresas dedicadas al cemento, a la madera, al transporte de materiales, etc. En fin, tiene una enorme fortuna y todo un entramado de empresas; y se codea con otros grandes empresarios y con políticos (que están interesados en sus empresas para llevar prosperidad a los sitios donde gobiernan). Pues vale, yo, hijo de este magnate, muy tonto o muy inútil tengo que ser para no tener éxito partiendo de estas circunstancias tan ventajosas. Lo esperable es que yo vaya a buenos colegios privados, a los que podré acceder sin problemas y donde me darán la mejor atención y las mejores notas (porque mi padre hace generosas donaciones periódicas). Luego iré a las universidades más elitistas, un máster en el extranjero y prácticas en las firmas internacionales más prestigiosas (porque mi padre tiene también contactos en todas ellas y dinero para pagar todas las matrículas). En esos centros conoceré a personas de mi nivel: empresarios, políticos, diplomáticos, juristas, celebrities... Seguramente surjan amistades, favores, colaboraciones, etc. entre nosotros, potenciando aún más mis posibilidades de crecimiento. Incluso las leyes estarán siempre de nuestro lado, pues mi padre financia las campañas electorales de los partidos que le favorecen. Sólo tengo que coger ese imperio y mantenerlo. Nada más. Y es un imperio de tales dimensiones que no podría tumbarlo ni empeñándome toda una vida. La tendencia natural es que yo herede este entramado de empresas, amistades, favores, poder y logre mantenerlo e incluso ampliarlo.
Trump es un caso de este tipo. Él presume de haber levantado su fortuna a partir de un "mísero" millón de dólares que le dio su padre al cumplir los 18. La realidad, según una investigación periodística, es que con la mayoría de edad su padre le dio 40 millones de dólares. Y, claro, con 40 millones pues tienes margen para ir montando un imperio, incluso aunque a veces hagas verdaderos fiascos.
Brecha digital. La "España vaciada", como ellos mismos se denominan, son ese (gran) conjunto de municipios y comarcas de España que han visto como se producía un éxodo rural masivo, dejando su población temblando y sin visos de solución. Uno de los problemas que enfrentan es la falta de infraestructura. Y aquí se da también un efecto Mateo. Si vives en un pueblo de Soria y quieres montar una pequeña empresa, digamos, de productos ecológicos, lo tienes crudo. Vas a necesitar ciertos suministros pero no hay buenas carreteras que te los hagan llegar. Y quieres vender cestas gourmet a domicilio anunciándote en la web pero no tienes buena conexión! El internet de banda ancha hoy día en España no llega ni a la mitad del territorio. Es carísimo llevar la fibra incluso a las afueras de una gran ciudad; ya no digamos a pueblos remotos de Soria. Pero hay alternativas: se puede usar una conexión wifi de gran potencia que da la misma velocidad que la fibra sin necesidad de instalar toda la parafernalia de cables. Pero la realidad ahora mismo es que en los pueblos no hay buena conexión a internet ni buenas carreteras. ¿Cómo voy a vender mis cestas gourmet? El que vive en una ciudad grande, que cuenta con las mejores comunicaciones y telecomunicaciones y todos los servicios, lo tiene más fácil para montar su empresa de productos ecológicos y triunfar. Es decir, el que más tiene al comienzo, más gana después. El pobre emprendedor del pueblo de Soria, que carece de las infraestructuras necesarias, tiene un tapón que le impide arrancar y salir a flote.
Resumen y moraleja
El talento es importante. El esfuerzo es importante. Pero el entorno pesa. Pesa porque haces lo que has visto que hace la gente de tu alrededor, porque no puedes hacer aquello que ni siquiera concibes porque jamás lo viste. Pesa porque haces aquello para lo que crees que estás capacitado pero la gente a tu alrededor influye directamente en tus creencias. Pesa porque en tu entorno puede haber facilidades o impedimentos reales, que allanan el camino al éxito o ponen piedras insalvables en tu camino.
Necesitamos modelos de toda clase: chicas futbolistas como las del Atlético de Madrid, halterófilas como Lydia Valentín, karatekas como Sandra Sánchez; científicas de renombre como Jane Goodall; adolescentes activistas como Greta Tunberg o Emma González; gitanos ocupando puestos de nivel; negros e hispanos en la presidencia de un país con predominio blanco; niños bailarines; toreros gays; ministros de justicia gays... Necesitamos tomar conciencia de nuestras creencias y revisarlas, no ser esclavos de ellas y permitir así que las capacidades reales se expresen. Necesitamos combatir la desigualdad social a través de una política de izquierdas, activar el ascensor social. Ah, y necesitamos leer mucho. Una buena manera de hacerlo: seguir este blog. ;)
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Brother, cada día te superas, gracias x hacernos aprender cosas nuevas todos los viernes.
ResponderEliminarLos ejemplos geniales!! Cada ejemplo ya en si es una gran historia!!
ResponderEliminarMe ha encantado este artículo!