Se acercan las elecciones generales y hay un par de conceptos básicos de política que es conveniente manejar para poder votar con conocimiento de causa. Es más, vayas o no a votar, en esta convocatoria o en futuras convocatorias, creo que son conceptos tan fundamentales para la vida ciudadana, que merece la pena saberlos. ¿Qué significa ser "de izquierdas" o "de derechas"? ¿Qué es de verdad ser un "facha"? ¿Por qué hay partidos nacionalistas vascos, catalanes o gallegos en el congreso de los diputados? ¿Por qué tu voto puede terminar favoreciendo a un partido que no quieres? ¿Qué es eso de las "listas abiertas" que algunos defienden? Como veis, son cosas que escuchamos y comentamos diariamente y de las que, sin embargo, tal vez no entendemos mucho. Advierto de que algunos conceptos son bastante técnicos y he tenido que sacrificar el rigor en favor de la claridad. En fin, que lo que viene no es ni mucho menos un tratado en ciencia política pero creo sinceramente que puede ayudar a aclarar estas cuestiones tan importantes. Que me perdonen los académicos...
Tipos de partidos políticos
Los partidos son de un tipo u otro según su ideario, es decir, las cosas que quieren hacer si ganan el gobierno. Y dicho ideario se define según dos parámetros: la posición que ocupa en el eje izquierda-derecha y su posición en el eje progresista-conservador. Solemos confundir estas dos dimensiones, que en realidad son independientes. Veamos en qué consiste cada una.
Izquierda-derecha. La izquierda defiende un estado del bienestar fuerte, es decir, que el estado sea bien capaz de proporcionar servicios (a) de calidad, (b) gratuitos y (c) universales. Estos servicios son: escuelas, hospitales, medios de transporte, infraestructuras, prestaciones por desempleo, pensiones, formación, seguridad, etc. Por supuesto, para que el estado sea capaz de proveer todos esos servicios y en las condiciones oportunas (calidad, gratuidad, universalidad) debe sacar money de algún lugar. Y debe sacar un montón! La fuente de estos ingresos son los impuestos, que son esencialmente de dos clases: los ligados al consumo y los ligados al trabajo. En términos más técnicos, se trata del IVA (un plus en cada producto o servicio que compras) y del IRPF (un trozo del salario que te quitan al cobrar cada mes).
Lo bueno de un estado del bienestar fuerte es que permite deshacer la desigualdad social. Éste es el espíritu de la izquierda, su pilar fundamental, su seña de identidad. Gracias a unos servicios de calidad, gratuitos y universales, cualquier persona puede prosperar venga de donde venga. Puedes provenir de una familia rica, humilde o pobre; tendrás en todo caso una buena educación, una buena cobertura sanitaria, transportes, seguridad, un buen acceso a la información... que te permitirán llegar a donde te propongas. Por ejemplo, puede que seas de una familia pobre de Palencia, que emigró en los '60 a las ciudades de la costa donde estaba la industria y donde no tenían ningún apoyo ni ninguna reputación, más allá de ser unos "paletos", unos "maquetos" o unos "charnegos"; y sin embargo, terminas siendo abogado del estado, empresario o profesor de universidad. ¿Cómo es esto posible? Como digo, porque estudias en la misma universidad que la del niño rico, os atiende el mismo personal sanitario en el mismo hospital, usáis los mismos transportes y canales de telecomunicación... Tenéis, en definitiva, las mismas condiciones de partida. Dicho de otro modo, la movilidad social es posible porque el estado, a través de estos servicios universales y de calidad, elimina o corrige las posibles desigualdades de base.
Un buen sistema de este estilo no sólo aplica impuestos sin más; los aplica de manera progresiva. Esto significa que carga más a quien más tiene y menos a quien menos tiene. Un ejemplo. Es más propio de la izquierda subir el IRPF que el IVA. La razón es que el IRPF sólo lo tienen los "afortunados" trabajadores pero el IVA le toca a todo quisqui, tenga o no trabajo. Por tanto, si estás en una mala racha, en el paro, y suben el IRPF para afrontar una necesidad de money, no te afectará porque en este momento no tienes salario (que es de donde trinca el IRPF) y tendrás además la tranquilidad de que el IVA (que lo vas a seguir pagando porque vas a seguir consumiendo bienes y servicios porque tienes que comer y dormir bajo un techo!) queda intacto. Otro ejemplo más obvio: que el porcentaje de IRPF aumente según lo hace el salario. O sea, que si gano 1000, me quiten 70 (que es un 7%); si gano 2000, me quiten 220 (que es un 11%); y si gano 7000, me quiten 1300 (que es un 19%). De hecho, en algunos países nórdicos existe un máximo que puedes ganar; todo el plus que ganes se va a las arcas del estado. Y el código interno de partidos como Podemos o Izquierda Unida exige que dones todo el excedente de tu salario por encima de los 2700 euros (tres veces el salario mínimo interprofesional).
Como estamos viendo, la izquierda persigue corregir la desigualdad social, esas ventajas o desventajas de partida que puedan existir; y para conseguirlo recurre a la aportación solidaria, esto es, que la contribución recaiga en mayor medida sobre los que más tienen. En fin, la izquierda se caracteriza por la solidaridad.
La derecha, que es el polo opuesto del eje, se caracteriza por la individualidad. La derecha asume que los resultados o logros que alcanzas dependen únicamente de tu esfuerzo. El empresario es empresario porque se lo curró; el abogado del estado y el profesor universitario lo son nada más porque se lo curraron. Y el parado está parado porque no mueve el culo para encontrar trabajo, porque no emprende, porque no se formó lo suficiente o porque no supo conservar su último puesto. Y, claro, si tus logros dependen únicamente de tus aptitudes y actitudes, no es necesario intervenir sobre las posibles desigualdades de partida, pues se consideran inocuas. En consecuencia, no hace falta que el estado provea servicios de calidad, gratuitos y universales. Es más, si aceptamos la premisa del esfuerzo personal como único factor del logro, lo lógico es que esos servicios queden reservados a aquellos que se los han ganado. Vaya, que las universidades buenas serán para los hijos de los tipos y tipas que se lo curraron en su momento y ahora pueden pagarlas. Y lo mismo con la sanidad, la seguridad, la información, etc.
El ejemplo paradigmático de la derecha es Estados Unidos, donde sólo hay servicios mínimos o ni eso. No existe sanidad pública y cuando buscas trabajo miras no sólo sueldo y condiciones sino también el seguro médico que incluye. Tampoco hay prestación por desempleo ni pensión por jubilación, de manera que debes buscarte tú las fórmulas para disponer de un colchón en caso de necesidad. Las buenas universidades se pagan (de ahí eso que vemos en las películas de "la hucha para la universidad de mis hijos"... ). No es raro que aunque seas una persona de éxito, bien posicionada, termines arruinado por pagar los cuidados que requiere tu pareja con cáncer (cuidados que no entran en ningún seguro y se pagan a tocateja), por poner un ejemplo.
La derecha tiene algunas ventajas. Una, muy evidente, es que un estado del bienestar mínimo o nulo no necesita money y, por consiguiente, los impuestos son bajísimos o inexistentes. Desde luego, para el que se puede permitir los mejores servicios es un alivio vivir libre de cargas impositivas. Un sistema así es también atractivo para los grandes empresarios. Si el país o la región X tiene impuestos bajos y el país o la región Y los tiene altos, naturalmente, querré poner mis empresas en X, y si las pongo pues llevo puestos de trabajo y prosperidad al lugar. Otra ventaja de la derecha es que anula cierto efecto perverso de un estado del bienestar fuerte. Ya hemos dicho que la izquierda construye un estado del bienestar fuerte con el fin de dar servicios para igualar las condiciones de partida y que esto sirve para promover el "ascensor social" (que los paletos pobres de Villavega críen juristas, profesores o pilotos de Iberia). Pero una protección excesiva puede, sin querer, engendrar personas cómodas y aprovechadas: si sé que pase lo que pase "mamá estado" va a cubrir dignamente todas mis necesidades, para qué voy a esforzarme... Podemos discutir en qué medida esto pasa (de hecho, es uno de los argumentos básicos de la derecha más a la derecha) pero no se puede negar que al menos hay un riesgo mínimo y que queda neutralizado en un sistema de derechas (y que conste que soy un izquierdista convencido y practicante! ;)).
Progresista-conservador. La ideología o estilo de un partido se define también por su posición en el eje progresista-conservador. Como sugiere su nombre, un progresista está abierto al cambio, al progreso. Un conservador, por su parte, es más reticente al cambio, prefiere conservar las cosas como están. Y ¿qué cambios tratan de promover los primeros y de impedir los segundos? Pues los que emergen de la evolución natural de las sociedades. Aborto, divorcio, conciliación familiar, matrimonio homosexual, ecología, gestación subrogada, eutanasia, fin del concierto a los colegios religiosos, legalización de la marihuana, modificar la propia ley electoral...
Dimensiones independientes. Como se aprecia, los dos ejes son independientes. Alguien podría defender una intervención fuerte del estado y, sin embargo, estar poco abierto al cambio. Un enfoque así tendría buenos servicios (propio de la izquierda) pero no habría despenalizado el aborto, la eutanasia o la marihuana (propio del conservadurismo). Otro podría defender un estado menos intervencionista, que baje impuestos y estimule la iniciativa privada (derecha) pero ser favorable a los avances sociales y así permitir la eutanasia, terminar con el concierto a los colegios religiosos o implantar el matrimonio homosexual (progresismo). En fin, que en cada uno de los ejes un partido político puede tomar cualquiera de las dos posiciones, lo que da lugar a un "espectro" de ideologías: izquierda-progresista, izquierda-conservador, derecha-progresista, derecha-conservador.
Otra manera de verlo es entender que el eje izquierda-derecha tiene que ver con la libertad económica y el eje progresista-conservador tiene que ver con la libertad personal. Y no hay ninguna contradicción en querer más o menos libertad de un tipo que del otro.
Perfil de los principales partidos. Podemos intentar ubicar a los cuatro grandes partidos en el espectro. Seguramente no es un análisis del todo preciso pero al menos aproximado. Unidas Podemos sería izquierda-progresista a tope en ambos ejes, PSOE sería izquierda-progresista moderada en ambos ejes, PP sería derecha-conservador y Ciudadanos sería seguramente derecha-progresista. Lo dije: es una caracterización grosera... ;).
Por cierto, en el ámbito europeo a la derecha-conservadora se la denomina "democristianos", a la izquierda-progresista moderada se la llama "socialdemocracia" y la izquierda-progresista fuerte puede asimilarse a "los verdes". Por alguna razón, en España se nos ocurrieron nombres diferentes, añadiendo más complicación al asunto...
Implicaciones. Una derivada de aplicar el esquema de dos ejes es que no es correcto hablar de "ultraderecha" para referirnos a partidos como Vox, la Falange Española, el Partido Nazi de Hitler o el Partido Fascista de Mussolini. Estos partidos son claramente conservadores, pues limitan al máximo las libertades personales. Así, por ejemplo, durante el franquismo se impuso el catolicismo, que como sabemos censura el sexo fuera del matrimonio, los métodos anticonceptivos, el divorcio, la homosexualidad, el uso recreativo o terapéutico de la marihuana, etc. Durante la dictadura franquista ocurrió que miembros destacados de la iglesia, incluyendo al Opus Dei, ganaron mucho poder; poder en política, en educación, en gestión de terrenos e inmuebles, en medios de comunicación... que además mantienen todavía hoy. Pero (y ésta es la cuestión) en materia económica estos regímenes siguen básicamente un sistema de izquierdas, en el sentido de una intervención enorme del estado. La Alemania nazi, la Italia fascista, la España franquista se caracterizaron todas por crear empresas públicas o nacionalizar empresas privadas existentes (en España, por ejemplo, Renfe, Telefónica, Iberia, Paradores Nacionales), hacer grandes inversiones en obra pública, controlar la producción agrícola, suministrar productos básicos, etc. De hecho, el nombre completo del partido nazi era Nacional Socialista Obrero Alemán. Por tanto, estos partidos son en realidad partidos de izquierda en lo económico y conservadores en lo personal y, siendo estrictos, habría que considerarlas ideologías "ultraconservadoras", no de "ultraderecha".
Ya puestos, podemos hacer otra aclaración. "Facha" viene de fascista y en verdad no significa "ultraderechista" y ni siquiera "ultraconservador". En rigor, el fascismo fue un movimiento exclusivo de la Italia de Mussolini. Y consistió en difundir terror para amedrentar a la gente, para reprimir sus voluntades. Este señor montó una milicia que fue sembrando el miedo a base de vandalismo, persecución, asesinatos llevados a cabo por los "camisas negras", que eran tipos sin escrúpulos, sin una ideología definida ni homogénea, motivados solamente por la supervivencia. Unos macarras, vamos. Así pues, la acepción correcta de facha es ésa, un bruto que recurre a la violencia para anular las voluntades, un terrorista, un pendenciero. Y, por cierto, sea quien sea quien da un mítin, tratar de impedirlo por la fuerza es una actitud facha de manual. Sí, lo digo porque nos guste más o menos la línea de PP, Vox o Ciudadanos, lanzarles botellas, puñetazos, escupitajos e insultos a ellos y sus simpatizantes en un mítin es represión pura y dura; represión, irónicamente, que ejercen esos que presumen de tolerantes y de perseguir el fascismo... Hay que decirlo: la libertad de expresión ha de ser equitativa, igual para éstos que para los chistes de Dani Mateo o las letras del rapero Valtonyc.
Política vs cotilleo político
Constantemente estamos escuchando y comentando noticias relacionadas con la política. Lo escuchamos en los telediarios y en los programas de actualidad y de debate, lo leemos en la prensa, lo discutimos en el bar y junto a la máquina de café en los descansos del trabajo. También lo tuiteamos o reenviamos contenidos por WhatsApp o Facebook. Uno puede pensar entonces que está al tanto de la política pero yo no lo tengo tan claro... Me explico.
Se habla de que Casado no ha querido contar con Soraya Sáenz de Santamaría en su equipo. Se habla de que Aznar no ha asistido a no sé qué acto del PP. Se habla de que Pedro Sánchez se lleva mal con Susana Díez. Se habla de que Rajoy dio un discurso en no sé dónde y se le mezclaron las palabras y terminó diciendo un disparate. Se habla de que Pablo Iglesias e Irene Montero se han comprado una casa en la sierra y se han hipotecado a X años. Se habla de que Fulano no quiso salir en la foto con Mengano. Se habla de que Zutano estuvo en tal o cual programa y no supo contestar a las preguntas o que estuvo borde. Se habla de que en el debate a dos entre Fulano y Mengano, Fulano estuvo más flojo, que el otro tuvo más aplomo y que hubo un momento álgido cuando se mostraron las cifras de bla bla. Se habla de que en la sesión de control del pasado miércoles un miembro del partido X se sintió ofendido por no sé qué comentario y solicitó las disculpas correspondientes con vehemencia. Se habla de que hubo un rifi-rafe tremendo en el debate del estado de la nación entre dos líderes. Seguimos minuto a minuto la huida de Puigdemont a Bélgica o el infumable juicio de "el procés". Se dice que Iglesias y Rivera son buenos comunicadores, que Sánchez tiene buena percha, que Casado es guapo y tiene un hijo con discapacidad, que Rivera se ha citado varias veces con Malú, que Aznar es un chulo y Rajoy tímido, que a Revilluca le gusta mucho el vino, que dos que se pelean en el congreso luego son amigos en la cafetería... Y en todo esto se gastan titulares, páginas, programas de debate completos, corren ríos de tinta, se producen discusiones acaloradas en los bares, circulan cientos de memes, se consumen megas y hasta gigas de internet...
Bien, pues a mi modo de ver, eso NO es política. Eso es cotilleo político. Es espectáculo. Bombo. Humo. Y ¿qué sí es política? Muy sencillo: (1) las cosas que proponen hacer los políticos del congreso y (2) las cosas que hacen los políticos del gobierno. Propuestas y medidas. Cosas que, a la postre, nos afectan a los ciudadanos. En fin, las cosas que salen los viernes en las declaraciones tras el consejo de ministros!
Doy algunos ejemplos. Cuánto se invierte en sanidad, educación, industria, empleo, medio ambiente, defensa. Se va a abaratar o a encarecer el despido. Se va o no a privatizar partes de la sanidad. Damos o no más prórrogas a la minería del carbón. Qué hacemos con las centrales nucleares viejas. Qué hacemos con los impuestos a las rentas más altas y con los de sucesiones o con los de las grandes empresas tecnológicas. Lanzamos o no nuevos planes para renovar el parque de automóviles. Cuántas líneas de AVE necesitamos de verdad. Qué autovías urge completar. Qué pasa con los colegios concertados religiosos o con los centros de educación especial. Conviene o no implantar la cadena perpetua revisable. Pueden o no votar las personas con enfermedad mental o discapacidad intelectual. Qué emisiones debemos gravar con impuestos. Debe o no la filosofía formar parte del currículo. Qué facilidades vamos a dar a los autónomos y las PYMES. Cómo podemos acabar con los paraísos fiscales y la evasión de impuestos. Cómo podemos limitar el consumo de bebidas azucaradas. Existe o no una trama corrupta en el seno de un partido en el poder. Cosas como éstas son las que importan y sobre las que trabaja la política, es decir, sobre las que (1) propone leyes y sobre las que (2) lleva a cabo medidas. Pero, como se ve, ninguna de estas cosas tiene nada que ver con el bigote de uno, la coleta del otro, la voz del de más allá, los ligues del de más acá, el lapsus de Fulanito o que no sé qué testigo exige que lo interroguen en catalán. Insisto, hay que centrarse en lo que sale los viernes tras los consejos de ministros. Ahí está el pescao.
El problema no es que gastemos tiempo, saliva, tinta, megabytes, paciencia o salud en estas sandeces (que también... ); el problema es que confundamos esto con política porque entonces votaremos o nos sentiremos afines a partidos sólo por las personas, no por sus propuestas y medidas. En el primer apartado aclaramos que un partido se define por un ideario, las cosas que proponen hacer y que hacen, no por un color, un bigote, un talante, un peinado; ni siquiera por si los miembros de dicho partido son mejores o peores oradores o parecen más o menos competentes. Sólo nos deben importar las propuestas y las medidas, los idearios. De otro modo haremos un voto emocional, no racional. Vamos, creo yo...
Y mucho menos debemos echarnos los trastos a la cabeza por estas sandeces que ni nos van ni nos vienen. ¿De verdad alguien se levanta sofocado en medio de la noche porque "España se rompe" o porque han construido una mezquita en un pueblo de Lleida o porque se llevan los huesos de un enano cabrón a la cripta de santa rita? Lo que nos quita el sueño es lo que nos toca de verdad, como el empleo, los salarios y los convenios colectivos. Y el enemigo de estas tres cosas es la globalización y la automatización, no la inmigración ni los españolistas ni los podemitas. Quien nos quita el trabajo (y el sueño) es uno que trabaja 13 horas al día de lunes a sábado en una fábrica de China o Bangladesh por 100 dólares/mes o un algoritmo que procesa información más rápido y con más precisión que tú.
Por supuesto, los departamentos de comunicación de los partidos conocen estos procesos muy bien y lo explotan a conciencia. Recordad: apelan a nuestro elefante a través del miedo, la seducción, la exaltación; no al razonable jinete, que sólo atiende a medidas contantes y sonantes.
Reparto de escaños
Ésta sí que es la madre del cordero. Siempre que pasan unas elecciones generales hay un partido que se siente agraviado (y con razón) porque tiene no sé cuántos millones de votos y, sin embargo, no ha logrado apenas escaños. O seguro que os habéis preguntado alguna vez por qué narices la gente del PNV, de Esquerra Republicana o el Bloque Nacionalista Galego, que son partidos regionales, tienen sitio en el congreso para decidir asuntos de repercusión nacional... Ambas cosas dependen del sistema de reparto de escaños. Para entender dicho reparto hay que saber dos cosas: las circunscripciones electorales y la ley D'Hondt.
Circunscripciones. Lo que está en juego en unas elecciones son los 350 escaños del congreso, que son los asientos o puestos que hay allí. Los que ocupen esos puestos decidirán los asuntos que nos afectan. Y tendrá mayor margen de maniobra en esas decisiones el partido que más puestos o escaños haya logrado; partido que entonces será el partido en el gobierno. Para alcanzar tal estatus necesita ganar 176 escaños, la mitad más uno de 350. Si no alcanza ese umbral puede también recurrir a pactos pero de eso hablaremos en un apartado posterior.
Y ¿cómo van ganando escaños? Pues obteniendo votos de la gente que vive por todo el territorio español y que acude con su papeleta a los centros electorales. La cosa es que según donde vivas, tu voto tendrá un efecto u otro. Resulta que según la provincia donde vivas los votos de esa región podrán transformarse en más o menos escaños, cantidad que está fijada de antemano. Por ejemplo, los votos en la comunidad de Madrid aspiran a 37 escaños mientras que en la comunidad de Cantabria aspiran a 5. O sea, si todas las personas en edad de votar en Cantabria votásemos al PP el próximo día 28, pongamos por caso, eso lograría 5 puestos en el congreso para el PP. No más. Y les pasaría lo mismo a los de Huelva o Castellón. De los 350 escaños en juego, se destinan más o menos a cada provincia según su tamaño poblacional. Es decir, donde vive más gente se conceden más escaños que donde vive menos gente. A estas regiones con cantidades prefijadas de escaños se las llama circunscripciones.
Método D'Hont. Ya sabemos que hay 350 puestos en el congreso en juego pero que puedes aspirar a más o menos según donde vivas. Ahora queda ver cómo se ganan los 5 de Cantabria, los 37 de Madrid o los 5 de Castellón. Aquí es donde se aplica el sistema D'Hont (cuyo nombre viene del apellido del jurista belga que lo inventó). Y hay que aplicar un sistema porque no puedes simplemente dar los 5 escaños de Cantabria al partido más votado en dicha provincia. Eso sería injusto porque el resto de partidos no tendría ninguna posibilidad. Un ejemplo de cómo sería esto. Supongamos que hay 152.000 votantes en Cantabria y que van todos a votar. Resulta que 80.000 votan al PP, 49.000 al PSOE y 23.000 a otros partidos. Como el PP ha sacado más votos, se lleva los 5 escaños. Eso sería injusto porque la asignación de escaños no se corresponde con la cantidad de gente que ha votado a unos y otros. Al fin y al cabo, al PSOE lo ha votado un montón de gente; un montón que es más de la mitad de los que votaron al PP. Por eso hace falta algún tipo de proporcionalidad.
Y aquí es donde entra D'Hont. Veamos cómo se aplica. Usamos los datos ficticios del ejemplo anterior: hay 152.000 votantes en Cantabria y todos van a votar. 80.000 votaron al PP, 49.000 al PSOE, 23.000 al PRC. Vale, pues ahora se van haciendo ciertos cálculos sobre estos resultados y se van haciendo por rondas. En una ronda dada, se comparan tres resultados; el resultado mayor se lleva un escaño con la contrapartida de que después tiene que dividirse. He aquí una demostración.
Primera ronda: se enfrentan los tres resultados tal cual, 80.000 del PP, 49.000 del PSOE y 23.000 del PRC. El más grande es 80.000, luego un escaño para el PP. Pero ahora ese 80.000 se divide entre dos (que sale 40.000). Segunda ronda: se enfrentan el nuevo 40.000 con los otros dos, 49.000 y 23.000. El mayor de los tres es 49.000, luego PSOE se lleva un escaño. Pero ahora toca dividirse: 49.000 entre dos sale 24.500. Tercera ronda: se enfrentan 40.000 contra 24.500 contra 23.000. ¿Cuál es mayor? 40.000, de modo que otro escaño para PP. Pero, como ha ganado un escaño, toca dividirse. En este caso: 80.000 entre tres, que sale 26.667. Cuarta ronda: comparamos 26.667 con 24.500 con 23.000 para ver cuál es mayor. El mayor se llevará el escaño pero se dividirá después y así pasarán todos a una nueva ronda...
En este punto imagino que os está a punto de estallar la cabeza. Bueno, creo que basta saber que si llevamos el cálculo del ejemplo hasta el final, PP se llevaría tres escaños, PSOE dos y PRC ninguno.
Implicaciones. Por un lado, el sistema tiene la ventaja de que aplica cierta proporcionalidad, que no le entrega todos los escaños en juego al más votado sin más, y que permite que otros partidos consigan algún trozo del pastel. Por otro lado, como se ha visto en el ejemplo, un partido con 23.000 votos (que fue el PRC) se queda sin escaños. O sea, PSOE con 49.000 votos se lleva dos escaños y PRC con 23.000 votos (en la práctica, la mitad que el PSOE) se lleva cero. Y ¿por qué no se lleva uno el PRC que sería la proporción exacta? Pues ésta es la cosa: todo sistema es imperfecto.
Más implicaciones. Imagina que lo que le ha pasado al PRC en el ejemplo le pasa a Unidas Podemos en todas las provincias. Imagina que saca 23.000 por aquí, 50.000 por allá, 100.000 más allá. Pero que en cada una de esas provincias ha competido contra resultados fuertes de otros partidos o, más putada todavía, que esas circunscripciones donde sacó votos eran pequeñas. El resultado podría ser que no saca escaños en ninguna de las circunscripciones y, al mismo tiempo, ha logrado dos millones de votos en total!
Otra implicación más: con el sistema de circunscripciones es posible que un partido que sólo existe en Cataluña, Canarias o País Vasco logre escaños en el congreso de España. La provincia de Barcelona, al ser tan poblada, pone en juego 32 escaños. Eso son muchos escaños. Son tantos escaños que aunque Esquerra Republicana logre pocos votos, aplicando el sistema D'Hont terminará cayéndole alguno (aunque sea en la novena o décima ronda pero caerá). Y, recordemos, son escaños que equivalen a puestos en el congreso de España! En esa situación hipotética podría darse que Esquerra tenga un escaño en el congreso cuando sólo obtuvo 100.000 votos que además proceden todos únicamente de Barcelona! Y Podemos habría reunido millones de votos pero sin obtener escaños! Lo dicho: pros y contras...
Grupos e individuos
Bien, ya sabemos cómo los votos se transforman en escaños, que son puestos en el congreso para los miembros de los partidos políticos. Ahora queda saber qué miembros concretos de los partidos son los que ocuparán esos escaños.
Listas cerradas. A día de hoy en España esas personas concretas las eligen los líderes de sus partidos. En términos más técnicos, los líderes de los partidos son quienes elaboran las listas electorales. Y ¿qué son estas listas? Imaginaos, yo soy Pedro Sánchez, líder del PSOE. A lo largo de mi militancia y mi trabajo en el PSOE he ido conociendo a sus miembros. LLegan las elecciones y yo cojo a todos los que merecen mi confianza y los propongo como potenciales diputados. A una parte de ellos los meto en la lista de la provincia X, a otros los meto en la de la provincia Y, a otros en la lista de la provincia Z, etc. Y además los pongo en un orden determinado en esas listas. Luego va a ocurrir que se convertirán en diputados efectivos los primeros de las listas; tantos como escaños se hayan logrado en esas provincias. Si la lista de Cantabria del PSOE era: Fulano, Mengana, Zutano, Perengana y PSOE logró dos escaños en Cantabria, pues se van al congreso Fulano y Mengana. Zutano y Perengana se vuelven a su casa.
¿Qué implica esto? Pues que igual, por la razón que sea, tú quieres al PSOE pero no a esos candidatos concretos. Igual tú estás con el PSOE pero te consta que Zutano y Perengana serían mejores que Fulano y Mengana. Si es así, tendrás que fastidiarte porque el líder del partido creó las listas y son cerradas. Las listas abiertas, que se usan en otros países, permitirían que tú votases no sólo al partido que te mola sino a los candidatos que consideras mejores dentro de esa formación.
Disciplina de partido. Los políticos van en paquetes cerrados en las listas pero también en sus decisiones del congreso. En España existe la disciplina de partido que obliga a todos los diputados de una formación a votar en el mismo sentido en las resoluciones del congreso. Pongamos por caso que se está decidiendo sobre la eutanasia. Los diputados del PP en el congreso, en su mayoría, están en contra. Pero hay cinco diputados que querrían votar "sí". Pues vale, esos cinco diputados se joden y aplican disciplina de partido: votan lo mismo que sus compañeros. Si a alguno se le ocurre desobedecer, se le considera tránsfuga y se le aplican las consecuencias oportunas. En otros países, como Estados Unidos, las votaciones del parlamento son a título personal. Esta fórmula es más flexible y sensible a las complejidades del ser humano. Ya dijimos antes que nuestras posiciones pueden ser distintas en materias distintas sin caer en contradicción...
Ah, y una curiosidad. Se dice "chaquetero" a la persona que cambia de criterio con facilidad. Se debe a que en la Edad Moderna los diputados vestían chaquetas de distintos colores, según su pertenencia a un partido u otro. De vez en cuando, si la decisión de su partido no les convencía, algunos le daban la vuelta a su chaqueta para mostrar el color interior y así desmarcarse de su partido.
Pactos de gobierno
Hasta aquí sabemos que en las elecciones generales los partidos pretenden recabar de las distintas circunscripciones al menos 176 escaños. Ese umbral, que es la mitad de 350 más uno, es lo que se llama mayoría absoluta. Si cierto partido la logra, cada decisión que se vote en el congreso se resolverá en el sentido que ellos quieran, pues (a) votarán en bloque debido a la disciplina de partido y (b) es imposible que el resto de la cámara, que son nada más 174, reúna una cantidad superior de votos en sentido contrario. De un tiempo a esta parte es menos común que se alcancen mayorías absolutas (un ejemplo es Finlandia el finde pasado... ). La asuencia de mayoría absoluta exige que los partidos pacten.
Gobernabilidad. Una solución es la colaboración. Por ejemplo, PSOE es el partido de gobierno y acuerda con las formaciones pequeñas votar en el mismo sentido para posibilitar el gobierno de España. En cada resolución del congreso esas formaciones pequeñas votarán lo mismo que PSOE. Por supuesto, estas formaciones pedirán algo a cambio, como que se atienda a una necesidad particular de cierta región.
Coaliciones. Otra solución es la coalición. En este caso la colaboración es más estrecha porque no sólo es que cierta formación vote en el mismo sentido que la formación predominante, es que forma parte intrínseca del gobierno. Por ejemplo, podría suceder que PSOE obtiene 100 escaños y Unidas Podemos, 76. Si los juntan, alcanzan la mayoría absoluta. Pero para que Podemos ceda sus 76, reclama formar parte del gobierno, o sea, que les den ministerios a sus diputados.
Implicaciones. Una consecuencia del empleo de pactos es que pueden darse giros inesperados. Puede pasar que tres partidos con resultado mediocre se junten para bloquear a otro que aún siendo predominante quedó lejos del umbral de 176 escaños. Imagínalo: PP, Ciudadanos y Vox sacan 60 escaños cada uno y PSOE 100. PSOE tiene mayoría simple pero los otros tres juntos rebasan el umbral de la mayoría absoluta. Dada la predominancia de PSOE nadie esperaría un desenlace así pero podría pasar...
Puede pasar incluso que un partido se desvirtúe por su afán de gobernar. Un escenario hipotético extremo: PSOE saca 100 escaños y Vox 76 y deciden juntarse para formar gobierno... Aquí ambos partidos estarían traicionando a sus votantes, que ni de lejos comulgan con el ideario del partido contrario!
Algunos consejos
Llamemos a las cosas por su nombre. Espero que haya quedado más claro: izquierda-derecha tiene que ver con libertad económica o papel del estado; progresista-conservador tiene que ver con libertades personales o cómo encajamos el avance de las sociedades. Si quieres impuestos bajos a toda costa y crees que algunos saben chupar del frasco pero no emprender, eres de derechas; si defiendes la justicia social, entonces eres de izquierdas y no tienes problema en pagar impuestos para el bien común. Si te asusta el cambio, eres conservador; si aceptas revisar críticamente el status quo, eres progresista. Ah, y sólo es facha el terrorista, el que usa la violencia para intimidar y reprimir toda divergencia.
Política, sí. Reality shows, no. Los temas "peri-políticos" parecen política pero no lo son. Que haya coletas, bigotes, camisas de cuadros, lapsus, tensiones, peleas, traiciones en y entre políticos son sandeces. Tienen que ver con políticos pero no es política. La política, insisto una vez más, son propuestas y medidas, las cosas que se discuten en el congreso y que se aplican tras los consejos de ministros de los viernes. No malgastemos saliva, tinta, megabytes o salud en estas cosas y sí en lo que nos afecta de verdad.
Seamos estratégicos. Para que tu voto sea efectivo debes considerar dos variables. Una es el tamaño de tu circunscripción y otra los posibles pactos entre partidos. Lo hemos visto: puede que haya decenas de miles de votos en Cantabria al partido X y, al repartirse nada más cinco escaños allí, el partido X se lleva cero escaños. Y puede que esto ocurra sistemáticamente en todas las circunscripciones, provocando que un partido con millones de votos totales se quede marginado en el congreso o incluso fuera. Ten en cuenta las circunscripciones. Por otro lado, los acuerdos entre partidos pueden dar giros inesperados, desvirtuando la línea propia de cada una de las formaciones implicadas. Ten en cuenta posibles pactos.
Tareas para el largo plazo. Si te has convencido de que el sistema de circunscripciones es injusto o que las listas cerradas dejan demasiado poder en manos de los líderes de los partidos, puedes buscar formaciones que defiendan cambiar estos aspectos. También puedes reclamar a los políticos que sean claros en materia de acuerdos, que anuncien con quién van a pactar.
Conclusión. Como es ya costumbre, me ha quedado un artículo largo como para aburrir a un muerto. Y eso que hemos dejado fuera cuestiones como el senado o la monarquía! Y advertí de que mis explicaciones serían poco ortodoxas, que no resistirían la crítica de un purista; pero espero haberos dado algo de "alimento para el pensamiento", por poquito que sea. ;)
Ah, y no olvides compartir si te ha gustado.
Tipos de partidos políticos
Los partidos son de un tipo u otro según su ideario, es decir, las cosas que quieren hacer si ganan el gobierno. Y dicho ideario se define según dos parámetros: la posición que ocupa en el eje izquierda-derecha y su posición en el eje progresista-conservador. Solemos confundir estas dos dimensiones, que en realidad son independientes. Veamos en qué consiste cada una.
Izquierda-derecha. La izquierda defiende un estado del bienestar fuerte, es decir, que el estado sea bien capaz de proporcionar servicios (a) de calidad, (b) gratuitos y (c) universales. Estos servicios son: escuelas, hospitales, medios de transporte, infraestructuras, prestaciones por desempleo, pensiones, formación, seguridad, etc. Por supuesto, para que el estado sea capaz de proveer todos esos servicios y en las condiciones oportunas (calidad, gratuidad, universalidad) debe sacar money de algún lugar. Y debe sacar un montón! La fuente de estos ingresos son los impuestos, que son esencialmente de dos clases: los ligados al consumo y los ligados al trabajo. En términos más técnicos, se trata del IVA (un plus en cada producto o servicio que compras) y del IRPF (un trozo del salario que te quitan al cobrar cada mes).
Lo bueno de un estado del bienestar fuerte es que permite deshacer la desigualdad social. Éste es el espíritu de la izquierda, su pilar fundamental, su seña de identidad. Gracias a unos servicios de calidad, gratuitos y universales, cualquier persona puede prosperar venga de donde venga. Puedes provenir de una familia rica, humilde o pobre; tendrás en todo caso una buena educación, una buena cobertura sanitaria, transportes, seguridad, un buen acceso a la información... que te permitirán llegar a donde te propongas. Por ejemplo, puede que seas de una familia pobre de Palencia, que emigró en los '60 a las ciudades de la costa donde estaba la industria y donde no tenían ningún apoyo ni ninguna reputación, más allá de ser unos "paletos", unos "maquetos" o unos "charnegos"; y sin embargo, terminas siendo abogado del estado, empresario o profesor de universidad. ¿Cómo es esto posible? Como digo, porque estudias en la misma universidad que la del niño rico, os atiende el mismo personal sanitario en el mismo hospital, usáis los mismos transportes y canales de telecomunicación... Tenéis, en definitiva, las mismas condiciones de partida. Dicho de otro modo, la movilidad social es posible porque el estado, a través de estos servicios universales y de calidad, elimina o corrige las posibles desigualdades de base.
Un buen sistema de este estilo no sólo aplica impuestos sin más; los aplica de manera progresiva. Esto significa que carga más a quien más tiene y menos a quien menos tiene. Un ejemplo. Es más propio de la izquierda subir el IRPF que el IVA. La razón es que el IRPF sólo lo tienen los "afortunados" trabajadores pero el IVA le toca a todo quisqui, tenga o no trabajo. Por tanto, si estás en una mala racha, en el paro, y suben el IRPF para afrontar una necesidad de money, no te afectará porque en este momento no tienes salario (que es de donde trinca el IRPF) y tendrás además la tranquilidad de que el IVA (que lo vas a seguir pagando porque vas a seguir consumiendo bienes y servicios porque tienes que comer y dormir bajo un techo!) queda intacto. Otro ejemplo más obvio: que el porcentaje de IRPF aumente según lo hace el salario. O sea, que si gano 1000, me quiten 70 (que es un 7%); si gano 2000, me quiten 220 (que es un 11%); y si gano 7000, me quiten 1300 (que es un 19%). De hecho, en algunos países nórdicos existe un máximo que puedes ganar; todo el plus que ganes se va a las arcas del estado. Y el código interno de partidos como Podemos o Izquierda Unida exige que dones todo el excedente de tu salario por encima de los 2700 euros (tres veces el salario mínimo interprofesional).
Como estamos viendo, la izquierda persigue corregir la desigualdad social, esas ventajas o desventajas de partida que puedan existir; y para conseguirlo recurre a la aportación solidaria, esto es, que la contribución recaiga en mayor medida sobre los que más tienen. En fin, la izquierda se caracteriza por la solidaridad.
La derecha, que es el polo opuesto del eje, se caracteriza por la individualidad. La derecha asume que los resultados o logros que alcanzas dependen únicamente de tu esfuerzo. El empresario es empresario porque se lo curró; el abogado del estado y el profesor universitario lo son nada más porque se lo curraron. Y el parado está parado porque no mueve el culo para encontrar trabajo, porque no emprende, porque no se formó lo suficiente o porque no supo conservar su último puesto. Y, claro, si tus logros dependen únicamente de tus aptitudes y actitudes, no es necesario intervenir sobre las posibles desigualdades de partida, pues se consideran inocuas. En consecuencia, no hace falta que el estado provea servicios de calidad, gratuitos y universales. Es más, si aceptamos la premisa del esfuerzo personal como único factor del logro, lo lógico es que esos servicios queden reservados a aquellos que se los han ganado. Vaya, que las universidades buenas serán para los hijos de los tipos y tipas que se lo curraron en su momento y ahora pueden pagarlas. Y lo mismo con la sanidad, la seguridad, la información, etc.
El ejemplo paradigmático de la derecha es Estados Unidos, donde sólo hay servicios mínimos o ni eso. No existe sanidad pública y cuando buscas trabajo miras no sólo sueldo y condiciones sino también el seguro médico que incluye. Tampoco hay prestación por desempleo ni pensión por jubilación, de manera que debes buscarte tú las fórmulas para disponer de un colchón en caso de necesidad. Las buenas universidades se pagan (de ahí eso que vemos en las películas de "la hucha para la universidad de mis hijos"... ). No es raro que aunque seas una persona de éxito, bien posicionada, termines arruinado por pagar los cuidados que requiere tu pareja con cáncer (cuidados que no entran en ningún seguro y se pagan a tocateja), por poner un ejemplo.
La derecha tiene algunas ventajas. Una, muy evidente, es que un estado del bienestar mínimo o nulo no necesita money y, por consiguiente, los impuestos son bajísimos o inexistentes. Desde luego, para el que se puede permitir los mejores servicios es un alivio vivir libre de cargas impositivas. Un sistema así es también atractivo para los grandes empresarios. Si el país o la región X tiene impuestos bajos y el país o la región Y los tiene altos, naturalmente, querré poner mis empresas en X, y si las pongo pues llevo puestos de trabajo y prosperidad al lugar. Otra ventaja de la derecha es que anula cierto efecto perverso de un estado del bienestar fuerte. Ya hemos dicho que la izquierda construye un estado del bienestar fuerte con el fin de dar servicios para igualar las condiciones de partida y que esto sirve para promover el "ascensor social" (que los paletos pobres de Villavega críen juristas, profesores o pilotos de Iberia). Pero una protección excesiva puede, sin querer, engendrar personas cómodas y aprovechadas: si sé que pase lo que pase "mamá estado" va a cubrir dignamente todas mis necesidades, para qué voy a esforzarme... Podemos discutir en qué medida esto pasa (de hecho, es uno de los argumentos básicos de la derecha más a la derecha) pero no se puede negar que al menos hay un riesgo mínimo y que queda neutralizado en un sistema de derechas (y que conste que soy un izquierdista convencido y practicante! ;)).
Progresista-conservador. La ideología o estilo de un partido se define también por su posición en el eje progresista-conservador. Como sugiere su nombre, un progresista está abierto al cambio, al progreso. Un conservador, por su parte, es más reticente al cambio, prefiere conservar las cosas como están. Y ¿qué cambios tratan de promover los primeros y de impedir los segundos? Pues los que emergen de la evolución natural de las sociedades. Aborto, divorcio, conciliación familiar, matrimonio homosexual, ecología, gestación subrogada, eutanasia, fin del concierto a los colegios religiosos, legalización de la marihuana, modificar la propia ley electoral...
Dimensiones independientes. Como se aprecia, los dos ejes son independientes. Alguien podría defender una intervención fuerte del estado y, sin embargo, estar poco abierto al cambio. Un enfoque así tendría buenos servicios (propio de la izquierda) pero no habría despenalizado el aborto, la eutanasia o la marihuana (propio del conservadurismo). Otro podría defender un estado menos intervencionista, que baje impuestos y estimule la iniciativa privada (derecha) pero ser favorable a los avances sociales y así permitir la eutanasia, terminar con el concierto a los colegios religiosos o implantar el matrimonio homosexual (progresismo). En fin, que en cada uno de los ejes un partido político puede tomar cualquiera de las dos posiciones, lo que da lugar a un "espectro" de ideologías: izquierda-progresista, izquierda-conservador, derecha-progresista, derecha-conservador.
Otra manera de verlo es entender que el eje izquierda-derecha tiene que ver con la libertad económica y el eje progresista-conservador tiene que ver con la libertad personal. Y no hay ninguna contradicción en querer más o menos libertad de un tipo que del otro.
Perfil de los principales partidos. Podemos intentar ubicar a los cuatro grandes partidos en el espectro. Seguramente no es un análisis del todo preciso pero al menos aproximado. Unidas Podemos sería izquierda-progresista a tope en ambos ejes, PSOE sería izquierda-progresista moderada en ambos ejes, PP sería derecha-conservador y Ciudadanos sería seguramente derecha-progresista. Lo dije: es una caracterización grosera... ;).
Por cierto, en el ámbito europeo a la derecha-conservadora se la denomina "democristianos", a la izquierda-progresista moderada se la llama "socialdemocracia" y la izquierda-progresista fuerte puede asimilarse a "los verdes". Por alguna razón, en España se nos ocurrieron nombres diferentes, añadiendo más complicación al asunto...
Implicaciones. Una derivada de aplicar el esquema de dos ejes es que no es correcto hablar de "ultraderecha" para referirnos a partidos como Vox, la Falange Española, el Partido Nazi de Hitler o el Partido Fascista de Mussolini. Estos partidos son claramente conservadores, pues limitan al máximo las libertades personales. Así, por ejemplo, durante el franquismo se impuso el catolicismo, que como sabemos censura el sexo fuera del matrimonio, los métodos anticonceptivos, el divorcio, la homosexualidad, el uso recreativo o terapéutico de la marihuana, etc. Durante la dictadura franquista ocurrió que miembros destacados de la iglesia, incluyendo al Opus Dei, ganaron mucho poder; poder en política, en educación, en gestión de terrenos e inmuebles, en medios de comunicación... que además mantienen todavía hoy. Pero (y ésta es la cuestión) en materia económica estos regímenes siguen básicamente un sistema de izquierdas, en el sentido de una intervención enorme del estado. La Alemania nazi, la Italia fascista, la España franquista se caracterizaron todas por crear empresas públicas o nacionalizar empresas privadas existentes (en España, por ejemplo, Renfe, Telefónica, Iberia, Paradores Nacionales), hacer grandes inversiones en obra pública, controlar la producción agrícola, suministrar productos básicos, etc. De hecho, el nombre completo del partido nazi era Nacional Socialista Obrero Alemán. Por tanto, estos partidos son en realidad partidos de izquierda en lo económico y conservadores en lo personal y, siendo estrictos, habría que considerarlas ideologías "ultraconservadoras", no de "ultraderecha".
Ya puestos, podemos hacer otra aclaración. "Facha" viene de fascista y en verdad no significa "ultraderechista" y ni siquiera "ultraconservador". En rigor, el fascismo fue un movimiento exclusivo de la Italia de Mussolini. Y consistió en difundir terror para amedrentar a la gente, para reprimir sus voluntades. Este señor montó una milicia que fue sembrando el miedo a base de vandalismo, persecución, asesinatos llevados a cabo por los "camisas negras", que eran tipos sin escrúpulos, sin una ideología definida ni homogénea, motivados solamente por la supervivencia. Unos macarras, vamos. Así pues, la acepción correcta de facha es ésa, un bruto que recurre a la violencia para anular las voluntades, un terrorista, un pendenciero. Y, por cierto, sea quien sea quien da un mítin, tratar de impedirlo por la fuerza es una actitud facha de manual. Sí, lo digo porque nos guste más o menos la línea de PP, Vox o Ciudadanos, lanzarles botellas, puñetazos, escupitajos e insultos a ellos y sus simpatizantes en un mítin es represión pura y dura; represión, irónicamente, que ejercen esos que presumen de tolerantes y de perseguir el fascismo... Hay que decirlo: la libertad de expresión ha de ser equitativa, igual para éstos que para los chistes de Dani Mateo o las letras del rapero Valtonyc.
Política vs cotilleo político
Constantemente estamos escuchando y comentando noticias relacionadas con la política. Lo escuchamos en los telediarios y en los programas de actualidad y de debate, lo leemos en la prensa, lo discutimos en el bar y junto a la máquina de café en los descansos del trabajo. También lo tuiteamos o reenviamos contenidos por WhatsApp o Facebook. Uno puede pensar entonces que está al tanto de la política pero yo no lo tengo tan claro... Me explico.
Se habla de que Casado no ha querido contar con Soraya Sáenz de Santamaría en su equipo. Se habla de que Aznar no ha asistido a no sé qué acto del PP. Se habla de que Pedro Sánchez se lleva mal con Susana Díez. Se habla de que Rajoy dio un discurso en no sé dónde y se le mezclaron las palabras y terminó diciendo un disparate. Se habla de que Pablo Iglesias e Irene Montero se han comprado una casa en la sierra y se han hipotecado a X años. Se habla de que Fulano no quiso salir en la foto con Mengano. Se habla de que Zutano estuvo en tal o cual programa y no supo contestar a las preguntas o que estuvo borde. Se habla de que en el debate a dos entre Fulano y Mengano, Fulano estuvo más flojo, que el otro tuvo más aplomo y que hubo un momento álgido cuando se mostraron las cifras de bla bla. Se habla de que en la sesión de control del pasado miércoles un miembro del partido X se sintió ofendido por no sé qué comentario y solicitó las disculpas correspondientes con vehemencia. Se habla de que hubo un rifi-rafe tremendo en el debate del estado de la nación entre dos líderes. Seguimos minuto a minuto la huida de Puigdemont a Bélgica o el infumable juicio de "el procés". Se dice que Iglesias y Rivera son buenos comunicadores, que Sánchez tiene buena percha, que Casado es guapo y tiene un hijo con discapacidad, que Rivera se ha citado varias veces con Malú, que Aznar es un chulo y Rajoy tímido, que a Revilluca le gusta mucho el vino, que dos que se pelean en el congreso luego son amigos en la cafetería... Y en todo esto se gastan titulares, páginas, programas de debate completos, corren ríos de tinta, se producen discusiones acaloradas en los bares, circulan cientos de memes, se consumen megas y hasta gigas de internet...
Bien, pues a mi modo de ver, eso NO es política. Eso es cotilleo político. Es espectáculo. Bombo. Humo. Y ¿qué sí es política? Muy sencillo: (1) las cosas que proponen hacer los políticos del congreso y (2) las cosas que hacen los políticos del gobierno. Propuestas y medidas. Cosas que, a la postre, nos afectan a los ciudadanos. En fin, las cosas que salen los viernes en las declaraciones tras el consejo de ministros!
Doy algunos ejemplos. Cuánto se invierte en sanidad, educación, industria, empleo, medio ambiente, defensa. Se va a abaratar o a encarecer el despido. Se va o no a privatizar partes de la sanidad. Damos o no más prórrogas a la minería del carbón. Qué hacemos con las centrales nucleares viejas. Qué hacemos con los impuestos a las rentas más altas y con los de sucesiones o con los de las grandes empresas tecnológicas. Lanzamos o no nuevos planes para renovar el parque de automóviles. Cuántas líneas de AVE necesitamos de verdad. Qué autovías urge completar. Qué pasa con los colegios concertados religiosos o con los centros de educación especial. Conviene o no implantar la cadena perpetua revisable. Pueden o no votar las personas con enfermedad mental o discapacidad intelectual. Qué emisiones debemos gravar con impuestos. Debe o no la filosofía formar parte del currículo. Qué facilidades vamos a dar a los autónomos y las PYMES. Cómo podemos acabar con los paraísos fiscales y la evasión de impuestos. Cómo podemos limitar el consumo de bebidas azucaradas. Existe o no una trama corrupta en el seno de un partido en el poder. Cosas como éstas son las que importan y sobre las que trabaja la política, es decir, sobre las que (1) propone leyes y sobre las que (2) lleva a cabo medidas. Pero, como se ve, ninguna de estas cosas tiene nada que ver con el bigote de uno, la coleta del otro, la voz del de más allá, los ligues del de más acá, el lapsus de Fulanito o que no sé qué testigo exige que lo interroguen en catalán. Insisto, hay que centrarse en lo que sale los viernes tras los consejos de ministros. Ahí está el pescao.
El problema no es que gastemos tiempo, saliva, tinta, megabytes, paciencia o salud en estas sandeces (que también... ); el problema es que confundamos esto con política porque entonces votaremos o nos sentiremos afines a partidos sólo por las personas, no por sus propuestas y medidas. En el primer apartado aclaramos que un partido se define por un ideario, las cosas que proponen hacer y que hacen, no por un color, un bigote, un talante, un peinado; ni siquiera por si los miembros de dicho partido son mejores o peores oradores o parecen más o menos competentes. Sólo nos deben importar las propuestas y las medidas, los idearios. De otro modo haremos un voto emocional, no racional. Vamos, creo yo...
Y mucho menos debemos echarnos los trastos a la cabeza por estas sandeces que ni nos van ni nos vienen. ¿De verdad alguien se levanta sofocado en medio de la noche porque "España se rompe" o porque han construido una mezquita en un pueblo de Lleida o porque se llevan los huesos de un enano cabrón a la cripta de santa rita? Lo que nos quita el sueño es lo que nos toca de verdad, como el empleo, los salarios y los convenios colectivos. Y el enemigo de estas tres cosas es la globalización y la automatización, no la inmigración ni los españolistas ni los podemitas. Quien nos quita el trabajo (y el sueño) es uno que trabaja 13 horas al día de lunes a sábado en una fábrica de China o Bangladesh por 100 dólares/mes o un algoritmo que procesa información más rápido y con más precisión que tú.
Por supuesto, los departamentos de comunicación de los partidos conocen estos procesos muy bien y lo explotan a conciencia. Recordad: apelan a nuestro elefante a través del miedo, la seducción, la exaltación; no al razonable jinete, que sólo atiende a medidas contantes y sonantes.
Reparto de escaños
Ésta sí que es la madre del cordero. Siempre que pasan unas elecciones generales hay un partido que se siente agraviado (y con razón) porque tiene no sé cuántos millones de votos y, sin embargo, no ha logrado apenas escaños. O seguro que os habéis preguntado alguna vez por qué narices la gente del PNV, de Esquerra Republicana o el Bloque Nacionalista Galego, que son partidos regionales, tienen sitio en el congreso para decidir asuntos de repercusión nacional... Ambas cosas dependen del sistema de reparto de escaños. Para entender dicho reparto hay que saber dos cosas: las circunscripciones electorales y la ley D'Hondt.
Circunscripciones. Lo que está en juego en unas elecciones son los 350 escaños del congreso, que son los asientos o puestos que hay allí. Los que ocupen esos puestos decidirán los asuntos que nos afectan. Y tendrá mayor margen de maniobra en esas decisiones el partido que más puestos o escaños haya logrado; partido que entonces será el partido en el gobierno. Para alcanzar tal estatus necesita ganar 176 escaños, la mitad más uno de 350. Si no alcanza ese umbral puede también recurrir a pactos pero de eso hablaremos en un apartado posterior.
Y ¿cómo van ganando escaños? Pues obteniendo votos de la gente que vive por todo el territorio español y que acude con su papeleta a los centros electorales. La cosa es que según donde vivas, tu voto tendrá un efecto u otro. Resulta que según la provincia donde vivas los votos de esa región podrán transformarse en más o menos escaños, cantidad que está fijada de antemano. Por ejemplo, los votos en la comunidad de Madrid aspiran a 37 escaños mientras que en la comunidad de Cantabria aspiran a 5. O sea, si todas las personas en edad de votar en Cantabria votásemos al PP el próximo día 28, pongamos por caso, eso lograría 5 puestos en el congreso para el PP. No más. Y les pasaría lo mismo a los de Huelva o Castellón. De los 350 escaños en juego, se destinan más o menos a cada provincia según su tamaño poblacional. Es decir, donde vive más gente se conceden más escaños que donde vive menos gente. A estas regiones con cantidades prefijadas de escaños se las llama circunscripciones.
Método D'Hont. Ya sabemos que hay 350 puestos en el congreso en juego pero que puedes aspirar a más o menos según donde vivas. Ahora queda ver cómo se ganan los 5 de Cantabria, los 37 de Madrid o los 5 de Castellón. Aquí es donde se aplica el sistema D'Hont (cuyo nombre viene del apellido del jurista belga que lo inventó). Y hay que aplicar un sistema porque no puedes simplemente dar los 5 escaños de Cantabria al partido más votado en dicha provincia. Eso sería injusto porque el resto de partidos no tendría ninguna posibilidad. Un ejemplo de cómo sería esto. Supongamos que hay 152.000 votantes en Cantabria y que van todos a votar. Resulta que 80.000 votan al PP, 49.000 al PSOE y 23.000 a otros partidos. Como el PP ha sacado más votos, se lleva los 5 escaños. Eso sería injusto porque la asignación de escaños no se corresponde con la cantidad de gente que ha votado a unos y otros. Al fin y al cabo, al PSOE lo ha votado un montón de gente; un montón que es más de la mitad de los que votaron al PP. Por eso hace falta algún tipo de proporcionalidad.
Y aquí es donde entra D'Hont. Veamos cómo se aplica. Usamos los datos ficticios del ejemplo anterior: hay 152.000 votantes en Cantabria y todos van a votar. 80.000 votaron al PP, 49.000 al PSOE, 23.000 al PRC. Vale, pues ahora se van haciendo ciertos cálculos sobre estos resultados y se van haciendo por rondas. En una ronda dada, se comparan tres resultados; el resultado mayor se lleva un escaño con la contrapartida de que después tiene que dividirse. He aquí una demostración.
Primera ronda: se enfrentan los tres resultados tal cual, 80.000 del PP, 49.000 del PSOE y 23.000 del PRC. El más grande es 80.000, luego un escaño para el PP. Pero ahora ese 80.000 se divide entre dos (que sale 40.000). Segunda ronda: se enfrentan el nuevo 40.000 con los otros dos, 49.000 y 23.000. El mayor de los tres es 49.000, luego PSOE se lleva un escaño. Pero ahora toca dividirse: 49.000 entre dos sale 24.500. Tercera ronda: se enfrentan 40.000 contra 24.500 contra 23.000. ¿Cuál es mayor? 40.000, de modo que otro escaño para PP. Pero, como ha ganado un escaño, toca dividirse. En este caso: 80.000 entre tres, que sale 26.667. Cuarta ronda: comparamos 26.667 con 24.500 con 23.000 para ver cuál es mayor. El mayor se llevará el escaño pero se dividirá después y así pasarán todos a una nueva ronda...
En este punto imagino que os está a punto de estallar la cabeza. Bueno, creo que basta saber que si llevamos el cálculo del ejemplo hasta el final, PP se llevaría tres escaños, PSOE dos y PRC ninguno.
Implicaciones. Por un lado, el sistema tiene la ventaja de que aplica cierta proporcionalidad, que no le entrega todos los escaños en juego al más votado sin más, y que permite que otros partidos consigan algún trozo del pastel. Por otro lado, como se ha visto en el ejemplo, un partido con 23.000 votos (que fue el PRC) se queda sin escaños. O sea, PSOE con 49.000 votos se lleva dos escaños y PRC con 23.000 votos (en la práctica, la mitad que el PSOE) se lleva cero. Y ¿por qué no se lleva uno el PRC que sería la proporción exacta? Pues ésta es la cosa: todo sistema es imperfecto.
Más implicaciones. Imagina que lo que le ha pasado al PRC en el ejemplo le pasa a Unidas Podemos en todas las provincias. Imagina que saca 23.000 por aquí, 50.000 por allá, 100.000 más allá. Pero que en cada una de esas provincias ha competido contra resultados fuertes de otros partidos o, más putada todavía, que esas circunscripciones donde sacó votos eran pequeñas. El resultado podría ser que no saca escaños en ninguna de las circunscripciones y, al mismo tiempo, ha logrado dos millones de votos en total!
Otra implicación más: con el sistema de circunscripciones es posible que un partido que sólo existe en Cataluña, Canarias o País Vasco logre escaños en el congreso de España. La provincia de Barcelona, al ser tan poblada, pone en juego 32 escaños. Eso son muchos escaños. Son tantos escaños que aunque Esquerra Republicana logre pocos votos, aplicando el sistema D'Hont terminará cayéndole alguno (aunque sea en la novena o décima ronda pero caerá). Y, recordemos, son escaños que equivalen a puestos en el congreso de España! En esa situación hipotética podría darse que Esquerra tenga un escaño en el congreso cuando sólo obtuvo 100.000 votos que además proceden todos únicamente de Barcelona! Y Podemos habría reunido millones de votos pero sin obtener escaños! Lo dicho: pros y contras...
Grupos e individuos
Bien, ya sabemos cómo los votos se transforman en escaños, que son puestos en el congreso para los miembros de los partidos políticos. Ahora queda saber qué miembros concretos de los partidos son los que ocuparán esos escaños.
Listas cerradas. A día de hoy en España esas personas concretas las eligen los líderes de sus partidos. En términos más técnicos, los líderes de los partidos son quienes elaboran las listas electorales. Y ¿qué son estas listas? Imaginaos, yo soy Pedro Sánchez, líder del PSOE. A lo largo de mi militancia y mi trabajo en el PSOE he ido conociendo a sus miembros. LLegan las elecciones y yo cojo a todos los que merecen mi confianza y los propongo como potenciales diputados. A una parte de ellos los meto en la lista de la provincia X, a otros los meto en la de la provincia Y, a otros en la lista de la provincia Z, etc. Y además los pongo en un orden determinado en esas listas. Luego va a ocurrir que se convertirán en diputados efectivos los primeros de las listas; tantos como escaños se hayan logrado en esas provincias. Si la lista de Cantabria del PSOE era: Fulano, Mengana, Zutano, Perengana y PSOE logró dos escaños en Cantabria, pues se van al congreso Fulano y Mengana. Zutano y Perengana se vuelven a su casa.
¿Qué implica esto? Pues que igual, por la razón que sea, tú quieres al PSOE pero no a esos candidatos concretos. Igual tú estás con el PSOE pero te consta que Zutano y Perengana serían mejores que Fulano y Mengana. Si es así, tendrás que fastidiarte porque el líder del partido creó las listas y son cerradas. Las listas abiertas, que se usan en otros países, permitirían que tú votases no sólo al partido que te mola sino a los candidatos que consideras mejores dentro de esa formación.
Disciplina de partido. Los políticos van en paquetes cerrados en las listas pero también en sus decisiones del congreso. En España existe la disciplina de partido que obliga a todos los diputados de una formación a votar en el mismo sentido en las resoluciones del congreso. Pongamos por caso que se está decidiendo sobre la eutanasia. Los diputados del PP en el congreso, en su mayoría, están en contra. Pero hay cinco diputados que querrían votar "sí". Pues vale, esos cinco diputados se joden y aplican disciplina de partido: votan lo mismo que sus compañeros. Si a alguno se le ocurre desobedecer, se le considera tránsfuga y se le aplican las consecuencias oportunas. En otros países, como Estados Unidos, las votaciones del parlamento son a título personal. Esta fórmula es más flexible y sensible a las complejidades del ser humano. Ya dijimos antes que nuestras posiciones pueden ser distintas en materias distintas sin caer en contradicción...
Ah, y una curiosidad. Se dice "chaquetero" a la persona que cambia de criterio con facilidad. Se debe a que en la Edad Moderna los diputados vestían chaquetas de distintos colores, según su pertenencia a un partido u otro. De vez en cuando, si la decisión de su partido no les convencía, algunos le daban la vuelta a su chaqueta para mostrar el color interior y así desmarcarse de su partido.
Pactos de gobierno
Hasta aquí sabemos que en las elecciones generales los partidos pretenden recabar de las distintas circunscripciones al menos 176 escaños. Ese umbral, que es la mitad de 350 más uno, es lo que se llama mayoría absoluta. Si cierto partido la logra, cada decisión que se vote en el congreso se resolverá en el sentido que ellos quieran, pues (a) votarán en bloque debido a la disciplina de partido y (b) es imposible que el resto de la cámara, que son nada más 174, reúna una cantidad superior de votos en sentido contrario. De un tiempo a esta parte es menos común que se alcancen mayorías absolutas (un ejemplo es Finlandia el finde pasado... ). La asuencia de mayoría absoluta exige que los partidos pacten.
Gobernabilidad. Una solución es la colaboración. Por ejemplo, PSOE es el partido de gobierno y acuerda con las formaciones pequeñas votar en el mismo sentido para posibilitar el gobierno de España. En cada resolución del congreso esas formaciones pequeñas votarán lo mismo que PSOE. Por supuesto, estas formaciones pedirán algo a cambio, como que se atienda a una necesidad particular de cierta región.
Coaliciones. Otra solución es la coalición. En este caso la colaboración es más estrecha porque no sólo es que cierta formación vote en el mismo sentido que la formación predominante, es que forma parte intrínseca del gobierno. Por ejemplo, podría suceder que PSOE obtiene 100 escaños y Unidas Podemos, 76. Si los juntan, alcanzan la mayoría absoluta. Pero para que Podemos ceda sus 76, reclama formar parte del gobierno, o sea, que les den ministerios a sus diputados.
Implicaciones. Una consecuencia del empleo de pactos es que pueden darse giros inesperados. Puede pasar que tres partidos con resultado mediocre se junten para bloquear a otro que aún siendo predominante quedó lejos del umbral de 176 escaños. Imagínalo: PP, Ciudadanos y Vox sacan 60 escaños cada uno y PSOE 100. PSOE tiene mayoría simple pero los otros tres juntos rebasan el umbral de la mayoría absoluta. Dada la predominancia de PSOE nadie esperaría un desenlace así pero podría pasar...
Puede pasar incluso que un partido se desvirtúe por su afán de gobernar. Un escenario hipotético extremo: PSOE saca 100 escaños y Vox 76 y deciden juntarse para formar gobierno... Aquí ambos partidos estarían traicionando a sus votantes, que ni de lejos comulgan con el ideario del partido contrario!
Algunos consejos
Llamemos a las cosas por su nombre. Espero que haya quedado más claro: izquierda-derecha tiene que ver con libertad económica o papel del estado; progresista-conservador tiene que ver con libertades personales o cómo encajamos el avance de las sociedades. Si quieres impuestos bajos a toda costa y crees que algunos saben chupar del frasco pero no emprender, eres de derechas; si defiendes la justicia social, entonces eres de izquierdas y no tienes problema en pagar impuestos para el bien común. Si te asusta el cambio, eres conservador; si aceptas revisar críticamente el status quo, eres progresista. Ah, y sólo es facha el terrorista, el que usa la violencia para intimidar y reprimir toda divergencia.
Política, sí. Reality shows, no. Los temas "peri-políticos" parecen política pero no lo son. Que haya coletas, bigotes, camisas de cuadros, lapsus, tensiones, peleas, traiciones en y entre políticos son sandeces. Tienen que ver con políticos pero no es política. La política, insisto una vez más, son propuestas y medidas, las cosas que se discuten en el congreso y que se aplican tras los consejos de ministros de los viernes. No malgastemos saliva, tinta, megabytes o salud en estas cosas y sí en lo que nos afecta de verdad.
Seamos estratégicos. Para que tu voto sea efectivo debes considerar dos variables. Una es el tamaño de tu circunscripción y otra los posibles pactos entre partidos. Lo hemos visto: puede que haya decenas de miles de votos en Cantabria al partido X y, al repartirse nada más cinco escaños allí, el partido X se lleva cero escaños. Y puede que esto ocurra sistemáticamente en todas las circunscripciones, provocando que un partido con millones de votos totales se quede marginado en el congreso o incluso fuera. Ten en cuenta las circunscripciones. Por otro lado, los acuerdos entre partidos pueden dar giros inesperados, desvirtuando la línea propia de cada una de las formaciones implicadas. Ten en cuenta posibles pactos.
Tareas para el largo plazo. Si te has convencido de que el sistema de circunscripciones es injusto o que las listas cerradas dejan demasiado poder en manos de los líderes de los partidos, puedes buscar formaciones que defiendan cambiar estos aspectos. También puedes reclamar a los políticos que sean claros en materia de acuerdos, que anuncien con quién van a pactar.
Conclusión. Como es ya costumbre, me ha quedado un artículo largo como para aburrir a un muerto. Y eso que hemos dejado fuera cuestiones como el senado o la monarquía! Y advertí de que mis explicaciones serían poco ortodoxas, que no resistirían la crítica de un purista; pero espero haberos dado algo de "alimento para el pensamiento", por poquito que sea. ;)
Ah, y no olvides compartir si te ha gustado.

Comentarios
Publicar un comentario