De un tiempo a esta parte se escucha mucho hablar de diversidad. Por ejemplo, está de actualidad que las personas con discapacidad intelectual y enfermedad mental ya pueden votar en España. Todavía están recientes los últimos premios Goya, donde fueron galardonadas sendas películas sobre lesbianas de etnia gitana y sobre un equipo de baloncesto de personas con discapacidad intelectual. Y en este blog, sin ir más lejos, la cuestión de las diferencias entre hombres y mujeres ha salido más de una vez. La diversidad es, por tanto, un tema en boga. Pues bien, no os imagináis lo importante que es la diversidad: la propia vida sería imposible sin diversidad! Y como la naturaleza es muy sabia, ha inventado una serie de mecanismos para favorecerla. En este artículo descubriremos cuáles son esos mecanismos que la naturaleza emplea para promover la diversidad y conoceremos algunos fenómenos curiosos relacionados con estos mecanismos. Aquí va mi elogio a la diversidad.
La naturaleza favorece la diversidad
Seguro que habéis oído hablar de Darwin y su teoría de la selección natural. Es necesario conocerla para entender lo que viene después. Así que, por si alguien necesita explicación o repaso, pongo un ejemplo sencillo.
Piensa en la sabana africana, esa gran llanura repleta de hierba alta y amarillenta y salpicada de unos pocos árboles y arbustos. Imagínate ahora que allí vive un grupo de gacelas que se alimenta de la hierba que el lugar produce en abundancia. Pero ocurre que viene una época de sequía que se prolonga durante años y años. Sin lluvias el suelo va muriendo y apenas produce hierba. Y, por supuesto, sin hierba que comer las gacelas no pueden resistir y corren el riesgo de perecer también. Pero resulta que en el grupo de gacelas las hay de muy distintos tamaños: unas son de constitución recia, otras tienen una complexión mediana, otras son chiquitas... Y, claro, las chiquitas no requieren tanta hierba para sobrevivir como las grandes. Es una simple cuestión de aritmética: si acarreas 30 kg de músculo, tendrás que comer hasta 15 kg de hierba al día para poder extraer los aminoácidos necesarios para mantener esa masa muscular; con 10 kg de músculo, 5 kg de hierba bastarán para preservarla. Así pues, la escasez de hierba será letal para las gacelas de complexión grande pero no para las pequeñajas, que resistirán con la poca hierba que el suelo pueda proporcionar. Lógicamente, sólo las gacelas vivas tienen oportunidad de aparearse y tener crías. En este caso, sólo se mantienen vivas las de complexión enclenque, pues no requieren tanta hierba para subsistir. Estas gacelas pequeñas se aparearán y tendrán descendencia, que heredará su complexión enclenque. Las gacelas grandes, muertas por inanición, no pueden aparearse y transmitir su complexión recia a las generaciones futuras. Pasadas varias generaciones en que sólo gacelas pequeñas se aparean y tienen crías pequeñas, que se aparean para engendrar crías pequeñas, y así sucesivamente, la especie habrá evolucionado: la sequía sostenida habrá originado una nueva especie, la "gacela mini".
Reproducción sexual. La naturaleza ha inventado otra manera de introducir diversidad: mezclar la semillita de papá con la de mamá. Si en lugar de aparearnos para tener descendencia nos reprodujéramos por escisión (esto es, que un pedacito de nosotros se desprende para generar una copia nuestra a partir de unas pocas células), nuestra descendencia sería idéntica a nosotros. La única fuente de diversidad sería la mutación: habría que esperar a que se produjesen errores de replicación para que aparezcan cambios en la morfología. Pero con la sexualidad disponemos de una segunda fuente de diversidad. Lo que ocurre exactamente en la reproducción sexual es que la descendencia combina genoma del padre con genoma de la madre, dando lugar a un individuo parecido a ambos pero diferente y único. Es una manera de acelerar la producción de variabilidad, de que haya siempre un montón de diferencias individuales en los grupos.
Preferencia por la variedad. Breve repaso: mutaciones y sexualidad crean diferencias individuales; cambios en el ambiente determinan si esas diferencias individuales resultarán pros o contras; las características que suponen ventajas prosperan dando origen a la evolución de las especies. Pues bien, ese proceso de selección natural ha producido una fisiología humana muy ingeniosa: estamos orientados a los cambios, a las novedades. ¿Cómo? Por un lado, contamos con un mecanismo llamado "adaptación neuronal", por el cual dejamos de percibir estímulos repetitivos. Por ejemplo, justo después de ponerte un jersey o un reloj, lo notas sobre tu torso o apretando tu muñeca; pasado un rato, ya no lo sientes. Lo que pasa es que tus receptores sensoriales (la piel, en este caso) siguen mandando señales al cerebro pero el cerebro, debido a la adaptación neuronal, deja de procesar esas señales. El resultado es que dejas de notar estímulos repetitivos. Lo mismo ocurre cuando entras en una habitación con un olor o una iluminación muy fuertes: al rato pierdes la noción. Este mecanismo favorece la detección de cambios: el cerebro vuelve a responder si los receptores sensoriales envían nueva información. En definitiva, estamos cableados para reaccionar a los cambios en el entorno.
Además, disponemos de otro mecanismo que cumple una función parecida: la información nueva nos produce placer. Los comportamientos como comer, mantener relaciones sexuales o guarecernos del frío producen placer y no es casualidad: son comportamientos que garantizan la supervivencia y la reproducción y, aparte, son comportamientos que demandan esfuerzo. La naturaleza se asegura de que los lleves a cabo aunque te cueste para así favorecer la supervivencia. Y encontrar información nueva puede ser también vital: descubrir una cueva orientada al sur, una poza donde hay mejillones en cantidad, un precipicio mortal oculto por la vegetación, unos árboles en cuya base crecen setas... Esos hallazgos tu cerebro los estimula con dopamina, el neurotransmisor de la motivación, y los premia con endorfinas, que son como "drogas" naturales que genera nuestro propio organismo. Es el circuito de la recompensa. Y es igual para la comida, el sexo, la comodidad, etc. que para la información.
Fenómenos curiosos sobre diversidad
Conocemos los trucos de la naturaleza que promueven diversidad: mutaciones y sexualidad que producen diferencias individuales y un ambiente cambiante que selecciona características concretas, lo que resulta finalmente en un homo sapiens tuneado hacia la variedad. Éstas son las premisas. Ahora bien, ¿qué fenómenos curiosos se explican por estos mecanismos?
Clima y cerebro. Lo hemos dicho más de una vez: el homo sapiens es el animal más inteligente. Nuestra inteligencia hizo posibles dos capacidades esenciales: el diseño y la fabricación de herramientas y la coordinación entre personas para realizar tareas colectivas vitales. Esa inteligencia humana necesita un órgano. En este caso, un cerebro cuyo tamaño, proporcionalmente, es el más grande del mundo animal. Hasta aquí nada nuevo. Lo que seguro que no sabíais y resulta fascinante es que nuestro cerebro fue creciendo según se producían grandes cambios climáticos. Los registros fósiles revelan una asociación entre grandes cambios climáticos y "estirones" en nuestra capacidad craneal. A lo largo de la historia de la Tierra se han sucedido los cambios climáticos, que han alterado el paisaje radicalmente, lo que a su vez modifica toda la cadena alimentaria. Con las glaciaciones, por ejemplo, el hielo cubre el suelo y entonces hay menos hierba disponible; con menos hierba, hay menos herbívoros; menor presencia de herbívoros supone también menos comida para los carnívoros y, en consecuencia, menos caza para el hombre... En esas circunstancias sólo los más ingeniosos (quienes tenían cráneos y cerebros más grandes) pudieron sobrevivir y tener descendencia. La escasez, así, propició la evolución de nuestras cabezas y de la inteligencia que va dentro. Esto ocurrió con cambios como las glaciaciones, de modo que somos "hijos del hielo".
Sin lactosa. Esas épocas de escasez son también el origen de la tolerancia (y la intolerancia) a la lactosa. Esto requiere explicación. Resulta que somos el único animal que toma leche después de la infancia y que, encima, toma leche de una especia animal distinta a la suya. Ese inocente gesto de añadir un poco de leche de vaca al café es en realidad una cosa muy rara... Por no hablar de tomar cereales de desayuno (pronto haré un artículo sobre comida ultraprocesada... ;)) bañados en leche! Es cierto que la leche es un alimento muy nutritivo (de hecho, está diseñada para que las crías crezcan mucho en poco tiempo) pero, como digo, no tiene sentido biológico seguir tomándola toda la vida. La leche contiene lactosa, que es un tipo de azúcar. Para asimilar la lactosa necesitamos una enzima llamada lactasa. Vale, pues los animales (homo sapiens inclusive) dejamos de producir lactasa de adultos y, por consiguiente, no podemos asimilar la leche. Pero en una de esas épocas de terrible escasez debida a uno de esos grandes cambios climáticos hubo unos pocos humanos que seguían produciendo lactasa de adultos. Ya sabéis, existe variabilidad individual por las mutaciones y la reproducción sexual y dicha variabilidad afecta también a la producción de enzimas. Esos pocos adultos que podían digerir leche encontraron una baza formidable: podían seguir alimentándose de leche en un entorno helado donde no había otra cosa que llevarse a la boca. El resultado es que una parte de la población humana mundial de hoy sí puede consumir leche; pero hay otra parte igual de numerosa incapaz de asimilar la lactosa. Concretamente, cuanto más al norte de Europa nos vayamos (países nórdicos), más fácil es que tengas persistencia de la lactasa. Y ocurre lo contrario cuanto más al sur (África) o al este (Asia). Un truco: si tienes piel pálida y pelo claro, seguramente digieras bien la leche. Para saberlo a ciencia cierta hace falta pagar los 1000 euros que vale un test genético ;).
Si alguien está pensando en que tras enterarse de todo esto acaba de quedarse sin una "gran fuente de calcio", le digo dos cosas. Primero, hay otros alimentos que aunque tienen menos fama que la leche son también grandes fuentes de calcio. Por ejemplo, una pequeña lata de sardinas contiene el mismo calcio (y de la misma calidad) que un vaso de leche. Otra cosa que pocos saben es que el ejercicio físico (sobre todo el de fuerza) es la mejor protección contra la osteoporosis. Segundo, si no puedes vivir sin leche, debes saber que hay otras más saludables como la de cabra o la de burra (porque son más parecidas químicamente a la humana). O mejor todavía, las leches fermentadas (yogur y queso) transforman buena parte de la lactosa haciéndolas más digeribles.
Deriva genética. El incesto es el sexo entre familiares y no es casualidad que sea un tabú en todas las sociedades: es un atentado contra la naturaleza. Quedamos en que la reproducción sexual es una fuente de diversidad: la combinación de los genomas de papá y mamá da lugar a individuos diferentes y únicos. Gracias a esas diferencias individuales la especie está preparada ante posibles cambios grandes en el ambiente (porque seguro que alguna de las características resulta ventajosa y salva a la especie). Pero sin variabilidad somos vulnerables a los cambios. Por eso, como decía, la naturaleza promueve la variedad y, es más, castiga la homogeneidad. Una manera de hacerlo es la deriva genética. Todos conocemos el caso de esas familias de la realeza que casaban a hermanos y primos, lo que después de unas pocas generaciones producía individuos con enfermedades congénitas y discapacidades. O lo hemos visto también con los (malos) criadores de perros. Los criadores de perros profesionales aspiran a producir individuos perfectos, que encajan perfectamente en el "estándar" de raza. Para eso deben seleccionar los machos y hembras que más se acercan al estándar y cruzarlos; luego, de las camadas resultantes irán seleccionando también a los mejores reflejos del estándar y los cruzarán también; y así sucesivamente. Los malos criadores no tienen reparo en cruzar a hermanos! La consecuencia son también las enfermedades congénitas de los perros (displasia de cadera, ceguera, diabetes, etc.).
La naturaleza sabia ha producido más mecanismos que impiden el incesto. Uno de ellos es el efecto Westermarck (llamado así por el antropólogo que lo describió), por el que existe falta de atracción sexual entre personas que se han criado juntas. Vaya, que no te sientes atraído sexualmente por tus hermanos pero tampoco por personas con las que hayas convivido durante tu infancia y adolescencia. Sabemos que esto ocurre por las familias con niños adoptados: los hermanos "políticos" se sienten hermanos "de sangre" una vez son adultos y, por tanto, no les cabe en la cabeza enrollarse juntos.
Otra curiosidad: los rostros que contienen los rasgos propios de nuestra familia nos parecen agradables pero no atractivos. En varios experimentos se presentaron imágenes de rostros a grupos de participantes. Las imágenes se habían manipulado para que algunas incorporasen rasgos propios de su familia (por ejemplo, cejas arqueadas, nariz grande, ojos grandes, pelo negro). Se les pedía que puntuasen varios aspectos de las caras. Las trucadas les parecían más amistosas que las otras pero menos atractivas sexualmente.
En fin, ya sea por las enfermedades y discapacidades que resultan de cruzar hermanos, la falta de atracción que sentimos hacia aquellos con quienes nos hemos criado o la falta de atracción hacia rasgos físicos parecidos a los nuestros, la naturaleza se asegura de que nos apareamos con gente diversa. Viva la diversidad!
Promiscuidad. Este fenómeno sí que es divertido. Tras una relación sexual el hombre queda fuera de juego durante un rato (la mujer no: es multiorgásmica y cuenta además con un órgano increíble, que es el clítoris; pero este tema es tan fascinante que daría él solo para un artículo entero... ). Ese rato en que el hombre es incapaz de mantener una nueva relación se llama "período refractario" y ocurre también en otras especies animales. El periodo refractario dura más o menos según varios factores. Uno de los factores es la hembra: el periodo refractario es significativamente menor si cambiamos de hembra. Por verlo con cifras: supón que un hombre necesita 10 minutos para volver a estar "on fire" con su chica; si aparece una chica distinta ese tiempo se reduce a 5 minutos! Por supuesto, esto no quiere decir que nos debamos entregar locamente a la práctica de orgías o a poner los cuernos a diestro y siniestro. Es simplemente un dato curioso que de nuevo indica la "obsesión" de la naturaleza por la diversidad. Y también nos da pistas para mejorar nuestras relaciones: por ejemplo, hombre y mujer pueden jugar a representar distintos papeles, cambiar de peinado, prendas, actitud entre relaciones y así resultar más interesantes al compañero sexual... Otra opción más simple es que el hombre sea menos egoísta y enfoque la relación menos a "llegar" él y más a llegar ambos...
Colores en tu plato. ¿Quién no ha preparado una ensalada o un plato combinado alguna vez? Seguramente los preparamos a diario. Y seguro también que al hacerlo sentís la necesidad de que haya cierto "equilibrio cromático" en el plato, de que haya cosas de todos los colores. Así, si ya hay lechuga (verde claro), canónigos (verde oscuro), tomate cherry (rojo) y zanahoria (naranja) en la ensalada, tu intuición te dice que unas pepitas de granada (rosa), unos granos de maíz (amarillo), unos champiñones (blanco), unas nueces (marrón claro), unas tiras de pimiento (rojo, verde, amarillo) o unos espárragos (blanco) serían el remate perfecto. O si ya has colocado el filete en el plato, se te ocurre que un par de coles de bruselas, una patata asada, cebolla caramelizada, un puñado de arroz, unos frijoles o unos pimientos de piquillo le darían un aspecto mucho más apetecible. Una vez más, no es casualidad: los colores reflejan distintos nutrientes y el placer visual es la señal que nos manda nuestro cuerpo para buscar esa densidad nutricional. El rojo, el verde, el blanco, el morado... todos ellos están asociados a vitaminas, minerales y antioxidantes específicos, que sólo podremos obtener si optamos por la variedad. Así pues, si es agradable a la vista, es muy probable que lo sea también para tu salud.
Adicción a internet. Nuestra fisiología está tuneada hacia la variedad. Lo hemos visto arriba. Uno de los ajustes en este sentido es el circuito de recompensa: la información nueva nos produce deseo y placer. El circuito de recompensa es un arma de doble filo: por un lado nos invita a aprender cosas importantes para nuestra vida; por otro, nos hace vulnerables a la seducción de las redes sociales.
Como sabéis, en internet hay gente que publica pequeños comentarios, noticias, fotos o pequeños clips de vídeo diariamente y que tienen miles y hasta millones de seguidores. Se trata de los tuiteros, instagramers y youtubers, que actualmente lo están petando en la red. Algunos de ellos se ganan la vida solamente haciendo esto; otros tienen otras fuentes de ingresos adicionales, si bien ésta es igualmente un recurso importante. Tienen dos vías principales para ganar dinero: una es colar anuncios en sus sitios web y otra es promocionar productos suyos (como prendas o libros). Para generar ingresos a través de la publicidad (se llama AdSense) necesitas que cada día miles y miles de personas vean los anuncios insertos en tu web o que, al menos, unas cuantas de esas personas hagan clic sobre el anuncio y entren a verlo entero. Para vender tus productos necesitas crearte una imagen, una reputación, y que la gente se identifique con ella. En todo caso requieres que la gente te siga mucho, que consulte todas tus novedades (por pequeñas que sean) constantemente.
Pero estos instagramers y youtubers están de suerte porque, como venimos diciendo, los humanos nos sentimos atraídos por la información nueva. Por eso es difícil resistirse a mirar ese nuevo tuit, esa nueva foto, ese nuevo vídeo que tu influencer favorito acaba de colgar. Yo mismo sigo algunos blogs y vídeoblogs y soy consciente muchas veces de que sólo el 10% de los nuevos posts supone una verdadera aportación y no una mera repetición de contenidos anteriores; no obstante, acabo mirándolos igualmente. Y es porque necesito ese pequeño chute de endorfinas. Soy débil... Quizá no estáis tan "colgaos" como yo pero apuesto a que también sentís un pequeñito subidón cada vez que escucháis un mensaje nuevo de WhatsApp...
Por cierto, no es casual que los grandes gurús de las tecnológicas veten las redes sociales a sus hijos. Lo hicieron Steve Jobs, Bill Gates o el fundador de Twitter: nada de smartphones, tablets ni cuentas en redes sociales hasta que sus chicos cumplían 18 años. Al fin y al cabo, una regla de oro para un "camello" es no consumir la droga que vende...
Oratoria. Otra característica de nuestra fisiología que hemos descubierto hoy es la adaptación neuronal: si el estímulo se mantiene inalterado, dejas de prestarle atención. Esto ayuda a entender por qué si escuchamos una clase magistral o una conferencia de un ponente con entonación y ritmo planos, nos distraemos fácilmente; y por qué si el ponente aplica ritmo y entonación distintos según lo que va diciendo, atrae más atención. Por supuesto, la prosodia no es el único factor que determina el éxito de una ponencia pero sin duda juega un papel relevante. Venga, admitámoslo: ¿quién no se ha puesto alguna vez los documentales de La 2 para caer redondo en el sofá y echar un ratito de siesta? Ese narrador de voz grave y prosodia plana es el somnífero más letal! ;)
Moraleja
Lo dije al comienzo: sin diversidad no hay vida. Quizá entonces pareció una afirmación exagerada. Espero que tras la explicación os parezca, mejor, una verdad como un templo. Si es así, ya estáis conmigo en que la diversidad merece toda nuestra admiración y en que ser diferente no ha de ser un complejo sino motivo de orgullo: me gusta ser diferente!
Y de ahí este artículo, que fue mi elogio a la diversidad.
Y aquí el de Jorge Drexler en su canción "movimiento":
<<
Vamos con el polen en el viento
Estamos vivos porque estamos en movimiento.
Nunca estamos quietos, somos trashumantes
Somos padres, hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes.
>>
Ah, y no olvides compartir si te ha gustado. ;)
La naturaleza favorece la diversidad
Seguro que habéis oído hablar de Darwin y su teoría de la selección natural. Es necesario conocerla para entender lo que viene después. Así que, por si alguien necesita explicación o repaso, pongo un ejemplo sencillo.
Piensa en la sabana africana, esa gran llanura repleta de hierba alta y amarillenta y salpicada de unos pocos árboles y arbustos. Imagínate ahora que allí vive un grupo de gacelas que se alimenta de la hierba que el lugar produce en abundancia. Pero ocurre que viene una época de sequía que se prolonga durante años y años. Sin lluvias el suelo va muriendo y apenas produce hierba. Y, por supuesto, sin hierba que comer las gacelas no pueden resistir y corren el riesgo de perecer también. Pero resulta que en el grupo de gacelas las hay de muy distintos tamaños: unas son de constitución recia, otras tienen una complexión mediana, otras son chiquitas... Y, claro, las chiquitas no requieren tanta hierba para sobrevivir como las grandes. Es una simple cuestión de aritmética: si acarreas 30 kg de músculo, tendrás que comer hasta 15 kg de hierba al día para poder extraer los aminoácidos necesarios para mantener esa masa muscular; con 10 kg de músculo, 5 kg de hierba bastarán para preservarla. Así pues, la escasez de hierba será letal para las gacelas de complexión grande pero no para las pequeñajas, que resistirán con la poca hierba que el suelo pueda proporcionar. Lógicamente, sólo las gacelas vivas tienen oportunidad de aparearse y tener crías. En este caso, sólo se mantienen vivas las de complexión enclenque, pues no requieren tanta hierba para subsistir. Estas gacelas pequeñas se aparearán y tendrán descendencia, que heredará su complexión enclenque. Las gacelas grandes, muertas por inanición, no pueden aparearse y transmitir su complexión recia a las generaciones futuras. Pasadas varias generaciones en que sólo gacelas pequeñas se aparean y tienen crías pequeñas, que se aparean para engendrar crías pequeñas, y así sucesivamente, la especie habrá evolucionado: la sequía sostenida habrá originado una nueva especie, la "gacela mini".
Así funciona la selección natural: según las condiciones del ambiente, los individuos con ciertas características (características que resultan favorables en esas condiciones) tendrán más oportunidades de aparearse y tener crías que otros con otras características (características desfavorables). Los primeros tendrán "ventaja reproductiva", tal como se dice en la jerga.
Mutaciones. Pero todo este proceso se basa en una premisa fundamental: que existan diferencias entre individuos. Es necesario que haya gacelas de constitución recia, de complexión mediana, enclenques, de pelaje oscuro, de pelaje claro, con manchas, con ojos grandes, ojos achinados, con orejas grandes, con orejas pequeñas, etc. para que, si vienen cambios en el ambiente, alguna de esas características resulte ser una ventaja reproductiva.
Y aquí es donde entran las mutaciones: los cambios en el genoma son los que dan lugar a esa variedad. Nuestras células se están replicando constantemente y, de vez en cuando, se producen errores de replicación que cambian la estructura del ADN. Gracias a eso existen individuos con orejas más grandes, otros con orejas más pequeñas; unos con pelo más oscuro, otros con pelo más claro; unos de complexión más robusta, otros de complexión enclenque...
En fin, las mutaciones producen cambios que alteran la morfología de los individuos; luego se producen cambios en el ambiente para los que algunas características resultan ser ventajas y otras resultan desventajas; los que cuentan con las características ventajosas se podrán aparear y reproducir, engendrando una descendencia que contará con esas características ventajosas; los que tienen características desventajosas morirán antes de haber podido dejar descendencia; al final habrá solamente individuos con cierta característica clave, dando lugar a una nueva especie. Pero todo este proceso de evolución es sólo posible gracias a las mutaciones de base.
Y aquí es donde entran las mutaciones: los cambios en el genoma son los que dan lugar a esa variedad. Nuestras células se están replicando constantemente y, de vez en cuando, se producen errores de replicación que cambian la estructura del ADN. Gracias a eso existen individuos con orejas más grandes, otros con orejas más pequeñas; unos con pelo más oscuro, otros con pelo más claro; unos de complexión más robusta, otros de complexión enclenque...
En fin, las mutaciones producen cambios que alteran la morfología de los individuos; luego se producen cambios en el ambiente para los que algunas características resultan ser ventajas y otras resultan desventajas; los que cuentan con las características ventajosas se podrán aparear y reproducir, engendrando una descendencia que contará con esas características ventajosas; los que tienen características desventajosas morirán antes de haber podido dejar descendencia; al final habrá solamente individuos con cierta característica clave, dando lugar a una nueva especie. Pero todo este proceso de evolución es sólo posible gracias a las mutaciones de base.
Reproducción sexual. La naturaleza ha inventado otra manera de introducir diversidad: mezclar la semillita de papá con la de mamá. Si en lugar de aparearnos para tener descendencia nos reprodujéramos por escisión (esto es, que un pedacito de nosotros se desprende para generar una copia nuestra a partir de unas pocas células), nuestra descendencia sería idéntica a nosotros. La única fuente de diversidad sería la mutación: habría que esperar a que se produjesen errores de replicación para que aparezcan cambios en la morfología. Pero con la sexualidad disponemos de una segunda fuente de diversidad. Lo que ocurre exactamente en la reproducción sexual es que la descendencia combina genoma del padre con genoma de la madre, dando lugar a un individuo parecido a ambos pero diferente y único. Es una manera de acelerar la producción de variabilidad, de que haya siempre un montón de diferencias individuales en los grupos.
Preferencia por la variedad. Breve repaso: mutaciones y sexualidad crean diferencias individuales; cambios en el ambiente determinan si esas diferencias individuales resultarán pros o contras; las características que suponen ventajas prosperan dando origen a la evolución de las especies. Pues bien, ese proceso de selección natural ha producido una fisiología humana muy ingeniosa: estamos orientados a los cambios, a las novedades. ¿Cómo? Por un lado, contamos con un mecanismo llamado "adaptación neuronal", por el cual dejamos de percibir estímulos repetitivos. Por ejemplo, justo después de ponerte un jersey o un reloj, lo notas sobre tu torso o apretando tu muñeca; pasado un rato, ya no lo sientes. Lo que pasa es que tus receptores sensoriales (la piel, en este caso) siguen mandando señales al cerebro pero el cerebro, debido a la adaptación neuronal, deja de procesar esas señales. El resultado es que dejas de notar estímulos repetitivos. Lo mismo ocurre cuando entras en una habitación con un olor o una iluminación muy fuertes: al rato pierdes la noción. Este mecanismo favorece la detección de cambios: el cerebro vuelve a responder si los receptores sensoriales envían nueva información. En definitiva, estamos cableados para reaccionar a los cambios en el entorno.
Además, disponemos de otro mecanismo que cumple una función parecida: la información nueva nos produce placer. Los comportamientos como comer, mantener relaciones sexuales o guarecernos del frío producen placer y no es casualidad: son comportamientos que garantizan la supervivencia y la reproducción y, aparte, son comportamientos que demandan esfuerzo. La naturaleza se asegura de que los lleves a cabo aunque te cueste para así favorecer la supervivencia. Y encontrar información nueva puede ser también vital: descubrir una cueva orientada al sur, una poza donde hay mejillones en cantidad, un precipicio mortal oculto por la vegetación, unos árboles en cuya base crecen setas... Esos hallazgos tu cerebro los estimula con dopamina, el neurotransmisor de la motivación, y los premia con endorfinas, que son como "drogas" naturales que genera nuestro propio organismo. Es el circuito de la recompensa. Y es igual para la comida, el sexo, la comodidad, etc. que para la información.
Fenómenos curiosos sobre diversidad
Conocemos los trucos de la naturaleza que promueven diversidad: mutaciones y sexualidad que producen diferencias individuales y un ambiente cambiante que selecciona características concretas, lo que resulta finalmente en un homo sapiens tuneado hacia la variedad. Éstas son las premisas. Ahora bien, ¿qué fenómenos curiosos se explican por estos mecanismos?
Clima y cerebro. Lo hemos dicho más de una vez: el homo sapiens es el animal más inteligente. Nuestra inteligencia hizo posibles dos capacidades esenciales: el diseño y la fabricación de herramientas y la coordinación entre personas para realizar tareas colectivas vitales. Esa inteligencia humana necesita un órgano. En este caso, un cerebro cuyo tamaño, proporcionalmente, es el más grande del mundo animal. Hasta aquí nada nuevo. Lo que seguro que no sabíais y resulta fascinante es que nuestro cerebro fue creciendo según se producían grandes cambios climáticos. Los registros fósiles revelan una asociación entre grandes cambios climáticos y "estirones" en nuestra capacidad craneal. A lo largo de la historia de la Tierra se han sucedido los cambios climáticos, que han alterado el paisaje radicalmente, lo que a su vez modifica toda la cadena alimentaria. Con las glaciaciones, por ejemplo, el hielo cubre el suelo y entonces hay menos hierba disponible; con menos hierba, hay menos herbívoros; menor presencia de herbívoros supone también menos comida para los carnívoros y, en consecuencia, menos caza para el hombre... En esas circunstancias sólo los más ingeniosos (quienes tenían cráneos y cerebros más grandes) pudieron sobrevivir y tener descendencia. La escasez, así, propició la evolución de nuestras cabezas y de la inteligencia que va dentro. Esto ocurrió con cambios como las glaciaciones, de modo que somos "hijos del hielo".
Sin lactosa. Esas épocas de escasez son también el origen de la tolerancia (y la intolerancia) a la lactosa. Esto requiere explicación. Resulta que somos el único animal que toma leche después de la infancia y que, encima, toma leche de una especia animal distinta a la suya. Ese inocente gesto de añadir un poco de leche de vaca al café es en realidad una cosa muy rara... Por no hablar de tomar cereales de desayuno (pronto haré un artículo sobre comida ultraprocesada... ;)) bañados en leche! Es cierto que la leche es un alimento muy nutritivo (de hecho, está diseñada para que las crías crezcan mucho en poco tiempo) pero, como digo, no tiene sentido biológico seguir tomándola toda la vida. La leche contiene lactosa, que es un tipo de azúcar. Para asimilar la lactosa necesitamos una enzima llamada lactasa. Vale, pues los animales (homo sapiens inclusive) dejamos de producir lactasa de adultos y, por consiguiente, no podemos asimilar la leche. Pero en una de esas épocas de terrible escasez debida a uno de esos grandes cambios climáticos hubo unos pocos humanos que seguían produciendo lactasa de adultos. Ya sabéis, existe variabilidad individual por las mutaciones y la reproducción sexual y dicha variabilidad afecta también a la producción de enzimas. Esos pocos adultos que podían digerir leche encontraron una baza formidable: podían seguir alimentándose de leche en un entorno helado donde no había otra cosa que llevarse a la boca. El resultado es que una parte de la población humana mundial de hoy sí puede consumir leche; pero hay otra parte igual de numerosa incapaz de asimilar la lactosa. Concretamente, cuanto más al norte de Europa nos vayamos (países nórdicos), más fácil es que tengas persistencia de la lactasa. Y ocurre lo contrario cuanto más al sur (África) o al este (Asia). Un truco: si tienes piel pálida y pelo claro, seguramente digieras bien la leche. Para saberlo a ciencia cierta hace falta pagar los 1000 euros que vale un test genético ;).
Si alguien está pensando en que tras enterarse de todo esto acaba de quedarse sin una "gran fuente de calcio", le digo dos cosas. Primero, hay otros alimentos que aunque tienen menos fama que la leche son también grandes fuentes de calcio. Por ejemplo, una pequeña lata de sardinas contiene el mismo calcio (y de la misma calidad) que un vaso de leche. Otra cosa que pocos saben es que el ejercicio físico (sobre todo el de fuerza) es la mejor protección contra la osteoporosis. Segundo, si no puedes vivir sin leche, debes saber que hay otras más saludables como la de cabra o la de burra (porque son más parecidas químicamente a la humana). O mejor todavía, las leches fermentadas (yogur y queso) transforman buena parte de la lactosa haciéndolas más digeribles.
Deriva genética. El incesto es el sexo entre familiares y no es casualidad que sea un tabú en todas las sociedades: es un atentado contra la naturaleza. Quedamos en que la reproducción sexual es una fuente de diversidad: la combinación de los genomas de papá y mamá da lugar a individuos diferentes y únicos. Gracias a esas diferencias individuales la especie está preparada ante posibles cambios grandes en el ambiente (porque seguro que alguna de las características resulta ventajosa y salva a la especie). Pero sin variabilidad somos vulnerables a los cambios. Por eso, como decía, la naturaleza promueve la variedad y, es más, castiga la homogeneidad. Una manera de hacerlo es la deriva genética. Todos conocemos el caso de esas familias de la realeza que casaban a hermanos y primos, lo que después de unas pocas generaciones producía individuos con enfermedades congénitas y discapacidades. O lo hemos visto también con los (malos) criadores de perros. Los criadores de perros profesionales aspiran a producir individuos perfectos, que encajan perfectamente en el "estándar" de raza. Para eso deben seleccionar los machos y hembras que más se acercan al estándar y cruzarlos; luego, de las camadas resultantes irán seleccionando también a los mejores reflejos del estándar y los cruzarán también; y así sucesivamente. Los malos criadores no tienen reparo en cruzar a hermanos! La consecuencia son también las enfermedades congénitas de los perros (displasia de cadera, ceguera, diabetes, etc.).
La naturaleza sabia ha producido más mecanismos que impiden el incesto. Uno de ellos es el efecto Westermarck (llamado así por el antropólogo que lo describió), por el que existe falta de atracción sexual entre personas que se han criado juntas. Vaya, que no te sientes atraído sexualmente por tus hermanos pero tampoco por personas con las que hayas convivido durante tu infancia y adolescencia. Sabemos que esto ocurre por las familias con niños adoptados: los hermanos "políticos" se sienten hermanos "de sangre" una vez son adultos y, por tanto, no les cabe en la cabeza enrollarse juntos.
Otra curiosidad: los rostros que contienen los rasgos propios de nuestra familia nos parecen agradables pero no atractivos. En varios experimentos se presentaron imágenes de rostros a grupos de participantes. Las imágenes se habían manipulado para que algunas incorporasen rasgos propios de su familia (por ejemplo, cejas arqueadas, nariz grande, ojos grandes, pelo negro). Se les pedía que puntuasen varios aspectos de las caras. Las trucadas les parecían más amistosas que las otras pero menos atractivas sexualmente.
En fin, ya sea por las enfermedades y discapacidades que resultan de cruzar hermanos, la falta de atracción que sentimos hacia aquellos con quienes nos hemos criado o la falta de atracción hacia rasgos físicos parecidos a los nuestros, la naturaleza se asegura de que nos apareamos con gente diversa. Viva la diversidad!
Promiscuidad. Este fenómeno sí que es divertido. Tras una relación sexual el hombre queda fuera de juego durante un rato (la mujer no: es multiorgásmica y cuenta además con un órgano increíble, que es el clítoris; pero este tema es tan fascinante que daría él solo para un artículo entero... ). Ese rato en que el hombre es incapaz de mantener una nueva relación se llama "período refractario" y ocurre también en otras especies animales. El periodo refractario dura más o menos según varios factores. Uno de los factores es la hembra: el periodo refractario es significativamente menor si cambiamos de hembra. Por verlo con cifras: supón que un hombre necesita 10 minutos para volver a estar "on fire" con su chica; si aparece una chica distinta ese tiempo se reduce a 5 minutos! Por supuesto, esto no quiere decir que nos debamos entregar locamente a la práctica de orgías o a poner los cuernos a diestro y siniestro. Es simplemente un dato curioso que de nuevo indica la "obsesión" de la naturaleza por la diversidad. Y también nos da pistas para mejorar nuestras relaciones: por ejemplo, hombre y mujer pueden jugar a representar distintos papeles, cambiar de peinado, prendas, actitud entre relaciones y así resultar más interesantes al compañero sexual... Otra opción más simple es que el hombre sea menos egoísta y enfoque la relación menos a "llegar" él y más a llegar ambos...
Colores en tu plato. ¿Quién no ha preparado una ensalada o un plato combinado alguna vez? Seguramente los preparamos a diario. Y seguro también que al hacerlo sentís la necesidad de que haya cierto "equilibrio cromático" en el plato, de que haya cosas de todos los colores. Así, si ya hay lechuga (verde claro), canónigos (verde oscuro), tomate cherry (rojo) y zanahoria (naranja) en la ensalada, tu intuición te dice que unas pepitas de granada (rosa), unos granos de maíz (amarillo), unos champiñones (blanco), unas nueces (marrón claro), unas tiras de pimiento (rojo, verde, amarillo) o unos espárragos (blanco) serían el remate perfecto. O si ya has colocado el filete en el plato, se te ocurre que un par de coles de bruselas, una patata asada, cebolla caramelizada, un puñado de arroz, unos frijoles o unos pimientos de piquillo le darían un aspecto mucho más apetecible. Una vez más, no es casualidad: los colores reflejan distintos nutrientes y el placer visual es la señal que nos manda nuestro cuerpo para buscar esa densidad nutricional. El rojo, el verde, el blanco, el morado... todos ellos están asociados a vitaminas, minerales y antioxidantes específicos, que sólo podremos obtener si optamos por la variedad. Así pues, si es agradable a la vista, es muy probable que lo sea también para tu salud.
Adicción a internet. Nuestra fisiología está tuneada hacia la variedad. Lo hemos visto arriba. Uno de los ajustes en este sentido es el circuito de recompensa: la información nueva nos produce deseo y placer. El circuito de recompensa es un arma de doble filo: por un lado nos invita a aprender cosas importantes para nuestra vida; por otro, nos hace vulnerables a la seducción de las redes sociales.
Como sabéis, en internet hay gente que publica pequeños comentarios, noticias, fotos o pequeños clips de vídeo diariamente y que tienen miles y hasta millones de seguidores. Se trata de los tuiteros, instagramers y youtubers, que actualmente lo están petando en la red. Algunos de ellos se ganan la vida solamente haciendo esto; otros tienen otras fuentes de ingresos adicionales, si bien ésta es igualmente un recurso importante. Tienen dos vías principales para ganar dinero: una es colar anuncios en sus sitios web y otra es promocionar productos suyos (como prendas o libros). Para generar ingresos a través de la publicidad (se llama AdSense) necesitas que cada día miles y miles de personas vean los anuncios insertos en tu web o que, al menos, unas cuantas de esas personas hagan clic sobre el anuncio y entren a verlo entero. Para vender tus productos necesitas crearte una imagen, una reputación, y que la gente se identifique con ella. En todo caso requieres que la gente te siga mucho, que consulte todas tus novedades (por pequeñas que sean) constantemente.
Pero estos instagramers y youtubers están de suerte porque, como venimos diciendo, los humanos nos sentimos atraídos por la información nueva. Por eso es difícil resistirse a mirar ese nuevo tuit, esa nueva foto, ese nuevo vídeo que tu influencer favorito acaba de colgar. Yo mismo sigo algunos blogs y vídeoblogs y soy consciente muchas veces de que sólo el 10% de los nuevos posts supone una verdadera aportación y no una mera repetición de contenidos anteriores; no obstante, acabo mirándolos igualmente. Y es porque necesito ese pequeño chute de endorfinas. Soy débil... Quizá no estáis tan "colgaos" como yo pero apuesto a que también sentís un pequeñito subidón cada vez que escucháis un mensaje nuevo de WhatsApp...
Por cierto, no es casual que los grandes gurús de las tecnológicas veten las redes sociales a sus hijos. Lo hicieron Steve Jobs, Bill Gates o el fundador de Twitter: nada de smartphones, tablets ni cuentas en redes sociales hasta que sus chicos cumplían 18 años. Al fin y al cabo, una regla de oro para un "camello" es no consumir la droga que vende...
Oratoria. Otra característica de nuestra fisiología que hemos descubierto hoy es la adaptación neuronal: si el estímulo se mantiene inalterado, dejas de prestarle atención. Esto ayuda a entender por qué si escuchamos una clase magistral o una conferencia de un ponente con entonación y ritmo planos, nos distraemos fácilmente; y por qué si el ponente aplica ritmo y entonación distintos según lo que va diciendo, atrae más atención. Por supuesto, la prosodia no es el único factor que determina el éxito de una ponencia pero sin duda juega un papel relevante. Venga, admitámoslo: ¿quién no se ha puesto alguna vez los documentales de La 2 para caer redondo en el sofá y echar un ratito de siesta? Ese narrador de voz grave y prosodia plana es el somnífero más letal! ;)
Moraleja
Lo dije al comienzo: sin diversidad no hay vida. Quizá entonces pareció una afirmación exagerada. Espero que tras la explicación os parezca, mejor, una verdad como un templo. Si es así, ya estáis conmigo en que la diversidad merece toda nuestra admiración y en que ser diferente no ha de ser un complejo sino motivo de orgullo: me gusta ser diferente!
Y de ahí este artículo, que fue mi elogio a la diversidad.
Y aquí el de Jorge Drexler en su canción "movimiento":
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Vamos con el polen en el viento
Estamos vivos porque estamos en movimiento.
Nunca estamos quietos, somos trashumantes
Somos padres, hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes.
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Ah, y no olvides compartir si te ha gustado. ;)

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